3.978. La viñeta de @ELDESCOSIDO. Paracetamol patrocina la recta final de la campaña a las municipales

Estamos en campaña y eso se nota; pancartas, vallas publicitarias, megáfonos con sintonías, proyectos, futuro, mejora, progreso; hasta el aire está en oferta. El camino hacia los comicios está disfrazado de buenas intenciones. Por eso --porque solo es un disfraz-- a mí me suele ocurrir que si ganan --los que he votado-- me arrepiento pero si no ganan, el arrepentimiento viene por no haber votado. Vamos, que uno no sabe a quién votar sin bochorno. Díganme ustedes si esto no es un sin vivir.

Mientras los votantes cruzamos los dedos para que los programas electorales y las medidas se lleven a cabo, en las sedes políticas la ilusión inunda las paredes. Hay más ilusión en las sedes políticas que en una casa el día 5 de enero a la espera de la llegada de sus majestades los Reyes Magos. De hecho, algún político ha dejado claro que tiene un sueño y quiere que le ayudemos a cumplirlo... Yo, sinceramente, a estas horas de la mañana lo que tengo es sueño. Sueño por el madrugón del currito y porque lo que veo y escucho me da sopor. Sopor y dolor de cabeza.

Hay que tener en cuenta que los políticos viven en gran medida de las ilusiones del pueblo, de la esperanza de que todo vaya a mejor, del miedo y --no lo olviden-- de nuestros votos. Es por eso que, durante estas semanas, nuestros candidatos --los que votaremos el día próximo veintiséis- han estado recorriendo barrio a barrio, calle a calle cada una de las zonas de nuestra maravillosa ciudad venida a menos, colmando de ilusiones y promesas cada barrio y a sus vecinos. Alguno tiene más kilómetros encima que la flota de taxis al completo.

Por prometer, se ha prometido de todo; parques infantiles, cambiar el césped de algunos campos de fútbol, mejorar la seguridad, reflotar el centro histórico creando comercio, reformar la plaza de abastos, conseguir inversores para mejorar el tejido industrial, crear un puente que conecte Valdelagrana, crear un nuevo consultorio médico, más negocios, menos burocracia, más facilidades, menos plazos, más prosperidad, se van a bajar todos los impuestos, pagar menos tasas… ¡Qué barbaridad, chiquillo! ¡Quién dijo miedo habiendo ambulancias! ¡Miserias ninguna! ¡Tiesos tampoco! ¡Alegría! En cuatro añitos vamos a ser punta de lanza de la provincia –-como poco--.  A mí me está dando hasta miedo, porque si vienen los turistas teniendo este rinconcito hecho un desastre, como pongan así El Puerto no vamos a caber cuando llegue el buen tiempo --y el malo, porque aquí querrán asentarse hasta los Tuareg, que son nómadas--. 

¡Jesús! Lo que prometen estas criaturas. Los políticos saben perfectamente que votaremos lo que más nos convenza, solo es cuestión de manipularnos bien.  Luego ya, está la cuestión de vivir al límite y leernos los programas; Para los que no, están las promesas y las redes sociales. Yo he visto en Facebook a candidatos reunidos con los gatos del espigón prometiéndoles sardinas y ratones para todos. 

El día 26 algunos votarán, otros se abstendrán y otros cuantos, como cada cuatro años, ficharán; porque en este país son muchos los que fichan en vez de votar. Recuerden que no hay nada más español que votar al que te roba o te miente.

Lo bueno es que este año tenemos 8 alcaldables. Lo que son las cosas: tanto donde elegir y no tener con qué. 

Yo lo único que espero a partir del día 26 es que los programas electorales no se descuelguen con la misma facilidad que lo harán los carteles de las farolas. Y también espero que los gatos del espigón que están pasando hambre, pena y desamparo puedan acceder a unas sardinas y ratones dignos. | Ilustración y texto: Alberto Castrelo.

Deja un comentario