2.602. La Batalla del Guadalete y las acedías.

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Es, seguramente, una batalla que la leyenda ha sobredimensionado. La batalla del Guadalete, en 711, puede haber sido algo más que una escaramuza, lejos de las cifras exageradas que en alguna ocasión se han dado; los investigadores más recientes cifran entre cinco mil y seis mil los combatientes por ambos bandos. Lo único claro es que la victoria cayó del lado de Tariq, y supuso, con la muerte o desaparición del rey Rodrigo, el final del reino visigodo en España.

Un reino francamente descompuesto por las luchas de sucesión; aunque esa monarquía no era hereditaria, los hijos de Witiza se creían con más derechos que Rodrigo. Aquí es donde, al parecer, interviene el mítico conde don Julián, señor de Ceuta, vasallo de Rodrigo pero con fuertes lazos con Witiza. La cuestión sucesoria se descontroló con la petición de ayuda contra Rodrigo, que entonces luchaba en Navarra, a los musulmanes de Musa, gobernador del norte de África, y Tariq.

Evidentemente, los musulmanes desembarcaron una fuerza significativa, pero no demasiado numerosa. Por otra parte, los partidarios de Witiza abandonaron las filas visigodas, y la caballería musulmana hizo el resto.

El río Guadalete desemboca en el Golfo de Cádiz por El Puerto de Santa María; parece que  su curso fue modificado por los romanos. Esas aguas gaditanas son ricas en excelentísimos pescados: allí se captura el atún rojo, vive el voraz o besugo, se pesca la urta o pargo, se controlan los sabrosos lenguados de estero… y se disfruta de esa especia de miniatura de lenguado que es la acedía.

La acedía es prima más o menos lejana del lenguado, pero sus partidarios no la cambian por ningún otro pescado. Su tamaño medio es de unos quince centímetros, vive preferentemente en fondos arenosos y su carne, blanca y prieta, es verdaderamente deliciosa. Se preparan fritas, y lo ideal es comerlas ‘a mano’. Solían formar parte de la fritura gaditana de pescado, pero el aprecio en que las tienen sus devotos hacen que hagan plato por si lolas. /Texto: Cristino Álvarez.

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