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Juan Luis Rivas Acal, Lucky. Nos deja un referente de la hostelería local #6.521

La Galera pierde a su capitán

| Texto: José María Morillo

La hostelería portuense despide a uno de sus nombres más conocidos. Ha fallecido Juan Luis Rivas Acal, “Lucky”, hostelero ya jubilado y durante décadas propietario y regente del popular y desaparecido Bar La Galera. Sus honras fúnebres tendrán lugar hoy martes, a las diez de la mañana, en el Tanatorio Municipal.

Lucky abrió las puertas de la taberna La Galera el 17 de junio de 1970 junto a su hermano Rafael. Lo hicieron en una finca familiar situada entre las avenidas Micaela Aramburu y de la Bajamar, un antiguo caserón del siglo XVII que, tiempo atrás, había servido como oficina del consignatario de buques Antonio Ruiz de Cortázar, aprovechando lo que habían sido almacenes y cuarto de redes vinculados a la actividad marítima del entorno.

| El bar La Galera, en sus primeros tiempos.

A lo largo de los años el establecimiento fue transformándose al ritmo de las inquietudes de su propietario. En una primera etapa, durante los años setenta, funcionó como una cervecería tradicional. Posteriormente Lucky reorganizó el espacio dividiéndolo en tres áreas diferenciadas —confitería, cafetería y cervecería—, una fórmula poco habitual entonces. Más adelante recuperó el modelo clásico de cafetería-cervecería, incorporando además tres botas con vinos de El Puerto de Santa María. Con el paso del tiempo añadió una pequeña zona de marisquería y hasta un puesto de churros, sin olvidar un despacho de vinos y chacinas que durante una temporada ocupó un local anexo.

Esa capacidad de reinventar el negocio convirtió a Lucky en un pequeño innovador dentro de la hostelería local, al frente de su establecimiento hasta su jubilación, ya entrada la segunda década del siglo XXI, cuando quedó como único propietario del histórico bar.

Tras su retirada, el local ha acogido hasta tres negocios de hostelería distintos, con diferentes nombres, aunque todos ellos han conservado entre sus paredes el espíritu del lugar. Aún nos parece que vamos a escuchar los comentarios jocosos, las ocurrencias y las sentencias que Lucky soltaba con naturalidad desde la barra, ganándose fama de personaje singular y de auténtico filósofo de taberna, uno de esos portuenses que entendían la vida con humor y sabiduría popular.

La vocación hostelera le venía de familia. Su padre, Guillermo Rivas Ramírez, fue fabricante de refrescos y sifones bajo la conocida marca El Zepelín, que se embotellaban en un edificio cercano de la entonces llamada plaza del Vergel del Conde O’Relly —hoy plaza de las Galeras—, en los números 12 y 14.

| Los hermanos Rivas Acal, casi al completo en una instantánea tomada hace cerca de 35 años. Fila superior: Manolo, Guillermo, Milagros, Carmen, Rafa y Enrique. Fila inferior: Fernando, Ignacio, Lucky y Jesuli. En la foto faltaba Lola.| Foto Pielfort

La ubicación del bar, muy próxima al río Guadalete, lo situaba además en un enclave cargado de historia. Aquel espacio había estado vinculado durante siglos a las Galeras Reales, al aprovisionamiento de los barcos que se surtían en la cercana Fuente de las Galeras y al ir y venir del popular Vapor de El Puerto. Lucky, apasionado de la historia local, quiso dejar constancia de esa memoria en las paredes del establecimiento, donde colgaban copias de documentos del Archivo de Indias relacionados con el Vergel del Conde, la desaparecida capilla de las Galeras y la propia fuente que dio nombre al bar, información que le facilitaba su amigo, el historiador local Enrique Pérez Fernández.

| Lucky, delante del azulejo esquinero que representaba la Fuente de las Galeras

La Fuente de las Galeras, según reza su inscripción, fue construida en 1735 durante el reinado de Felipe V. Su aspecto actual, sin embargo, responde a la reforma realizada en 1842 con la modernización del sistema de traída de aguas, cuando se dotó al conjunto de seis grifos y se renovó el pavimento y el alicatado con losas procedentes de Tarifa.

| Una reunión de clientes en el año 2005

Con la marcha de Lucky desaparece uno de esos hosteleros que, más allá de servir vinos y originales tapas, supieron crear un lugar de encuentro. La Galera fue durante años un pequeño mirador a la vida portuense, donde el tiempo se detenía entre conversaciones, recuerdos, el rumor cercano del río y la sirena del desaparecido Vapor de El Puerto. En ese escenario cotidiano, Luis Rivas Acal dejó su particular forma de entender la hospitalidad, la historia y la vida misma.

Para ver más: Reuniones en la Galera 

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