3.508. Desmantelamiento del Castillo o Fuerte de Santa Catalina

El día 26 de enero, fecha que curiosamente también caía en viernes, pues el calendario de 1810 es exactamente igual al de este de 2018, que es cuando se origina esta nótula en la que recordamos la efeméride histórica de la desmantelación del castillo o fuerte de Santa Catalina de El Puerto de Santa María. | Plano del Castillo de Santa Catalina del Puerto: En el que se manifiestan las Obras construidas pr. los enemigos segun las observaciones de Dn. Jorge Ladman Capn. de Rl. Ynges. de S.M.R. año de 1810 [CA-3/18]. Cartoteca del Archivo General Militar de Madrid [CA-3/18]. Manuscrito a plumilla en tintas negra y carmín y coloreado a la acuarela en verde, gris, ocre y siena. Ministerio de Cultura.
Parece que soplan buenos vientos para una rehabilitación de parte de sus instalaciones --¡que ya era hora!-- después de 208 años, aunque no hay que hacerse muchas ilusiones después de tantas quimeras y fantasmadas de algunos políticos que tendrían que haber aprovechado la construcción de Puerto Sherry para exigir un adecentamiento de este enclave o, al menos con los actos del V Centenario, una fecha propicia para haber puesto en valor este espacio.

| Maqueta del Fuerte de Santa Catalina.

La Política, con mayúsculas, es verdaderamente imprevisible. Ahora, en estos meses, lo estamos comprobando, como quien dice, en nuestras carnes. Aunque me temo que ha sido siempre igual. Cómo puede entenderse por el pueblo llano, entonces, y me refiero a la primera década del siglo XIX (ahora diríamos la opinión pública) que nuestros enemigos naturales de toda la vida, los ingleses, los mismos que nos vapulearon en la batalla de Trafalgar, en la que combatimos aliados con los franceses y bajo su nefasto mando, según cuentan los expertos en temas náuticos, pues tomó decisiones contrarias a la opinión de los jefes de nuestra Armada, precipitándose en la salida de Cádiz, decisión que algunos historiadores achacan a que temía Villeneuve ser relevado por Rosilly, que ya había llegado a Madrid para sustituirle. Esto ocurría en 1805 y solo un lustro después era la escuadra inglesa la que estaba posicionada en nuestra bahía, pretendiendo incluso Wellesley, que era el general que las mandaba, guarnecer Cádiz con sus tropas y defenderla de los franceses, que avanzaban hacia el Sur con firmeza.

A eso me refería inicialmente, los enemigos de cinco años atrás, eran nuestros aliados y los de entonces, enemigos invasores.

¿Desconcertante, verdad? Eso es lo que pensaron nuestros paisanos de entonces, protagonistas del incidente que más adelante les relataré. Pero antes, conviene situarnos en el momento; hemos dicho que en estos días finales de enero de 1810 estaba en la bahía una nutrida escuadra inglesa, cuyos navíos contenían tropas bien pertrechadas y entrenadas dispuesta a desembarcar. En Cádiz, la Junta Superior disputaba al llamado Consejo de Regencia que decía representar a Fernando VII el gobierno de la situación, acabando por imponerse. Escarmentados –supongo- de lo que había pasado justo un siglo antes, cuando las tropas angloholandesas conquistaron Gibraltar y ya no se movieron de allí, el general Castaño, con mucha mano izquierda convenció a los ingleses y a regañadientes al marqués de Wellesley para que defendieran la Isla de León y reforzaran la guarnición del castillo de Matagorda, desistiendo de hacerlo en Cádiz.

| El fuerte de Santa Catalina, antes de la construcción de Puerto Sherry

Así, --como avanzamos en la entrdilla de esta nótula-- llegamos al día 26 de enero, fecha que curiosamente también caía en viernes, pues el calendario de 1810 es exactamente igual al de este de 2018, fecha que es la que origina esta nótula en la que recordamos la efeméride histórica de la desmantelación del castillo o fuerte de Santa Catalina de El Puerto, al que parecen soplan buenos vientos para una rehabilitación de parte de sus instalaciones -¡que ya era hora!- después de 208 años, aunque no hay que hacerse muchas ilusiones después de tantas quimeras y fantasmadas de algunos políticos que tendrían que haber aprovechado la construcción de Puerto Sherry para exigir un adecentamiento de este enclave o, al menos con los actos del V Centenario, una fecha propicia para haber puesto en valor este espacio.

Adolfo de Castro, en su “Historia de Cádiz y su provincia” relata con detalle estos hechos: “El almirante Purvis, (se está refiriendo a John Child Purvis, aunque también un hijo de éste, John Brett Purvis, también estaba aquí, y tenía la graduación de capitán, alcanzando años después el rango de vicealmirante) al ver que los franceses se acercaban y nada se disponía para destruir el fuerte de Santa Catalina de El Puerto de Santa María, desde donde tanto daño podían ocasionar a Cádiz y a las escuadras, puesto que su defensa no era posible, había representado a Venegas (A. Castro se refiere a Francisco Xavier Venegas, un destacado militar pacense que, meses después de estos hechos fue nombrado Virrey de Nueva España, cogiéndole en ese puesto la revolución mexicana, siendo sustituido acusado de ser blando con los insurgentes, a pesar de lo cual se le concedió el título de marqués de la Reunión) la necesidad de volar aquella fortaleza o de inutilizar su artillería.

 

| 'El rey José I en la Bahía de Cádiz'. La vista está tomada desde la playa portuense de Santa Catalina, al fondo Cádiz. Óleo de Augusto Ferrer Dalmau Nieto. El periodo de tiempo en que El Puerto de Santa María estuvo ocupado por tropas francesas, de 1 de febrero de 1810 al 25 de agosto de 1812 es, sin duda, uno de los más lamentables en la historia de la Ciudad.

Venegas había autorizado al almirante inglés para que enviase marineros de su nación con este objeto. El teniente general de la Armada don Ignacio maría de Álava, con cuyo acuerdo debía procederse, quería que todos los cañones y morteros se trasladasen a Cádiz para servir en el fuerte de la Cortadura que se estaba construyendo. Pero Purvis, atendiendo a la autorización otorgada, había enviado en tres botes a cincuenta marineros y algunos oficiales. (Y Álava al capitán de fragata, nuestro paisano Luis Coig con la misión de desmontar la artillería y la embarcase en los lanchones que estaban preparados para llevarlo a Cortadura, misión que no pudo llevar a efecto porque a lo que parece la voz cantante la llevaba el oficial inglés que se limitó a inutilizar los cañones, temiendo quizás que, desde Cortadura pudieran ser utilizados contra su propia escuadra en un momento dado)

Prosigue el relato de Castro; “Quemaron estos (los ingleses) todo el cureñaje y carros, inutilizaron clavos de acero arpados la artillería, destruyeron el herraje y la explanada de morteros, y arrojaron al agua los cañones más pequeños. Un oficial y dos marineros desembarcaron en El Puerto y clavaron siete cañones que estaban en el Vergel, no sin que en el pueblo se levantase un tumulto contra nuestros aliados. (del que –estoy seguro- escaparon por piernas y vivos de milagro, con el problema que eso hubiera supuesto).

Al siguiente día fue desmantelado el fuerte.” | Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. PUERTOGUÍA

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