Abu l-Hasan Ali al-Karannani y la alquería de Grañina

La historia andalusí de El Puerto de Santa María se escribe también desde sus alquerías y sus hombres de ciencia. Entre ellos destaca la figura de Abu l-Hasan Ali al-Karannani, maestro y ulema vinculado a la antigua Grañina.
| Texto: Miguel Ángel Borrego Soto [*]
Entre los sabios andalusíes vinculados al territorio del actual El Puerto de Santa María sobresale la figura, poco conocida, pero de notable interés, de Abu l-Hasan Ali al-Karannani, ulema y maestro formado en el ambiente intelectual de Jerez (Sharish) durante los siglos finales de al-Andalus. Su nombre completo —Ali b. Ibrahim b. Hakam b. Ahmad b. Ali b. Ahmad al-Sakuni, Abu l-Hasan al-Sharishi al-Karannani— refleja tanto su adscripción familiar como su vinculación urbana a Jerez y el origen de su linaje en la alquería de Karannanah, identificable con la posterior Grañina portuense, uno de los núcleos rurales más relevantes del antiguo alfoz jerezano.

Las fuentes árabes, junto con la documentación castellana posterior a la conquista, permiten situar este enclave dentro de un paisaje densamente articulado en torno a al-Qanatir y al curso del Guadalete. Se trataba de un espacio fértil, estratégicamente conectado con la costa y con las principales rutas interiores, cuya importancia se hizo aún más visible en los momentos de transición política del siglo XIII. Tras la ocupación alfonsí, el territorio fue objeto de repartimiento, quedando registradas sus tierras, casas, mezquita y diversas estructuras defensivas, entre ellas varias torres que evidencian la entidad y organización del asentamiento.
Lejos de poder identificarse con la fortaleza de Galyana—como ha sostenido parte de la historiografía—, Grañina presenta una evolución toponímica propia, probablemente derivada de un antropónimo latino posteriormente arabizado, conservado en las formas Karannanah o Carannina transmitidas por las fuentes medievales. Este dato refuerza la personalidad histórica del enclave y su continuidad entre época islámica y castellana.

En ese contexto nació y se formó al-Karannani, integrado en las redes docentes del occidente andalusí. Fue discípulo, entre otros, del muftí jerezano Ibn al-Fajjar, del gramático Ibn Abd al-Mu’min al-Sharishi —uno de los grandes transmisores de las Maqamat de al-Hariri en al-Andalus—, del médico y poeta Abu Bakr Muhammad b. Rifa’a, del tradicionista Muhammad b. Hamd y del sevillano Ibn Usfur, con quien profundizó en los estudios de lengua árabe. También mantuvo vínculos formativos con maestros de Sevilla, lo que evidencia la circulación de saberes entre los principales focos culturales de la región.
Dedicado a la enseñanza y a la transmisión del conocimiento, ejerció como maestro hasta el final de su vida, formando a discípulos entre los que destaca Ibn al-Fajjar al-Arkushi, natural de Arcos de la Frontera, posterior lexicógrafo y jurista. Aunque no se han conservado obras propias, las fuentes recogen la transmisión de estos versos de al-Karannani vinculados a su magisterio con Ibn al-Fajjar, indicio de su inserción en los círculos literarios de su tiempo.

Su muerte, acaecida hacia 1261-1262, coincide de forma elocuente con la conquista castellana de Jerez y la desaparición del marco político andalusí en la zona. La biografía de al-Karannani, aun fragmentaria, permite vislumbrar la vitalidad cultural de estas comunidades rurales del entorno del Guadalete y su integración en las redes eruditas de al-Andalus occidental, recordándonos que el saber no fue patrimonio exclusivo de las grandes ciudades, sino que también floreció en alquerías como la antigua Grañina portuense.
[*] Centro de Estudios Históricos Jerezanos (CEHJ)
