3.960. María Febrés Morante. Una mujer adelantada a su tiempo

La portuense María de los Milagros Febrés Morante, nacida en 1893, hija única de Bartolomé Febrés y Emilia Morante fue en su infancia lo que conocemos popularmente como una ‘empollona’, una verdadera niña prodigio en su vida escolar y, posteriormente, dadas las dificultades que la vida le presentaría, una madre prodigiosa, una mujer adelantada a su época que ejerció como corresponsal del Banco de España, puesto impensable y prácticamente inaccesible para el género femenino en esa épocaUna mujer digna de ser recordada con admiración, que fallecía en 1971.

| Colegio Carmelitas, en el primer tercio del siglo XX. | Foto: Colección Gente del Puerto.

Educación en las HH Carmelitas
Se educó en el colegio de las HH. Carmelitas. Aunque no hemos tenido acceso a su historial académico, tenemos la certeza de que fue extraordinario, como extraordinaria fue la calificación obtenida en el curso escolar 1907-1908 en donde le otorgaron “Primer premio y nota de Sobresaliente” junto a otras cuatro alumnas que consiguieron idéntica calificación, entre ellas su prima María Morante Sancho. Ese mismo curso, unos días antes, había visitado el colegio el arzobispo de Sevilla, organizándose una serie de actos en su honor, entre ellos, uno, académico, en el que participaron una serie de alumnas.  En esta selección figuraba un trabajo de María Febrés,  encargada de leer a Su Eminencia un  recitado  --un trabajo de redacción-- que fue reproducido en la “Revista Portuense” del 15 de mayo del año mencionado de 1908, trabajo que nos orienta sobre su personalidad, agudeza y conocimientos, del que vamos a reproducir algunos párrafos. El tema elegido, y con mucha ‘vista’, trataba sobre los valores y sentimientos de los andaluces en general y los sevillanos en particular, desmontando buena parte de los tópicos a ellos atribuidos:

| La colegiala María de los Milagros Fabrés Morante.

La redacción
”... son los sevillanos la encarnación del carácter típico andaluz que es carácter ático de España, carácter en realidad poco conocido. El carácter de un pueblo no se reconoce en los hechos accidentales de su vida, lo acentúan las prácticas, costumbres y hábitos consuetudinarios y los hechos constantes con que se significan... El hijo de Sevilla noble, generoso, desprendido a veces hasta llegar a lo espléndido está muy lejos del epíteto que quieren regalarle, teniendo en cuenta que su jovialidad y natural gracejo en nada rebajan la altiva dignidad del hombre honrado. Bromista con el amigo, franco con el extraño, con las damas galantes y con todos obsequiosos, algo recuerdan del carácter caballeresco con que fueron conocidos por toda Europa los españoles de otros tiempos... de embusteros también son tratados los andaluces sevillanos; embusteros no á que usen del engaño y de la mentira con depravados fines, sino inocentemente, por intuición o por hábito. Pero esta es también otra idea equivocada que nace de confundir la viveza de la ardiente imaginación que poseen, y hacen que se abulten y ponderen desmedidamente todas las cosas... el sevillano nada ve, nada entiende, nada produce ni con el sentimiento de la curiosidad ni con el del análisis ni con el del cálculo; para él todo es poesía, todo lo idealiza, todo lo magnifica, de donde nace que sintiéndolo todo de otra manera lo expone, de otra manera lo expresa y al expresarlo y exponerlo y relacionarlo así, lo exagera a los ojos de los espíritus más fríos, más contemplativos y mas positivos también, adquiriendo una fama que en el buen sentido de la frase no los humilla, antes bien los resalta y enaltece.”

A sus aptitudes intelectuales y creativas unía una bonita y bien timbrada voz que complementaban el texto del recitado, leído con perfecta dicción.  Cuando dejó el colegio formó parte de la Capilla Musical del mismo, integrada por media docena de antiguas alumnas.

| En los jardines de la Casa-Quinta de la familia Ruiz López (actual Hotel Duques de Medinaceli). La composición de este grupo familiar es la siguiente: 1. Joaquín Ruiz López, quien fuera alcalde de El Puerto de Santa María. 2. Su mujer, casada en segundas nupcias, Emilia Morante Seytre. 3. María de los Milagros Febrés Morante, apoyada en el regazo de su madre. 4. Joaquín Ruiz Golluri. 5. Eduardo Ruiz Golluri. 6. Ana Ruiz Golluri. 7 María Ruiz Golluri. 8. María Jesús Ruiz Golluri. 9. Tula Ruiz Golluri, benefactora portuense que cuenta con plaza a su nombre en la barriada Luis Caballero. Año 1912.

