3.525. José Antonio Herrera Conejo. Hostelero

El desaparecido hostelero José Antonio Herrera Conejo nació el 3 de febrero de 1941 en El Puerto de Santa María, hijo de Antonio Herrera y Joaquina Conejo siendo el mayor de seis hermanos. Durante su etapa en la hostelería es recordado por haber regentado el Bar La X, la Venta El Molino y por último la Cafetería Nueva en la barriada El Tejar. Fallecía el 8 de diciembre de 2017.

1941
En 1941 es alcalde de El Puerto un militar que ocupaba el despacho del palacio Municipal desde diciembre de 1939: Manuel Barba Ordóñez. Le relevó en septiembre de 1941 José María Pastor Moreno, por poco tiempo ya que al mes siguiente, en octubre tomará posesión de la alcaldía Fernando C. de Terry y del Cuvillo. El arqueólogo alemán Adolf Schulten visitó el Yacimiento de Doña Blanca, y pensó que podría tratarse del ‘Puerto de Menesteo’; no será hasta 38 años después, 1979, que empezarán las excavaciones sistemáticas dirigidas por el Catedrático Diego Ruiz Mata. Abre el ‘Bar Paquito’, en la plaza de Isaac Peral.

Hipólito Sancho de Sopranis publica su libro «Historia del Puerto de Santa María desde su incorporación a los dominios cristianos en 1257 hasta 1800». Rafael Alberti publica «Entre el clavel y la espada», naciendo su hija Aitana en Puerto de Santa María de los Buenos Aires (Argentina). El Padre Guerrero y el Padre Jorge Loring ingresan en el noviciado de la Compañía de Jesús de El Puerto. Nacen también ese año el que fuera alcalde de El Puerto, Fernando Gago García, Chemari Gutiérrez Colosía y José Antonio Contreras Merino, el Coquinero.

Conejo, como era conocido, vivió de pequeño en la calle Zarza y ya maduro en la barriada de la vid, en la calle Uva Pedro Ximénez. Estudió en las Escuelas Sagrada Familia. Se casó con Carmen Villanueva Pérez el 10 de Septiembre de 1968 y, fruto de dicho matrimonio tuvieron 3 hijos Carmen, José Manuel y Rosario.

  

Regentó diversos establecimientos de hostelería. Trabajó en el Bar Los Caracoles, en la calle Ricardo Alcón, antigua calle Correo. Fue muy recordado el Bar La X, célebre por sus pinchitos en los años setenta del siglo pasado, en un local propiedad como todo el inmueble que daba a la calle Ricardo Alcón, del que fuera capataz de Bodegas Jiménez Varela, José Luis González Obregón, donde hoy se encuentra el Centro de Salud Federico Rubio. ¿Acaso el Bar La X, fuera un homenaje al Fino la X, de Bodegas F. Javier Jiménez? No hay que olvidar que González Obregón fue Capataz General de la bodega Hijos de Jiménez Varela.

Escribe Enrique Pérez Fernández en su libro 'Tabernas y Bares con Solera':  "La X, también conocida como Los cazadores, por ser habitual punto de encuentro de éstos. En 1932, al menos, ya existía, pero como Bar Xixo, de cuya sonora consonante tomó el posterior nombre ya al comienzo de los 40, cuando era Joaquín Simeón Rodríguez (hermano de Rosario, la dueña del Hostal Loreto). Luego lo tuvo José Luis González Obregón".

Después Conejo estaría 21 años en el bar de la Venta ‘El Molino’, hoy desaparecido con la construcción de un gran bloque de viviendas en el cruce de dicho nombre, donde le acompañó al igual que en ‘La X’, su hermano Paco. De ahí es el dibujo que se encontraba en dicha venta, donde José Antonio y Paco aparecían caracterizados como Don Quijote y Sancho, junto a un molino de Viento.

Por último regentó la Cafetería La Nueva, lugar de desayunos, en la barriada del Tejar. Su afición siempre fue jugar al dominó siendo muy amigo del Dr. Santiago del Hospital Santa María del Puerto y Pepe Luis Prado. Trabajo y familia eran las dos ocupaciones de este hostelero que nos dejó el pasado 8 de diciembre de 2017.

4 comentarios en “3.525. José Antonio Herrera Conejo. Hostelero

  1. Chary

    Nunca te olvidaremos papá, siempre en nuestro corazón, un gran padre, un ejemplo a seguir , me siento muy orgullosa de ser tu hija , Te quiero mucho papá!!

  2. MENESTEO

    Cuando yo era un chaval estuve trabajando con Pepe y con Paco en la X mi primer sueldo lo gane con el,, era muy trabajador y se reía de su propia sombra,,, lamento su muerte, seguro que sigue alegrando el cielo.

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