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4.359. Beatriz Cienfuegos. La portuense fue la primera periodista española y pionera del feminismo

Se propone en esta nótula un reconocimiento a la que fue la primera periodista española y pionera del feminismo, ‘Beatriz Cienfuegos’, quien con dicho seudónimo ocultaba a una portuense de ilustres apellidos que desvelamos mas abajo, nacida y vecina de El Puerto durante la mayor parte de su vida, con una historia sugerente que es exhumada de las estanterías de la historia en esta investigación de Manuel Almisas. «Señoras mías. Ya tienen ustedes quien les vengue» «Encogida en mi natural empacho, pensaba, callaba y sufría (aunque con impaciencia) la licencia que se han tomado los señores hombres de ser los únicos que griten, los solos que manden y los exceptuados de obedecer […] He resuelto tomar la pluma…». | Retrato de una mujer. Artista anónimo.

Es incontestable que la donostiarra Francisca de Aculodi fue la primera mujer editora y periodista de España y de Europa al publicar en San Sebastián entre 1687 y 1689 las Noticias principales y verdaderas, una revista quincenal que traducía al castellano informaciones de un periódico editado en Bruselas en lengua francesa, a la que se añadían también noticias locales que ella misma redactaba.

Sin embargo, prescindiendo de esta mujer, es frecuente leer en muchos medios, tanto periodísticos y académicos como literarios, que fue la gaditana Beatriz Cienfuegos la primera periodista española, por dirigir y escribir ‘La Pensadora Gaditana’, que vio la luz en Cádiz entre julio de 1763 y julio de 1764. Los ejemplares del semanario La Pensadora Gaditana, que según lo declaraba la propia autora en algunos pasajes de su obra, nacían como oposición a El Pensador, editado en Madrid desde el año anterior, se denominaban «Pensamientos», como su colega madrileño, y se sucedían en números romanos.                                                                                                 

¿Era un hombre o una mujer?

Sobre la figura de Beatriz existió una fuerte polémica sobre su personalidad. Ya en su época se dudaba de que fuera una mujer, y ella misma se indignaba al oír esa posibilidad. En su «Pensamiento III» escribía sobre la curiosidad de muchos lectores de saber quién era «La Pensadora»:  «...porque todos porfían, a su parecer con razón, de que no es mujer la Pensadora. ¡Hay tal ignorancia! ¿Dios ha dado a las mujeres otra alma distinta y de menos facultades que la de los hombres?...».  También se ha mantenido que Beatriz Cienfuegos era el seudónimo del clérigo andaluz Juan Francisco de Postigo, por los aires religiosos y morales que a veces se transmitían en la obra. Es cierto que estas disquisiciones se debían a que no se ha conocido en el Cádiz de esos años ninguna mujer con tal nombre, y por tanto, «Beatriz Cienfuegos» solo podía ser un seudónimo, tras el que se escondería un hombre o una mujer.                                                                                           

Otra Beatriz detrás del pseudónimo

Por fin, después de tantos misterios en torno a su figura, Cinta Canterla González, catedrática de Filosofía de la Universidad «Pablo Olavide» de Sevilla, ha descubierto quién podría esconderse tras dicho seudónimo. La profesora Canterla, después de meses de investigación, rozando lo detectivesco,  ha podido determinar que su pluma también había escrito una tragedia publicada en Cádiz un año después, en 1765, llamada «Combates de amor y de ley», y cuya imprenta era la misma que la de La Pensadora. La tragedia estaba firmada con el seudónimo «Fernando Jugaccis Pilotos» anagrama correspondiente, a su vez, a un inexistente «Juan Francisco del Postigo».  Tirando del hilo de la historia de la familia García del Postigo (o a veces solo «Postigo»), esta investigadora ha concluido que La Pensadora gaditana fue escrito por una mujer, es verdad, y gaditana, es verdad también, pero nacida en El Puerto de Santa María: Beatriz Manrique de Lara.

