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4.934. Milagros Pérez Ramírez. En abril cumple 100 años

Esta es la historia Milagros Pérez Ramírez, una vecina El Puerto de Santa María nacida el 3 de abril de 1922, que cumplirá un siglo en apenas tres meses. Su familia regentó la tienda de Ultramarinos ‘Las Campanillas, en la calle Cielos, esquina con Ganado. Cuando se casó se fue a vivir a Chiclana durante 47 años. Hoy vive en la misma calle Ganado, muy cerca de donde nació.

1922
El año de su nacimiento era alcalde de la Ciudad, Manuel Ruiz-Calderón y Paz, no llegando la población a siquiera los 20.000 habitantes. Ese año la hacienda pública embargó el 66% de los ingresos al Ayuntamiento por débitos, y el 25% del sobrante por igual morosidad, con la Diputación Provincial. Rafael Alberti exponía una muestra pictórica en el Ateneo de Madrid y publicaba sus primeros poemas en la revista ‘Horizonte’.

| Desaparecía la Biblioteca Popular situada en la calle Luna esquina con Misericordia, que sería anexionada al Colegio de las Esclavas.

Se transcribían y reproducían las Cantigas de Santa María, de Alfonso X, ‘el Sabio’ que se conservan en la Biblioteca Nacional de Madrid, a cargo del musicólogo Julián Ribera. Bodegas Osborne fundaba la la solera del oloroso medium ‘Solera India’ de al menos 25 años de vejez. Llegaba a El Puerto --a la iglesia de San Francisco-- una reliquia de San Francisco Javier, copatrono de la Ciudad, concretamente un brazo.

| Los padres de nuestra protagonista, Milagros Ramírez Delgado y Juan Pérez Garrido.

Tienda de Ultramarinos
Sus padres, Juan Pérez Garrido y Milagros Ramírez Delgado tuvieron cuatro hijos, Manuel, Mercedes, Milagros y Pilar. Su padre arrendó uno de los locales de la calle Cielo 99, que hacía esquina con la calle Ganado (se está rehabilitando estos días) y se estableció con un almacén de comestibles.

| A la izquierda de la imagen, la tienda de ultramarinos de los padres de Milagros, en la esquina de Cielos con Ganado, frente al Mercado de Abastos.

Un espacio muy amplio frente al mercado conocido como ‘Las Campanillas’. Su madre, era peluquera que arreglaba y peinaba a domicilio a la aristocracia portuense.

|Una imagen antigua de la panadería La Divina Pastora, en la calle Ganado.

Muy cerca del domicilio estaba y está la conocida panadería La Divina Pastora, regentada en aquel entonces por José Giménez Espinosa y su esposa Isabel Benito Viñeigla, íntimos amigos de Juan y Milagros (Tomás Gómez había abierto sus puertas en 1834 ), que por cercanía de las viviendas eran como una gran familia, tal es así que solían viajar juntos e incluso, recuerdan, visitaron la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929.

La Divina Pastora pasaría a manos de la familia Carrión en 1956 y en la actualidad la gestiona la familia Ojeda desde 1970.

| En la imagen de la izquierda, Isabel, la esposa de Antonio Gómez, dueño de la panadería La Divina Pastora y Milagros Ramírez Delgado, madre de nuestra protagonista, en una visita a la Exposición Universal de 1929 en Sevilla.

La Chica
Milagros fue la pequeña de la casa hasta la llegada de Pilar, trece años después. Aún así siempre la llamaron “la Chica”. Nos cuenta que--como si de ayer mismo se tratara-- con 18 años se pusieron de luto cuando llamaron a la Guerra Civil a su hermano Manuel, luto que ya no se llegó quitar con las pérdidas familiares que se fueron sucediendo.

| A la izquierda, fachada del colegio La Divina Pastora, en calle Luna, esquina con San Bartolomé.

Fue durante 12 años al Colegio Divina Pastora, situado en los pisos superiores de Ultramarinos La Giralda. A Milagros le tocó vivir de adolescente las consecuencias de la Guerra Civil. Cuenta los quehaceres diarios en la casa familiar en aquella época, que combinaba con el Servicio Social en los comedores para niños en la calle San Francisco. También aprendió Corte y Confección con Etelvina Varela, en la calle San Bartolomé.

Milagros tuvo algunos pretendientes, pero o no estaba interesada o, curiosamente, tuvo que dejar la costura porque uno de ellos se empeñaba en acompañarla a casa al salir y su madre se lo prohibió. Aún recuerda de memoria un poema que uno de sus pretendientes le escribió.

