2.648. Entrevista de Fernando VII y el Duque de Angulema. En El Puerto hace 192 años.

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Grabado de la época (1823) que representa la entrevista de Fernando VII y el Duque de Angulema, en El Puerto de Santa María. El príncipe francés se postró ante el monarca español, que le invitó a levantarse, ante la mirada de las tropas que presentaban armas. No hace falta decir que la escena es un tanto convencional. /Colección privada. Madrid.

El 1 de octubre de 1823, las autoridades liberales de Cádiz, convencidas de la inutilidad de la resistencia, permitieron a Fernando VII y a su familia embarcar en una falúa que les llevó a El Puerto de Santa María (ver nótula núm. 1.911 en Gente del Puerto), donde le esperaba el Duque de Angulema.

El duque de Angulema había llegado a El Puerto de Santa María el 16 de agosto , y después de un examen de las posiciones decidió que la primera maniobra debía ser atacar el Trocadero, nudo de comunicaciones de los constitucionales y lugar en el que se habían dispuesto numerosas baterías para impedir al enemigo la toma de esa posición tan estratégica. El ataque requirió una trabajosa operación preparatoria, consistente en la apertura de una serie de trincheras que posibilitasen el avance de los soldados franceses, evitando la descubierta en un terreno tan abierto y desprovisto de obstáculos naturales. La operación se realizó con absoluta precisión y rapidez y, cuando en la noche del 18 al 20 se dio la orden de ataque, los defensores no tuvieron ni siquiera tiempo para huir. El balance de las pérdidas española fue de 150 muertos, 300 heridos y alrededor de 1.000 prisioneros.

Dueños del Trocadero, los franceses levantaron las antiguas baterías y fijaron las nuevas para dominar los pasos e interceptar las comunicaciones entre Cádiz y la Isla de León. Como resultaba prácticamente imposible desde esta posición entrar en Cádiz por tierra, puesto que el único paso existente --el puente Zuazo-- estaba muy bien defendido, se decidió realizar un desembarco en la boca del río Sancti Petri, para desde allí efectuar el avance por la costa. Pero, para eso, había que tomar previamente el fuerte del mismo nombre con la ayuda del fuego combinado de las batería de tierra y de los veleros.

El 12 de septiembre, Angulema salió de El Puerto de Santa María con destino a Chiclana para dirigir el ataque en persona. Sin embargo hubo que retrasarlo porque los barcos franceses no pudieron acercarse hasta la distancia adecuada, a causa del viento desfavorable. Hasta el día 20 no pudieron abrir fuego las baterías francesas, provocando la rendición inmediata del fuerte defendido por los constitucionales. Cuanto todo parecía estar listo para realizar el desembarco e iniciar el ataque por la costa, se presentó en Chiclana el conde de Valmediana, chambelán de Fernando VII, para anunciar que el rey estaba libre y dispuesto a presentarse en el lugar que Su Alteza Real designase. El 1 de octubre, Angulema recibía en El Puerto de Santa María al monarca español con toda clase de solemnidades. Dos días más tarde, las defensas de la Isla de León y de Cádiz fueron entregadas a las tropas francesas. La campaña militar del sur había tocado a su fin. /Texto: Luis Suárez Fernández.Del antiguo al nuevo régimen: hasta la muerte de Fernando VII’. Volumen 12

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