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3.601. Joselito o Luis. ¿Quien conoce al hombre sin identidad que oficialmente no existe para nadie?

Ese hombre que ven en la fotografía, no existe oficialmente para nadie. No tiene DNI, no consta en el Registro Civil, en ninguna parroquia existe partida de su nacimiento ni está inscrito en ningún otro registro oficial. Vive desde hace años en Córdoba. Oficialmente, para la administración, es Don Nadie pero, evidentemente, es alguien. | Foto: Cordópolis.

Es Joselito. Así le conocen quienes han tratado con él, dicen que por su aspecto aniñado y parecido físico con el niño cantor de ‘El Pequeño Ruiseñor’. Él se hace llamar así, aunque cuenta que su nombre verdadero es Luis, que tiene 41 años y que nació en El Puerto de Santa María . Pero eso no consta en ningún sitio.

Sin identidad oficial alguna, está excluido de todos los sistemas. Sin documentación, no puede empadronarse, no puede acceder a una ayuda, no se le puede tramitar ninguna prestación, ni una pensión, ni una vivienda…..porque es nadie para el sistema. “Nunca he tenido documentación. Ninguna. Me gustaría tenerla, porque así, otro gallo cantaría”, explica para dar la voz de alerta sobre su situación y hacer una llamada a las administraciones para resolverla.

Con el problema de su falta de identidad oficial se han encontrado quienes a lo largo del tiempo han conocido a Joselito y han querido prestarle ayuda. En Córdoba, su primer contacto fue el equipo de calle de Cruz Roja. Lo atendían en la calle, donde vivía –cuenta Beatriz, una de las técnicos que lo atendió-, y la única ayuda que podían prestarle era la de urgencia: comida, abrigo y poco más.

De 2015 es el único papel oficial que tiene en su poder Joselito. Aconsejado, fue a la comisaría de la Policía Nacional para decir que tenía extraviado el DNI y así consta en el escrito oficial, el único papel donde pone lo que Joselito le contó a la Policía: que en realidad se llama Luis, que nació en 1976 y que es natural de El Puerto de Santa María. Pero no consta en ningún registro oficialmente así.

En esa red a veces invisible que tejen en el día a día los colectivos y técnicos que se dedican en la ciudad a prestar ayuda social, los Servicios Sociales municipales también se encontraron con el caso de Joselito. Y se toparon, igualmente, con la imposibilidad de tramitarle ninguna ayuda porque, oficialmente, no existe. “Oigan, hay un ser humano al que no se puede identificar. Está aquí, existe. Y no se le puede ayudar”, explica uno de los técnicos que trataron su caso sobre la desesperación que llega a producir la situación.

Llevaron el caso de Joselito a la comisión provincial que trata situaciones sociales especiales y se vio que la única forma de poder dar una identidad a este hombre sería lo que se denomina una inscripción tardía en el Registro Civil. Acudieron entonces con la idea a Fiscalía, para ver las posibilidades de realizar ahora esa inscripción que habitualmente se realiza cuando una persona nace. Pero, de momento, no ha habido progreso en ese camino. “Nunca se ha llevado a cabo y seguimos sin saber quién es”.

Ahondar en la invisibilización
Quienes han atendido a Joselito no han parado de hacer indagaciones en busca de su identidad. Llamadas a numerosas parroquias para dar con su partida de nacimiento y una búsqueda con lupa en todos los registros oficiales, siempre han tenido la misma respuesta: esta persona no existe para el sistema.

Fuera de ese sistema oficial, Joselito ha encontrado ayuda para salir de la calle. La ha encontrado en la Red CoHabita y la Fundación RAIS, que trabajan con las personas que viven en la calle y por el derecho a la vivienda, proporcionando un techo para que esas personas en extrema exclusión social tengan dónde vivir y, a partir de ahí, puedan reiniciar el camino de inserción en la sociedad que les deja al margen. Era el caso de Joselito hasta que, hace año y medio, le proporcionaron un piso, porque para ellos no es un requisito indispensable la identificación de una persona, sino su situación social.

Joselito recibe cada semana la visita en su piso de Alba. Es la encargada, desde la Fundación RAIS, de tratar con él, de supervisar su adaptación a esta nueva vida y es el hilo que le mantiene unido a quienes están en alerta para prestarle ayuda. “Era una persona en situación extrema de vulneración. Si no se le presta ayuda porque no tiene un DNI, lo estamos invisibilizando aún más”, relata Alba, que cuenta también como la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDH-A) está en esa red de ayuda para intentar visibilizar a Joselito a ojos del sistema oficial.

Mientras tanto, la vida pasa y Joselito la vive ahora con un hogar. “Es muy distinto a la vida que llevaba antes. Tengo un sitio para vivir, para ducharme…” relata con la sencillez de lo que supone tener lo que el común de los vecinos tiene pero él no había tenido durante su vida en la calle. “La gente me ayuda”, agradece, porque cada día sigue saliendo a la calle y se hace con lo que la gente le da. Es el modo de vida que ha tenido desde que recuerda. Es esa persona que quizás usted se haya cruzado en la calle en alguna ocasión. Pero, dicen, que no es nadie.

No es el único caso
Por raro que parezca, el caso de Joselito no es único. En el último escalón de la invisibilización social existen otras personas que no tienen identidad oficial. Están en la misma situación, sin poder acceder a ninguna gestión oficial ni ninguna ayuda, porque no existen para nadie.

Como Joselito, en Sevilla se encuentra otro hombre, de nombre José María, de entre 40 y 50 años, al que Cáritas intenta ayudar para encontrar su identidad oficial. Es, además, sordo, no sabe hablar y en el único registro que consta es en el judicial por distintas entradas y salidas de prisión. Su caso fue difundido recientemente por eldiario.es/andalucia. | Texto: Carmen Reina. Cordópolis

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