3.556. Margarita Díaz Bejarano. Delegada de SOS Bebés Robados en El Puerto

Margarita Díaz Bejarano nace en El Puerto de Santa María el 15 de febrero de 1959 en la calle de la Yerba. Su madre y sus vecinas siempre le contaban que nació por Carnavales, y que su progenitora ese día se encontraba viendo unos pasacalles de carnaval y que ‘de pronto’ tuvo que entrar en su casa y llamar a la matrona porque nuestra protagonista, Margarita, decidió nacer en ese mismo momento. Otro nacimiento, el de un hijo que le dijeron murió al poco de nacer, en el Hospital de Mora de Cádiz, algo que no pudo comprobar que sy le ha llevado a la lucha y a convertirse en Delegada de ‘SOS Bebés Robados de El Puerto”, y vocal de la Junta Directiva de Cádiz.
1959
En 1959 era alcalde de El Puerto Miguel Castro Merello y, mientras en Buenos Aires Rafal Alberti publicaba las partes I y II de ‘La Arboleda Perdida’, en El Puerto el poeta José Luis Tejada pregonaba la Semana Santa y se refundaba la Hermandad del Rocío. Santiago Montoto sacaba a la luz una edición limitada ‘El Puerto de Santa María en la liberación de Fernando VII’ y se ponía, por parte del cardenal arzobispo de Sevilla, Dr. Bueno Monrreal, la primera piedra del que sería el Colegio de La Salle. Abría en la calle Misericordia el Bar ‘er Beti’.

| Margarita con sus padres y hermanos en la Feria de Ganado en los años sesenta del siglo pasado.

Margarita es fruto de la unión de José y Margara. Siendo la quinta de los seis hijos del matrimonio: María, José (el frutero), Salvador, Manoli y Tere. Recuerda con gran cariño y con lágrimas en sus ojos a su padre José, natural de Paterna y trabajador de las Bodegas Terry, y a su madre Margara trabajadora incansable. Su niñez la vivió junto a sus hermanos entre el campo y la ciudad. De esta etapa de su vida vienen a su memoria el colegio al que su madre la llevó con 6 años, situado en el Canal (zona de la Laguna), en una ‘miga’ como se llamaban en aquellos tiempos. Su maestra le decía a su madre que era muy pequeña para ir al colegio.

| Foto: Colección V.G.L.

Años más tarde se trasladaría con toda su familia a la Quinta de la Victoria, lo que hoy conocemos como la Barriada del Tejar. Por lo que vivió muy de cerca la famosa fuga de Eleuterio Sánchez ‘El Lute’. Según sus propias palabras el miedo se apoderó de todo el barrio y la gente se encerró en sus casas ante el temor de que El Lute apareciera en cualquier momento. De sus vivencias en la barriada se acuerda, y mucho, de su madre, mujer que le marcó para toda la vida, y que ayudó con su trabajo incansable a traer al mundo a muchos niños y niñas de la barriada. Gran mujer que siempre tuvo la puerta de su casa de par en par y que compartió lo poco o mucho que tenían con quién lo necesitaba. Y es por esta razón por la que cariñosamente muchos vecinos llamaban a su casa “La Casa de los Martínez”.

| En el desaparecido colegio San Agustín.

Yendo al Colegio de San Agustín conocería al que hoy día es su marido, Antonio Gil Sánchez, quién llegaría a formar parte del equipo de futbol del Racing Club Portuense, y que por aquella época iba al Colegio del Hospitalito, cruzándose ambos en el camino y emprendiendo una amistad que más tarde les llevaría al altar.

Margarita tras dejar el colegio trabajó en varios comercios de la Ciudad. El 7 de febrero de 1976 contraería matrimonio con Antonio, de cuya unión y a los pocos meses vendría al mundo un niño que según le contaron murió al poco de nacer. Años más tarde vendrían al mundo Sergio, Samuel, José Antonio y Margari.

| Margarita, en el Servicio Andaluz de Salud.

Con sus hijos aún pequeños Margarita comienza a trabajar en una empresa de limpieza. Más tarde entró como camarera de piso en el Hotel Monasterio. El espíritu inquieto y de superación hace que Margarita retome sus estudios y llegue a sacarse el titulo de Auxiliar de Enfermería. Tras dejar su empleo en el Hotel fue contratada por la Diputación de Cádiz en numerosas ocasiones. También formó parte de la plantilla de la Residencia de Gecosol como Coordinadora. En la actualidad desarrolla su actividad laboral como auxiliar de clínica en el Servicio Andaluz de Salud.

| Margarita Bejarano y su familia.