Veamos la biografía que he podido completar en los archivos portuenses, para después volver a ‘La Pensadora Gaditana’.

***

Beatriz Manrique de Lara Alberro

Nuestra protagonista, Beatriz Manrique de Lara Alberro nació en El Puerto de Santa María el 18 de febrero de 1714. Fue bautizada como Beatriz Antonia Alexandrina. Era la cuarta de nueve hermanos, hija de D. Diego Antonio Manrique de Lara y Ocio (descendiente del Duque de Nájera, Caballero de la Orden de Santiago, y que llegaría a ser Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos), nacido en Nájera (Logroño) y de Dª Josefa Alberro Lucas, natural de San Sebastián, que contrajeron matrimonio en Ceuta en 1707. En el asiento de su bautismo que tuvo lugar en la Iglesia Prioral de El Puerto el día 26 del mismo mes, consta que su padre era Diego Manrique, «brigadier de los ejércitos de su majestad», y no añadía «de Lara».

Por cierto, la familia materna de Beatriz también tenía parentesco con una gran figura de la localidad. La madre del conocido Cargador de Indias del Puerto de Santa María Juan de Araníbar y Alberro, nacido en San Sebastián, estaba emparentado mediante su madre Catalina Alberro con la familia materna de Beatriz, de la misma naturaleza donostiarra.

| Palacio de Don Juan de Aranibar Alberro.

Más que comerciante, la familia paterna de Beatriz era cosmopolita y culta, viajando mucho debido a la profesión militar del padre, acompañándolo siempre allí donde lo destinaban. Por eso Beatriz nació al azar en El Puerto de Santa María, pero al contrario que sus hermanas y hermanos quedó muy pronto vinculada al lugar donde había nacido. La hermana anterior, Francisca, nació en Ceuta, pero la siguiente, Inés, nació nada menos que en el enclave militar español de la isla de Elba (italiana en la actualidad) llamado Puerto Longón. Pero, de forma incomprensible, Beatriz no se fue con su familia y se quedó en El Puerto de Santa María.

En el poder testamentario a favor de su esposa que firmó el padre poco antes de morir en Órgiva (en Las Alpujarras granadinas) en febrero de 1724,  fue citando como herederos universales a todos sus hijos e hijas, pero cuando nombró a Beatriz hizo un interesante inciso escribiendo «que está en el Puerto de Santa María». Según la profesora Canterla, este dato en un documento tan solemne, solo puede indicar que Beatriz era la única hija que se encontraba viviendo en El Puerto, separada y tan alejada del resto de la familia.                                                                                       

Beatriz ¿en un convento portuense?

Beatriz tenía en ese momento unos diez años, por lo que solo existen dos posibilidades para explicar este hecho: o vivía aquí con otros parientes, o estaba interna en algún convento. Parece probable que una familia como la de los Manrique de Lara, donde al menos tres mujeres llamadas Beatriz fueron en el pasado abadesas de conventos, destinaran al mundo contemplativo y hospitalario a la tercera de sus hijas. En aquellos años, en El Puerto había tres conventos, según el Catastro del Marqués de la Ensenada: el de las Capuchinas de la calle Larga (hoy trasladado al pago de La Caridad), el de la Concepción con una congregación de «franciscanas descalzas» en la calle Larga, y el del Espíritu Santo de «agustinas descalzas» en la calle Albareda.

| Convento Espíritu Santo

Según la profesora Canterla, el convento de la «Pura y Limpia Concepción» era muy elitista y donde la dote que debía entregar la monja que profesaba era prohibitiva hasta para la mayoría de las familias nobles, señalando como más probable el Convento del Espíritu Santo, que bien podría tener, además del Hospital anexo, un Seminario de Niñas Nobles como el homólogo situado en Sevilla, donde las niñas entraban con una edad mínima de siete años y un máximo de diez. Esta posibilidad de que Beatriz estuviese en El Puerto de Santa María en un convento se corresponde con lo expresado en las páginas de ‘La Pensadora Gaditana’ por Beatriz Ciefuegos, cuando escribía haber pasado seis años en uno sin decidirse a profesar, dado que era más bien voluntad de sus padres que suya que siguiera la vida religiosa. Reconocía también Cienfuegos en otro de sus Pensamientos, que su buen conocimiento del latín y el resto de su formación cultural era el resultado de que sus padres le pusieron, allí en el convento, muy buenos maestros, que le dieron una excelente educación mientras ella iba demorando el profesar, hasta abandonar completamente la idea de convertirse en monja.

