
| Texto: José María Morillo.
Milagros de la Cruz (1962-2025), Mila para quienes la quisieron de verdad, falleció a los 62 años el pasado 4 de diciembre en el Hospital Universitario de Puerto Real. Se fue sola en lo administrativo, pero arropada en lo esencial: la lealtad de sus amigos.
Tras su muerte, comenzó una espera tan larga como injusta. Cincuenta días de trámites, silencios y puertas cerradas que impidieron a quienes la acompañaron hasta el final despedirse de ella con la dignidad que merecía. No había familiares directos ni un seguro de decesos en vigor, y la burocracia levantó un muro frío donde solo había afecto y responsabilidad.