A lo largo de su vida laboral ha conocido a muchísimas personas y tiene la suerte de tener y contar con grandes amigas y amigos que ha ido cultivando con su buen hacer profesional y humano.

SOS bebés robados
Pero a día de hoy hay algo que a Margarita nunca se le olvida, y es ese hijo que perdió y que siempre tuvo y tiene presente. Muchos años de silencio y de preguntas sin respuesta.

| Reivindicación delante del ayuntamiento de Cádiz.

Fue en el año 2010 cuando Margarita leyó en el diario una noticia: “Posibles o probables indicios de robos de bebés en el Hospital de Mora”. El impacto de lo que leyó hizo que volviese a revivir aquella triste experiencia de su primer embarazo. Sin pensárselo dos veces y con la firme convicción de que su hijo pudiese estar entre ellos, se puso en contacto con una Asociación de Madrid: “SOS Bebés Robados”. Después de este primer contacto con esa asociación, decidió interponer denuncia ante la Fiscalía de su caso, una denuncia que lamentablemente fue archivada junto con otras de la misma índole.

| Antiguo Hospital de Mora, en Cádiz.

Según cuenta, con 17 años recién cumplidos, con la inexperiencia de una adolescente y estando de tan sólo 7 meses, da a luz en el Hospital Militar de Cádiz a un niño que todavía recuerda como lo oyó llorar. Por ser prematuro lo trasladan al Hospital de Mora. A la mañana siguiente de tener el bebé y estando su madre junto a ella, recibe la visita de una monja que exclusivamente viene a verla a ella, cosa que a día de hoy le extraña porque en esa sala había un considerable número de mujeres que también habían dado a luz recientemente.

| Cementerio de San José, en Cádiz.

Una monja que les hace –-a su madre y a ella-- bastantes preguntas de distinta índole, y a la que agradecieron su amabilidad. Tras la visita de la susodicha monja, pasadas unas horas, llaman a su madre para darle la triste noticia del fallecimiento del bebé. A la mañana siguiente cuando su marido y su padre acuden al hospital con bastante tiempo de antelación para llevarlo al cementerio les comentan que ya se lo han llevado quedando sorprendidos por la rapidez y la urgencia en hacerlo sin la presencia de sus familiares.

| Margarita, delante de la Fiscalía General del Estado.

Margarita como Delegada de ‘SOS Bebés Robados de El Puerto’, y vocal de la Junta Directiva de Cádiz, ha peregrinado –siendo muy duro para ella- de juzgado en juzgado, investigando, preguntando, denunciando en prensa, y asistiendo a números programas de radio y de televisión nacionales demandando la atención que las autoridades pertinentes no les prestaban. Ni se encontraban informes, ni parece que se quisiera que se encontraran. Días muy duros de desaliento y desamparo tanto para ella como para el resto de familias que se encuentran en su misma situación.

| Con el Juez Garzón.

Pero después de tanta lucha y trabas que sortear, por fin las familias pueden exhumar los restos de los bebés robados, aunque la posibilidad de la existencia de varios cuerpos de niños enterrados en una misma zona llevará más tiempo del deseado, así como la realización de las pruebas de ADN para la identificación de cada bebé.

| Con el periodista Paco Lobatón.

Para muchas de estas familias han sido años duros, repletos de incertidumbre y de no saber si es mejor encontrarse el ataúd vacío o lleno. Familias rotas por el dolor que provoca una sospecha que se prolonga desde hace décadas. Nos encontramos ante el drama de perder a un bebé unido al desconcierto por no haber podido verlo tras el parto. Muchas preguntas que ahora podrán tener las respuestas solicitadas gracias al trabajo y la constancia de la “Asociación SOS Bebés Robados” en el cementerio de San José de Cádiz.

| Con la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.

| Interviniendo en el Pleno del Ayuntamiento de Cádiz.

Como mujer, madre y abuela se siente muy orgullosa de su familia y sobre todo de sus nietos Samuel, Marieta, Alejandra y Daniela quienes están siendo el empuje y la fuerza para luchar por lo que cree y por encontrar las respuestas a muchas de sus preguntas, que en su día por su juventud no pudo tener.

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