2.512. Las primeras procesiones marítimas de la Virgen del Carmen. (1930-1944). El Guadalete festivo (2)

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Aunque hacía siglos de la vinculación de la Virgen del Carmen con la gente del mar, no fue hasta 1901 cuando oficialmente, por Reales Órdenes de 19 de abril y 25 de julio, se la declaraba Patrona de la Marina de Guerra y se fijaba en el calendario al 16 de julio como día festivo para los marineros. En El Puerto de Santa María, seis años antes, en 1895 –cuando comenzaba a edificarse la iglesia de las Madres Carmelitas-, el Padre Sánchez Marchena, arcipreste de Chiclana, mientras predicaba la novena en la actual iglesia de las Esclavas (entonces de San Juan de Dios), exhortó a los fieles allí congregados a sacar en procesión a la Virgen del Carmen –la que tenía por sede el convento de las Madres Concepcionistas- por el Barrio de Guía, el barrio de los marineros.

En la imagen superior salida de la Virgen del Carmen de la iglesia de las Esclavas (calle Luna) para desfilar por primera vez por las calles, 24 de julio de 1895. Foto, colección de Carlos Pumar Algaba.

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La Patrona de los marineros en el muelle de la Pescadería tras bendecir las aguas del Guadalete. Imagen cedida por Miguel Sánchez Lobato.

La iniciativa surtió efecto y caló entre los portuenses, llegando a verificarse la procesión y posterior bendición de las aguas en el muelle de la Pescadería el 24 de julio de aquel 1895.

1930, LA PRIMERA VEZ

Posterior fue la primera vez que embarcaron a la Virgen del Carmelo –la imagen que hoy radica en la iglesia del Espíritu Santo- para procesionar por la ría del Guadalete. Fue en 1930, el 15 de agosto, festividad de la Asunción de la Virgen, la celebración mariana más antigua. Ahora la iniciativa partió del Ayudante Militar y Capitán del puerto, Vicente Pérez Baturone, quien compartiría la organización de los actos con el presidente de la Comisión de Fiestas del Ayuntamiento, Félix Tejada Mayo; con el Administrador de Aduanas, Joaquín Calero Cuenca (ver nótula 925 en GdP), y con Ignacio Merello Llasera, Ingeniero-director de la Comisión Administrativa del puerto del Guadalete.

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Homenaje a Joaquín Calero en el Tiro de Pichón (Palmar de la Victoria), abril de 1931, cuando se le nombró Hijo Adoptivo y Predilecto de El Puerto: 1.- Vicente Pérez Baturone; 2.- J. Calero; 3.- ¿Félix Tejada?; 4.- el alcalde, Eduardo Ruiz Golluri. Foto, Justino Castroverde.

Esta Comisión, constituida en mayo de 1929, fue la promotora hasta 1930, entre otras obras, del dragado del río, de la apertura de un nuevo canal en su embocadura, de la instalación del transbordador de sal desde los tajos de La Tapa y de la construcción de la fábrica de cementos ‘Portland’. Con ello creció considerablemente el tráfico marítimo de mercancías en el Guadalete, permitiendo la entrada de buques de hasta 1.700 toneladas. La ciudad vivía en 1930 –un año antes de proclamarse la II República- momentos de apogeo, surgiendo en este esperanzador marco económico la primera procesión de la Virgen del Carmen por la ría. Y se fundó, el 25 de julio, el Club Náutico de El Puerto de Santa María.

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En primer término, el transbordador de sal de La Tapa. En la banda de la ciudad, a la izquierda, el almacén de Obras del Puerto (1923), junto al que embarcaron a la Virgen en 1930.

El programa de actos comenzó a las cinco y media de la tarde del día señalado, saliendo de la Prioral en procesión la Virgen, llevada en andas por marineros de los torpederos nos 15 y 16 de la Armada, que se encontraban fondeados en el Guadalete con motivo de la celebración. Tras bajar las calles Palacio y Micaela Aramburu, la imagen quedó dispuesta en un falucho atracado junto al muelle de San Ignacio (el del Vapor), inaugurado no hacía un mes. De inmediato, las autoridades se trasladaron al Ayuntamiento, donde se ofreció una recepción al Capitán General del Departamento marítimo de Cádiz y a los demás cargos militares y civiles presentes para la ocasión en la ciudad.

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En los momentos previos a su salida, a bordo del falucho ‘Bellita’. Foto, Centro Municipal del Patrimonio Histórico.

A las ocho partió la Virgen, acomodada bajo un dosel en el falucho Bellita, adornado al estilo de una góndola veneciana y acompañada en su travesía por una representación del clero, los organizadores y una guardia de honor. El barco, acompañado del tronar de las sirenas de los vapores y de luces de bengala lanzadas desde los numerosos pesqueros que se hallaban enfilados en ambos márgenes del río, se dirigió hasta el puente de San Alejandro, girando para tomar proa a la desembocadura, desde donde regresó para quedar fondeado junto al torpedero nº16. Acompañaron a la Virgen del Carmen en su recorrido el remolcador Nefiche y el vapor pesquero Virgen de las Nieves, yendo a bordo de éste la Banda Municipal (la que dirigía Joaquín Barba Rocafull), que tocó varias veces, entre otras composiciones, la Marcha Real.