El encuentro
La casualidad, o el destino, quiso que en una de las visitas El Puerto de Rafael Vela Verdugo a la tienda Ultramarinos, se encontrara con Milagros y aquí surgió un interés mutuo que dio paso a 6 años de noviazgo o, como se dice coloquialmente, estuvieron seis años ‘hablándose’.

| Huerta de los Dolores (Granja San Javier). El torero Manuel del Pino, Manuel Pérez Ramírez.Con tirachinas Miguel del Pino, Ángeles, desconocida, Mercedes Pérez Ramírez. Delante, Loreto Vela Mariscal --de luto por su hermano Antonio-- y Milagros Pérez Ramírez.

La familia de Rafael procedía de Chiclana. El tío de Rafael, Antonio Vela Aragón se vino a El Puerto para abrirse camino en la Huerta de los Dolores (años mas tarde, Granja San Javier). Y como la casa de la huerta era pequeña y la familia iba aumentando, alquilaron una vivienda en la esquina de la calle Cielos y Ganado, en el inmueble ya citado donde los padres de Milagros tenían el almacén de comestibles.

Rafael, sobrino de Antonio, solía visitar a sus tíos y sobrinos, desplazándose desde Chiclana a El Puerto. Trabajaba ayudando a sus padres en el negocio familiar de agricultura y ganadería y que incluía una bodega, todo en Chiclana de la Frontera. Era un hombre alto y apuesto, y al que le gustaba bailar. Tenía mucha personalidad y seriedad para todo lo que emprendía.

| Rafael Vela Verdugo y Milagros Pérez Ramirez

Y Milagros era una hermosa joven, muy presumida y educada. Para verse, Rafael emprendía un viaje a El Puerto cada semana o cada dos semanas. Y también la llamaba por teléfono a la panadería La Divina Pastora, donde ella salía corriendo para atenderlo cada vez que eso sucedía.

Milagros no tenía ninguna prisa por casarse, y siempre cuenta que esos seis años de noviazgo fueron los mejores de su vida. Afirma que salía a pasear o al cine con su hermana Pilar como carabina, y que se llevaban tan bien juntos que la gente nos había quiénes eran los novios en realidad.

Nos cuenta que se reía muchísimo y que incluso alguna vez se estaba arreglando para salir, y que desde la ventana de la habitación se pitorreaba de la gente que pasaba por la calle, junto con sus hermanas (sin ninguna maldad) y se lo pasaban tan bien que se les iban las horas y al final ni llegaban a salir de casa.

La boda y traslado a Chiclana
El doce de enero de 1946 contrajeron matrimonio en la parroquia de San Joaquín y se fueron de viaje de novios a Ceuta y a Madrid. Como anécdota Milagros recuerda que fueron a Ceuta a visitar a unos amigos que Rafael tenía de cuando hizo el servicio militar, y que al llegar allí se dieron cuenta de que no tenían alianza y que nadie había caído, ni el cura, y fue allí donde las compraron.

Se establecieron en Chiclana y tuvieron tres hijos: José, Milagros y Antonia.

Rafael dejó el negocio familiar para dedicarse a sus propios negocios de agricultura y ganadería. Abrieron una pequeña tienda donde abastecían con lo básico y Milagros además de encargarse de la casa y los niños también ayudaba en el negocio. Cuenta que hasta salvó a uno de los cochinos que se enfermó de pulmonía, y que ella misma le puso una inyección de penicilina que tenía de cuando los niños se enfermaban.

No fue una vida fácil, entre la larga enfermedad de Rafael y otras situaciones complicadas que les tocó vivir, pero, afirma, fue todo lo feliz que pudo dentro de lo que la vida les iba trayendo, siempre anhelando su Puerto de Santa María y sus años de juventud allí.

Fueron cuarenta y siete años los que vivió fuera, pero tras el fallecimiento de Rafael y de su hermana mayor, decidió volver a su ciudad natal, para estar más cerca de su hermana pequeña Pilar.

| Labor de punto de cruz hecho por Milagros en La Divina Pastora. Año 1930

Vuelta a los orígenes
Actualmente casi a punto de cumplir los 100 años, reside en la calle Ganado muy cerca de donde nació.  Pasa los días recordando lo que ha sido su larga vida, llena de vivencias que comparte con nietos y bisnietos cuando la ocasión lo permite. Le encanta contarles todas las historias una y otra vez, siempre añadiendo mil y un detalles que describe como si lo estuviera reviviendo en ese mismo instante.

Afortunadamente, goza de buena salud y conserva el humor y la lucidez de sus mejores años. Es ejemplarizante ver cómo sus creencias le dan fuerzas para aceptar y comprender a veces lo incomprensible. Se encuentra rodeada de mucho cariño.

| Agradecemos a Milagros Vela y Yolanda Ramos, la información facilitada para la elaboración de esta nótula.

1 comentario en “4.934. Milagros Pérez Ramírez. En abril cumple 100 años

  1. María Jesús Giménez Torrent

    El señor que regentaba la panadería La Divina Pastora se llamaba José Giménez Espinosa y su esposa Isabel Benito Viñeigla. Fueron mis abuelos paternos.
    María Jesús Giménez Torrent.

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