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fernandogago_inmemoriam_puertosantamariaHoy se cumplen dos años desde que nos dejara Fernando Gago, quien fuera alcalde de El Puerto, (ver nótula núm.  974 en Gente del Puerto) muchos años presidente de la Plaza de Toros, director de RRPP en Bodegas Terry y sobre todas las cosas amante de El Gran Puerto de Santa María, (al que el poeta José Luis Tejada bautizó como Tuerto de Tanta Apatía, visto lo visto). Traemos a estas página la alocución que su hija Verónica Gago Leyras pronunció el pasado año, en nombre de la familia, durante el acto de la presentación del libro ‘El Habla de Gago’ (ver nótula núm. 1.766 en Gente del Puerto). Por cierto que, Rodrigatos de la Obispalía, municipio de 49 habitantes de la provincia de León, era un lugar recurrente en las conversaciones con Fernando Gago, por lo que pensamos que, dado el tiempo transcurrido sin noticias de él, bien pudiera haberse marchado allí, aquellos que pensamos que sigue entre nosotros, con su ocurrencias y su sentido del humor. A su buena memoria. /Foto: Jorge Roa.

Buenas noches a todos, incluidas las personas humanas, los militares sin graduación y el representante del arzobispado de Sigüenza Guadalajara.

En primer lugar gracias, muchas gracias a todos los presentes. Dar las gracias se lleva mucho con esto de la crisis porque no sólo es gratis sino que no tiene IVA y no aumenta la retención del IRPF. Así que muy agradecida con los amigos, conocidos, compañeros y familia de nuestro padre Fernando Gago por haberse tomado la molestia de venir a esta presentación. También aprovecho, ya puestos, porque no se hayan tomado la molestia de venir a este acto los posibles acreedores de la familia. Os lo agradecemos de todas las maneras posibles.

Agradecer también las palabras de Luis Suárez, que además de realizar un prólogo del libro de categoría y poderío –sin faltas de ortografía relevantes-, ha estado con nosotros, y conmigo en especial en todo momento. Está claro que no podías faltar, entre otras cosas porque él no te lo habría perdonado.

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Verónica Gago, durante su intervención en el acto. A la derecha, la concejala de Educación, María Antonia Martínez y el autor del libro.

A este libro que hoy presentamos no le falta ni un hervor porque como decía mi padre cuenta con tós sus avíos. Por cierto, que es una pena que ya no esté abierta la Librería de Cortés en la calle Luna para ponerlo a la venta.

Por eso y porque no hay que ser desagradecida, mi familia, a la que hoy represento, por decisión directa del autor, quiere dar las gracias a José María Morillo por parir un libro en el que ha puesto de manifiesto la forma de ser, actuar y pensar de nuestro padre, Fernando Gago.

Un libro con sus páginas, una detrás de otra, bien numeradas, su portada, su contraportada, sus letras y sus párrafos. Con el prólogo al principio y no al final. Todo bien puesto en su sitio. Una obra digna de ser leída o, en su defecto, calzar una mesa que esté coja.

El libro –cuya competencia de ventas con el último libro de Dan Brown dará que hablar, seguro- ha sido fruto de una relación de hecho, larga, intensa y fructífera que no terminó en divorcio sino en una entrañable amistad y en una relación de profesor y alumno avanzado, que sólo acabó porque a Fernando le dio por morirse de forma inoportuna y, porque como él decía y es recordado en el libro “últimamente se está muriendo gente que nunca lo había hecho antes”.

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El actual alcalde, Alfonso Candón, en la cola para la firma de libros, durante el acto en junio de 2013 en el Castillo de San Marcos.

Los que hemos tenido la suerte de poder leer el borrador del libro nos hemos reído y llorado al mismo tiempo porque cada expresión que se recoge nos trasportaba al instante en el que la frase era pronunciada por Fernando y ha hecho que, por momentos, lo tuviéramos todavía en nuestras vidas.

José María, nos has emocionado con la idea desde el principio y con el resultado final, que refleja, para bien, mal o regular, como fue su vida y su trayectoria. Mucha gente, como nosotros, tiene la suerte de contar con un padre querido, pero muy poca gente tiene la suerte de contar con su vida en un libro, como el que has escrito, que perdurará en nuestros corazones y en nuestra memoria.

José María, mucha gracias y, gracias de corazón por dedicar tu tiempo y tu esfuerzo a estas páginas que como podría decir Fernando “me han salido del alma, sin dejar de dedicarle tiempo a mi familia; a mi mujer, a mis hijos y a los hijos de mi mujer”.

Gracias a ti y, a todos por estar aquí –incluyendo a los que han venido sólo por el canapé que va a empezar a servirse de un momento a otro-, recordando a la persona que creía en Dios y en el bicarbonato y que intentó por todos los medios ser un gran padre y un gran alcalde. Lo primero, lo consiguió. Lo segundo, que cada uno que piense lo que quiera.

Ha quedado un libro que dan ganas hasta de leer.  Memorias y expresiones por casa…. /Texto: Verónica Gago Leyras. 

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