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Custodiada por marineros, a punto de navegar por la ría. Foto, Centro Municipal del Patrimonio Histórico.

La jornada concluiría con un banquete que el Ayuntamiento ofreció a las autoridades en el restaurante de la Rotonda de La Puntilla y con un baile de despedida en el patio del ex convento de Santo Domingo, entonces sede de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia. A las diez de la mañana del día siguiente, sábado 16, desembarcaron del Bellita a la Virgen y la trasladaron de nuevo en procesión hasta su camarín de la Prioral.

EN LA REPÚBLICA 

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Embarcada en el Adriano I el 15 de agosto de 1935, rumbo a la desembocadura

Hasta 1935, también en la festividad de la Virgen de Agosto, no volverían a pasear a la del Carmelo por el río. Este año, coincidiendo con la celebración de una ‘velada marítima’ en el Parque Calderón, la procesión fue organizada por un grupo de vecinos. Ambas márgenes del río se decoraron con grandes gallardetes, y el puente de San Alejandro y el transbordador de sal se iluminaron con luz eléctrica. El fuerte viento de levante que reinó la madrugada anterior causó la avería a la instalación eléctrica que se dispuso en las dos bandas del río. La imagen fue embarcada en el muelle del Vapor en el Adriano I, recién llegado a El Puerto y engalanado, entre otros motivos, con una gran estrella tras la imagen y un pez dorado en la proa que simulaba arrastrar la embarcación, diseñados por Juan Ávila Gutiérrez. La acompañaron a bordo de la motonave los clarineros municipales y el Conjunto Musical Portuense que dirigía Antonio Gabarrón. No faltó en la travesía el sonar de las sirenas y el lanzamiento de bengalas, tradicionales en años posteriores.

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La misma jornada de 1935, al regreso.

EN LA POSGUERRA

Recién terminada la guerra civil, a las 6 de la tarde del 16 de agosto de 1939 volvió a celebrarse esta función religiosa, organizada ahora por las autoridades de Marina. La cuarta ocasión fue en 1941, el 15 de agosto, embarcando nuevamente la Virgen –que este año fue restaurada por Juan José Bottaro- en el Adriano I, “adornado –decía el Cruzados- con atributos marinos y sobre el fondo una gran estrella por el notable y joven artista don Juan Lara Izquierdo”, yendo a bordo el clero y la Banda Municipal. El puente de San Alejandro se encontraba iluminado con el emblema de Falange y la leyenda ‘Viva España’, concluyendo el acto con el lanzamiento de cohetes, bengalas, bombas luminosas y una traca final. Las procesiones marítimas en honor a la Virgen del Carmen continuaron celebrándose hasta 1944, año en que se interrumpieron durante un cuarto de siglo, partiendo entonces, el 27 de agosto, desde el puente en un pesquero, sobre un cisne, a las 10’30 de la noche.

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El Adriano II ante el monumento a la Virgen del Carmen, 15 de agosto de 1947. A la derecha, un pesquero alicantino

El 15 de agosto de 1947 El Puerto de Santa María juraba el voto Asuncionista, y a los dos días, tras oficiarse una misa en la pérgola del paseo del Vergel (frente al Kiosco de Murga) a las 10’30 de la mañana, las autoridades civiles y de Marina embarcaron en el Adriano II y en lanchas rápidas para depositar una corona de flores y cantar la Salve Marinera junto al monumento a la Virgen del Carmen en la escollera del río, donde el río y el mar confluían, que había sido inaugurado el año anterior –el 17 de febrero- a iniciativa del que hasta entonces fue Ingeniero Jefe de la Comisión Administrativa de Obras del Puerto, Antonio Durán Tovar (ver nótula 1.295 en GdP), y construido por las manos de Juan José Bottaro (ver nótula 212 en GdP).

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La ‘Virgen de la escollera’. En 1973 la imagen se trasladó a la punta del espigón de Levante que se construyó en 1970, sustentada por una basa de traza modernista. Foto, Paco Serrano.

(Nadie podía sospechar aquella festiva jornada que al día siguiente se produciría en Cádiz una tragedia: la explosión de las minas almacenadas en uno de los depósitos de la Base de Defensas Submarinas emplazada en Puntales.) El acto volvería a repetirse, por última vez, en la misma jornada de 1949. (Al año siguiente Pío XI declaró dogma de la Iglesia la Asunción de la Virgen.) 

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Procesionando en el pesquero ‘Angelina Lloret’, 16 de julio de 1970. Foto, Rafa; copia facilitada por Miguel Sánchez Lobato

La tradición de la salida de la Virgen marinera por el río se retomó en 1968 y, especialmente, a partir de 1970, año en que se inauguró, el 16 de julio, la parroquia de Nuestra Señora del Carmen. Desde entonces y hasta nuestros días, las procesiones por el río se han celebrado en su festividad, en la misma fecha que después de 1895 venían celebrándose las procesiones terrestres. (Para la continuación de las procesiones marítimas ver la nótula 344.) Texto: Enrique Pérez Fernández.

Un comentario en “2.512. Las primeras procesiones marítimas de la Virgen del Carmen. (1930-1944). El Guadalete festivo (2)

  1. Andres Perles Velazquez

    Enrique me parece, extraordinario, todo lo que nos ha contado, de esta historia tan nuestra de la Virgen del Carmen, gracias

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