Suponemos que continuaría su formación en academias privadas, o quizás a cargo de algunos de los miembros de su nueva familia política, los Ruiz Golluri, al contraer segundas nupcias su madre con Joaquín Ruiz López, viudo de Ana Golluri López de Carvajal. En este ámbito, el de la formación, que tan importante le será años después, creemos encaja el breve suelto publicado en el periódico local en diciembre de 1913, en donde informan: “De Madrid.- Ayer regresó de la corte la simpática señorita María Febrés Morante, acompañada de nuestro querido amigo, el ilustrado ingeniero don Juan Gavala Laborde. Desde Sevilla vino con ella su padre político nuestro estimado amigo don Joaquín Ruiz López”quien fuera alcalde de El Puerto de Santa María en los inicios del siglo XX.

| Foto de la boda de María con Manuel Lara Sánchez, representante en El Puerto de la Compañía Arrendataria de Tabacos y del Timbre. Año 1915.

La boda
No permaneció soltera muchos años María después de finalizar su etapa escolar, contrayendo matrimonio en 1915 con Manuel Lara Sánchez, representante en El Puerto de la Compañía Arrendataria de Tabacos y del Timbre. Su madre, Emilia Morante, actuó de madrina y como padrino un hermano del novio, Luis Lara, celebrándose la ceremonia en el camarín de la Patrona, N.S. de los Milagros, en la Iglesia Mayor Prioral con el boato adecuado a su posición social, firmando como testigos Nicolás Galarza, Emilio Morante y un pariente del novio, oficial de infantería, de apellido Urrutia. Bendijo la unión el presbítero Sr. Carro, luciendo la novia, a la que alaban las crónicas sociales del acto su elegante figura, un rico traje blanco, velo de igual color y prendidos de azahar.

| Foto durante el Viaje de Novios.

La Quinta de los Ruiz, luego de los Terry hoy Hotel Duques de Medinaceli
La celebración –como tantas que se producen en la actualidad en el mismo lugar, ya como hotel Duques de Medinaceli-- se realizó en la residencia familiar, la casa-quinta de calle Cielos número 2, obsequiándose a los invitados asistentes con el habitual “lunch”, descorchándose muchas botellas de “Champagne Continental”, producto este fabricado en El Puerto de Santa María , comercializado por los Sres. Jiménez Varela y Vergara, brindándose por la felicidad de los recién casados que marcharon en automóvil hasta Cádiz, donde pasaron su primera noche, trasladándose posteriormente a una finca de Medina Sidonia donde terminaron de pasar su luna de miel.

1.285. CHAMPÁN PORTUENSE.

Viuda prematura
Sin embargo, no puede decirse que los numerosos deseos de felicidad expresados en el convite nupcial influyera en el destino de la pareja de forma positiva, ya que esta entidad llamada destino que nos acompaña a los mortales, sin tener en cuenta ni consideración la suma de tantas voluntades aunadas en un deseo común, en apenas un lustro, tiñó de luto a esta familia.

| El matrimonio Lara-Febrés e hijos, excepto Magdalena que nació poco antes de fallecer el padre..

En 1921, seis años después de casarse, enviudaba dejando el marido al fallecer, cinco huérfanos de cortísima edad. Dadas las circunstancias, María decidió cobijarse con su prole junto a su madre, arrendando una casa, la número 4 de la calle Cielos, aledaña con la de aquella, de la que eran propietaria las hermanas Carolina y María Teresa Terry Carrera.

| Banco de España. Madrid. | Colección Banco de España.

Corresponsal del Banco de España
La inteligencia y preparación de esta joven viuda y su esfuerzo y espíritu de superación junto con el apoyo y ayuda no solo del matrimonio Ruiz Morante, sino de todo el entorno familiar, fueron los factores decisivos y determinantes de la excelente educación que proporcionó sin excepción a toda su familia, realizándose al mismo tiempo como persona al ejercer como corresponsal del Banco de España, puesto impensable y prácticamente inaccesible para el género femenino en esa época.

Falleció el 24 de mayo de 1971, a la edad de 78 años.

| Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. | A.C. Puertoguía. | Fotos: Colección Magdalena Rodríguez Lara. (salvo las que se citan de otras colecciones)

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