| En 1722 Beatriz vivía en el número 123 antiguo de la calle Larga, hoy 72, en la casa donde Fernando VII abolió la Constitución de 1812 en 1823. | Edificio Puerto Centro

Los datos del Padrón eclesiástico de la Iglesia Mayor Prioral de El Puerto nos informa que Beatriz, con ocho años de edad, en 1722, vivía en el antiguo número 123 de la calle Larga de dicha población gaditana con la familia del capitán del ejército D. Pedro de la Barrera. Antes de ese año no hemos encontrado dónde podría domiciliarse, ganando fuerza la teoría de la profesora Canterla de que estuviera interna o semi-interna en el Convento de las monjas del Espíritu Santo y empadronada con don Pedro.

Pedro de la Barrera (también escrito «de la Barreda» en algunos padrones posteriores), natural de Écija (Sevilla), vivía con su mujer Mariana Serrano, dos hermanas, María de Prado (la futura suegra de Beatriz; llamada de forma completa María Josefa de Prado Barreda) y Jacinta Postigo Barrera, hermana de su futuro marido.

En esa vivienda de la calle Larga núm. 123 (hoy núm. 72, edificio del centro comercial «Puerto Centro», con la antigua fachada conservada) vivió Beatriz Manrique toda su infancia y juventud en casa de Don Pedro de la Barreda.  Hay que advertir que su madre Josefa Alberro falleció muy joven, con 44 años de edad, y lo hizo en su casa familiar de Órgiva menos de dos años después que su esposo, en enero de 1726. Por tanto, Beatriz quedó huérfana de padre y madre con apenas 12 años de edad, por lo que nada le motivó para cambiar de domicilio.        

| Iglesia Mayor Prioral. Plumilla de Rafael Tardío.                     

Beatriz cumplió la mayoría de edad y se desposó en El Puerto de Santa María con un primo de Don Pedro. Fue el 30 de agosto de 1734, teniendo apenas 20 años de edad,  uniéndose en matrimonio en la Iglesia Mayor Prioral con el capitán de infantería de Marina y teniente de navío («teniente de altobordo») Don Francisco García del Postigo y de la Barreda, natural de Écija.  En el asiento parroquial solo se escribe «Francisco Postigo».                                                                    

Pocas semanas después, en septiembre de 1734, el padre de Francisco,  Juan Bautista García del Postigo, se embarcaba para Italia como oficial del Regimiento de la Corona para participar en las batallas que tuvieron lugar hasta la proclamación de Carlos de Borbón como Rey de Nápoles y de Sicilia. Conviene saber que el suegro de Beatriz, Juan Bautista García del Postigo, por sus valerosas acciones de guerra fue ascendido a coronel y le fue otorgado por el rey el título de Marqués de García del Postigo, de Nápoles, que sería vitalicio para el resto de la familia.

Todos estos hechos que llenarían de felicidad a la nueva familia, culminaron con el nacimiento en El Puerto de Santa María de los dos primeros hijos del matrimonio García del Postigo Manrique de Lara, Diego Juan, el 10 de junio de 1735 (su padrino fue el capitán don Pedro de la Barreda-«De la Barrera» dice en la mayoría de los Padrones eclesiástico y municipal), y Juan Antonio el 3 de abril de 1737 (su padre era ya capitán de fragata y el padrino fue su tío Juan Postigo). En ambos asientos parroquiales se sigue escribiendo el apellido paterno como «Postigo», no «García del Postigo», y el materno solo como «Manrique».

