2.608. Juan Torrado Mena. La muerte de un torero.

tauromaquia

Juan Torrado Mena nace en El Puerto el día 12 de abril de 1886, hijo de José Torrado Lorenzo y Luisa Mena Monroy, vio la luz en una casa de vecinos del barrio alto, concretamente en el número 6 de la calle Arena. Desde pequeño, cuando se escapaba a jugar, no lo hacía detrás de un balón como la mayoría de los chavales, Juanito se perdía camino de Jerez en las dehesas de Bolaños o en la Vega de Los Pérez. Su afición a los toros era tal que todas las noches soñaba con ser un gran torero.

Año tras año, se aventuraba a vestirse de luces, y lo consiguió. Así, con más pena que gloria, entre el anonimato y rabia contenida, anduvo toda su corta vida. A los 19 años, sin apenas disfrutar de las mieles del triunfo, Juan Torrado Mena es empitonado por un toro en la Plaza Real, el 20 de marzo de 1905. A las 5 de la tarde, la fuerte cogida le llevó a la enfermería inconsciente. Ya no despertó y en la madrugada expiraba, rodeado de los suyos.

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La prensa de la época recogía en sus ediciones del día después lo acontecido en la plaza. La Revista Portuense del 21 de marzo destacaba: "en la madrugada última ha fallecido el joven torero Juan Torrado Mena, muy conocido entre nosotros por haber tomado parte en varias ocasiones en becerradas y espectáculos taurinos. Descanse en paz y reciban sus padres las expresiones de nuestro pésame".

El sepelio, al que acudieron numerosos portuenses y aficionados taurinos de la provincia, tuvo lugar a las 6 de la tarde del día siguiente. El féretro fue conducido en hombros por los amigos más cercanos y la comitiva la formaban los ancianos del Asilo de San José, la hermandad de Nuestra Señora de los Milagros y el clero parroquial con Cruz Alzada. Y es que el joven torero participaba en cuantos acontecimientos taurinos se organizaban en El Puerto con fines benéficos.

De manera histórica para nosotros y destacada para la prensa de entonces La Revista Portuense constataba: "El duelo lo constituían los señores Barba González, López Muñoz, Palou y Rubio, Luna y Ariza, Valdeavellano, Luján Rufino, Maraver, Molleda, Final, Tato, Mendiola, González Rico, Ruvi y Rúa, Varela y Campos, De la Cuesta y Aldaz Iñigo y Márquez. Presidían el Capellán Don Juan Sordo y Don José Fabeiro y Don José Vaca. El sepelio estuvo a cargo de la acreditada agencia New-Funeral".

Muchos aficionados se dieron cita en la última despedida de un portuense que amaba la tauromaquia por encima de todo. Era desconocido, así el acontecimiento quedó reflejado de una manera humilde en la prensa local. No era ni Enrique Vargas Minuto, ni Ricardo Torres "Bombita", ni Rafael González "Machaquito", ni Antonio de Dios "Conejito", que el mismo día de la mortal cogida daban cuenta en la Plaza de la Puerta de Alcalá de Madrid, de la corrida de la prensa, con astados del Marqués de Saltillo. Por entonces era más importante destacar que en la corrida madrileña el banderillero Manuel Álvarez Posturas sufre una cogida leve, que cuatro caballos mueren o que Benlliure pinta el cartel y el pintor Cecilio Pla regala un cuadro a la prensa. Que fallecía desconocido torero local.

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En El Puerto, ese fatídico 20 de marzo de 1905, a las cinco de la tarde el joven de 19 años Juan Torrado Mena sufría una cogida mortal. Pocos se enteraron. En 1934, sin embargo, la cogida mortal del torero Ignacio Sánchez Mejias, en Manzanares, fue todo un acontecimiento. Sustituyó a Domingo Ortega y el toro «Granadino», pequeño, manso y astifino le dio una gran cornada al iniciar la faena sentado en el estribo, uno de los arriesgados lances que practicaba a menudo. No permitió que lo operaran en la mísera enfermería de Manzanares y pidió volver a Madrid, pero la ambulancia tardó varias horas en llegar. A los dos días se declaró la gangrena. Murió en la mañana del día 13 de agosto. El mito dice que buscó la muerte"

El poeta Federico García Lorca en su 'Llanto por Ignacio Sánchez Mejias' le rindió un sereno homenaje. El mismo que recibió Torrado Mena de sus paisanos. La muerte de dos toreros en el ruedo, la del portuense debiera ser recordaba con el mismo poema:

"Eran las cinco en punto de la tarde / Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde / Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde / Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde / El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde / Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde / Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde / Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde / …/ A las cinco de la tarde / ¡Ay qué terribles cinco de la tarde! / ¡Eran las cinco en todos los relojes! / ¡Eran las cinco en sombra de la tarde!"/Texto: Enrique Bartolomé.

Un comentario en “2.608. Juan Torrado Mena. La muerte de un torero.

  1. Francisco M. Arniz Sanz

    Aunque ya lo comenté con mi amigo Enrique Bartolomé, cuando esta nótula se publicó en Diario de Cádiz, vuelvo al tema. En primer lugar, indicarle que en 1905 no se celebró ningún espectáculo taurino en nuestra plaza. Lo mismo que ocurrió en las temporadas de 1906 y 1914. Es por tanto imposible que sucediera este episodio. No obstante, estuve investigando más a fondo el tema, y pude confirmar que este joven aficionado falleció en esa fecha, pero no cornada de toro. La cornada fue una triste enfermedad que se llevó a muchos jóvenes por aquellos años, la tuberculosis.
    Sorprende que, de haber sido cierta esta noticia, no la hubiese recogido el profesor Martínez Alfonso en su obra "Plaza Real". Ni tampoco otras publicaciones taurinas que hablan de nuestra plaza.

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