La batalla anglo-holandesa en nuestras costas

Antes de continuar, debo contar otro hecho que relaciona a esta familia con la historia de El Puerto. Su suegro Juan Bautista García del Postigo inició bien pronto su carrera militar, y con 30 años tuvo su bautismo de fuego en la batalla que tuvo lugar tras el desembarco de la flota anglo-holandesa en la costa entre Rota y El Puerto de Santa María, que ocurrió en el verano de 1702. Con su Regimiento de Estepa, bajo las órdenes del Capitán general de la costa de Cádiz, marqués de Villadarias, participó en los combates por evitar la caída de El Puerto de Santa María que finalmente se produciría en septiembre de 1702. Después de esta acción, Juan Bautista volvió a Écija y allí tuvo a su segundo hijo, Isidoro.

| Fuerte de Santa Catalina.

De la vida de Beatriz en El Puerto después de su boda, hemos sabido por los padrones eclesiásticos que hasta 1739 siguió viviendo con la familia de Pedro de la Barrera en la misma casa de la calle Larga, pero en ninguno de los tres padrones consultados aparece su esposo Francisco Postigo, por lo que es probable que arribara con su escuadra a El Puerto en ocasiones puntuales, estuviera pocas semanas y marchara de nuevo de servicio, sin quedar nunca empadronado.

Beatriz abandona El Puerto

En 1740, con 26 años de edad y madre de dos hijos, Beatriz abandonó  El Puerto de Santa María. Al morir en 1743 el suegro Juan Bautista, I Marqués de García del Postigo, o simplificado en muchos escritos como «Marqués del Postigo», a consecuencia de heridas de guerra producidas en Bolonia (Italia), y al pasar el título al esposo de Beatriz, por ser éste el hijo mayor y el heredero, se mudaron por un tiempo a Écija, la casa matriz de la familia paterna. Este dato se confirma por el nacimiento de su tercera hija, Francisca de Paula , en dicha localidad sevillana en 1747. Beatriz pasó a ser en ese momento la consorte Marquesa del Postigo (II).

Su marido Francisco terminó su vida ejerciendo de «Piloto mayor» de la Marina Real, un puesto de reconocido prestigio, cargo que había conseguido en 1750, viviendo ya en Cádiz en la calle San José.  En mayo de 1755 moría a una edad relativamente joven, dejando en Cádiz a su esposa viuda y a sus tres hijos. Diego Juan y Juan Antonio, con 19 y 17 años respectivamente, ya eran marinos formados en la Real Compañía de Guardias Marinas de Cádiz. La viuda Beatriz siguió conservando el título de Marquesa hasta que su hijo Diego tuvo edad de heredarlo como III Marqués del Postigo.

Dejamos esta historia aquí, porque muy pronto, Beatriz Manrique de Lara se convertirá en La Pensadora Gaditana firmando como «Beatriz Cienfuegos».                                                                                 

Una construcción literaria de Beatriz... por la propia Beatriz

Según la profesora Cinta Canterla, en las páginas del periódico La Pensadora Gaditana (1763-1764), la propia «Beatriz Cienfuegos» hacía una construcción literaria de su persona, coincidiendo muchos datos --aunque, asegura Canterla, Beatriz juegue irónicamente a despistar-- con la realidad de Beatriz Manrique de Lara Alberro. Dice de ella misma que es andaluza y gaditana, lo cual es cierto, aunque nacida en la población cercana de El Puerto de Santa María y viviendo en la capital desde hacía más de diez años quizás; que su padre es «montañés», y es preciso recordar que el padre de Beatriz Manrique era de Nájera, y en aquella época se podían llamar así de forma extensa a los pobladores de las montañas del norte de la península, y más cuando la provincia de Cantabria aún no se había constituido; que en relación a su edad revelaba que se encontraba entre «su Merced» y «y su Señoría», esto es, en la mitad de la vida, y es cierto que Beatriz Manrique tendrían unos cincuenta años en esos momentos; que vivía sin la sujeción penosa de un encierro (es decir, que no es monja), pero también sin la del matrimonio, pues Beatriz Manrique ya era viuda desde hacía ocho años.                                                                             

Referencias navales

Igualmente, según Canterla, el periódico de «Beatriz Cienfuegos» está lleno de referencias navales, lo cual es coherente con la cantidad de miembros de la Armada que había rodeado la vida de Beatriz Manrique de Lara, tanto por parte de la familia de su esposo como de la suya propia. En un pensamiento concreto, incluso, hace una mención humorística sobre que ella es una Doña Beatriz «Cien fuegos», es decir, con las dos palabras separadas, broma ésta que también tenía que ver con los barcos, pues éstos eran considerados «Navíos» cuando tenían cien cañones o más.

En relación con esta historia naval de la familia, su hijo menor Juan Antonio «de Santa María de los Milagros» (según se bautizó), que llegaría a ser IV Marqués García del Postigo, en 1759 después de un combate naval contra los piratas berberiscos a bordo del navío Soberano comandado por su tío Isidoro García del Postigo Prado, y en la que resultó herido en una pierna, volvió a El Puerto y donó en la Iglesia Mayor Prioral un trofeo ordenado en una panoplia, que constaba de dos espingardas, espadas, pistolas, una lanza y una bandera española de bote para mayor honra de la Virgen de los Milagros.

Según la profesora Canterla, existen muchas más coincidencias que  indicarían que Beatriz Manrique es la autora de ‘La Pensadora Gaditana’, como es el hecho de que la única localidad de la provincia de Cádiz que se cita en el periódico sea precisamente El Puerto de Santa María, cuando una dama menciona que su marido se fue para allá a despachar sus negocios; o que en sus páginas se bromee con la sorpresa sobre la modernidad de las gaditanas de una prima que llega procedente de un pueblo no pequeño de la Andalucía del interior, que puede ser perfectamente, por la descripción, Écija, de donde proceden los del Postigo, ciudad de una gran importancia en aquel siglo XVIII, equiparable a Córdoba o Sevilla.

Un ejemplar en el Archivo, procedente de las Escuelas Pías de la Aurora

Existen escasísimos ejemplares originales de la primera edición de julio 1763 de La Pensadora Gaditana, ¿y sabéis dónde hay uno, si bien se trata solo del Tomo I? Sí, depositado en el Archivo de El Puerto de Santa María, procedente de la Biblioteca las antiguas Escuelas Pías de la Aurora. ¿Casualidad? No lo creo. Beatriz Manrique de Lara y sus hijos, con una intensa relación con la ciudad del Guadalete, no se merecen el olvido que han sufrido hasta ahora.

«Beatriz Cienfuegos», que tiene una calle en Chiclana de la Frontera desde hace tres años, por ser una pionera del feminismo y del periodismo femenino, debería tener también un reconocimiento especial en su más que probable ciudad natal, El Puerto de Santa María.  | Texto: Manuel Almisas Albendiz.

4 comentarios en “4.359. Beatriz Cienfuegos. La portuense fue la primera periodista española y pionera del feminismo

  1. Rafael Refel

    A Reyes Redel Molleda, le escribe su suegra Carmen Spottorno el siguiente comentario al respecto:
    Que divertida la historia de esta Manrique de Lara que podría ser antepasada nuestra. Me encantaría seguir la pista que con esta señora se para a mediados del siglo XVIII. Que pasaría después? Se ve que lo de ser marinos era una tradicion en la familia. La de mi abuela paterna, Carmen Manrique de Lara, tmb lo eran, por eso a su padre le destinan a Cartagena y ahi es donde conoce a mi abuelo Bartolome Spottorno. Muy interesante la vida de la buena Beatriz. Tuvo la "suerte" de quedarse viuda joven y así no morir de parto como le debió de pasar a su madre con 44 años. Y de paso pudo seguir viviendo su vida de escritora.
    Gracias por enviarmelo!
    Bsss

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