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El último viaje de Ángel Cressi, una lección de vida sin queja ni tregua #6.706

El hombre que desafió a la adversidad a golpe de sonrisas

| Texto: Pipi Gago y José María Morillo

El Puerto de Santa María despidió el pasado día de la Hispanidad a Ángel María García González, Ángel Cressi, conocido y querido por todos como ‘el Batalla’, en un sepelio cargado de emoción, hondura y un entrañable homenaje a su imborrable vitalidad. La ceremonia religiosa contó con la cercanía del diácono Juan Villarreal, amigo del finado, y con símbolos que resumían bien sus grandes devociones: el féretro lució cobijado por la bandera de su hermandad de la Veracruz, la enseña de su Club de Rugby Atlético Portuense y el escudo de la hermandad de los Negritos, de Sevilla. En esta crónica del sepelio, desvelamos algunas anécdotas.

| Pepi, Ángel, Raquel y Manuel, la familia al completo, en un selfie.

El templo congregó a una amplia representación de la sociedad portuense y a los amigos que lo acompañaron a lo largo de toda su andadura: representantes municipales del Ayuntamiento, miembros de la extinta Fundación Municipal para la Juventud, del mundo del rugby y del ámbito cofrade, arropando en todo momento a su viuda, Pepi Bernal, a sus hijos, Manuel y Raquel y a toda su familia en un trance tan doloroso.

| De izquierda a derecha: Pepín García, Gallardo, hermano de Yai, Eduardo, Pepe Benítez, Ángel María y José Antonio Díaz Segura ‘Pichón’, en el restaurante El Resbaladero.

Entre los presentes se encontraban caras muy unidas a su historia personal: José Joaquín Jiménez Portela, el exalcalde Enrique Moresco, su sobrino José Carlos, la familia de Roque y la familia Gago al completo. También acudieron amigos de siempre que se desplazaron expresamente para despedirle, dos reconocidos periodistas de sus años de estudiante en Madrid: Antonio Yélamo, llegado desde Sevilla, y Eduardo Pardo.

| Ángel, en su desayuno de Primera Comunión. Detrás, además de familiares, podemos distinguir, a la derecha a Tío Luis Péculo y a Federico Herrera Síñigo

Ambos compartieron con Ángel aquellos años juveniles de estudios de Publicidad en Madrid, en el popular barrio del Pilar; un piso estudiantil en el que también convivieron con el recordado Paco Gamero y que completaba un singular grupo de amigos donde figuraban José María ‘el Saharaui’ (de Arahal, cineasta de cortometrajes) y Ángel.

La amistad había resistido el paso del tiempo"

De aquellos años quedaron recuerdos de cine, visitas a la Filmoteca y afición taurina. Uno de sus amigos rememora también las salidas a El Batán para ver los toros destinados a la Feria de San Isidro. Eran experiencias compartidas por un grupo cuya amistad había resistido el paso del tiempo.

Estaban, también, Pepe Tejada, Juan Franco y Antonio Márquez, Fernando Candanedo, Enrique Pedregal Cárave, Juan Antonio Blanco y esposa Carmen, Fermín Macías, Manolo Morillo, Juan Carlos Neva, …

| Dos imágenes de playa. Arriba en la playa de La Puntilla, Ángel de niño, con su hermano Fernando. Abajo, en una playa de un lago de la sierra.

Una vida desafiando a las dificultades

El cine, los toros, el rugby y los viajes ocuparon un lugar destacado entre sus aficiones. También la Semana Santa de Sevilla, que había recorrido durante años junto a Pepi y sus hijos, de madrugada. Entre las cofradías que sus amigos asocian a esos recuerdos aparecen Los Estudiantes y Los Negritos. Hay que recordar también su etapa en el programa ‘Llamador’ de Radio Puerto, que se realizaba desde el Estudio de Radio ‘José Lucas Morillo León’ en la calle Larga.

Ese era Ángel también, que tenía para quejarse y nunca, nunca se quejó de nada"

| Los tres hermanos, delante del pilón. Ángel en el centro.

Durante la despedida, Juan Villarreal recordó la extraordinaria lección de vida que siempre dio Ángel. A pesar de los duros reveses de salud que le salieron al paso desde su temprana infancia —la secuela de la polio, y otros episodios posteriores, el último desde finales de septiembre hasta el fatal desenlace—, Ángel jamás se refugió en la queja, destacando, sobre todo, su empeño en seguir disfrutando de la familia, de los amigos y de cuanto le interesaba.

| La familia delante de??? ???? ????: Comúnmente conocido como el Templo del Buda Esmeralda, es considerado el templo budista más sagrado de Tailandia. El complejo consta de varios edificios dentro del recinto del Gran Palacio en el centro histórico de Bangkok.

Vivió sin tregua y con entusiasmo: ese espíritu viajero lo había llevado en los últimos años a desplazarse en su silla de ruedas hasta Laponia (en el norte de Europa) en los últimos años. Mantenía la ilusión de un viaje inminente a Japón con su familia. Ni siquiera la dureza de las últimas semanas de pruebas médicas le impidió disfrutar, hasta el final, de una escapada familiar a Córdoba. Ese era Ángel también, que tenía para quejarse y nunca, nunca se quejó de nada.

El Club de Rugby

El Club de Rugby Atlético Portuense también expresó públicamente su pesar. En su nota de condolencia recordó su labor como delegado durante las décadas de 1980 y 1990 y lo situó entre las personas que, con su dedicación, compromiso y amor por el rugby, contribuyeron a construir la historia de la entidad. El mensaje concluía: ‘Siempre formarás parte de la historia de nuestro club’.

La anécdota en el Gran Teatro Falla

El punto más entrañable y definitorio de la despedida lo puso su gran amigo Chuchi Gago al cierre del responso, arrancando una sonrisa a los asistentes al evocar una de tantas vivencias compartidas. Transcurría el año 2019. Chuchi relató el día en que ambos, confesos ‘anticarnavaleros’ con fina ironía, decidieron viajar a la capital gaditana con el único propósito de fotografiarse ante la fachada del Gran Teatro Falla.

| Delante del Gran Teatro Falla de Cádiz, uno de los lugares que ilustran la anécdota contada | Foto: Agente de la Policía Local de Cádiz.

Tras casi tres horas de vueltas y peripecias por las calles de Cádiz, terminaron metiéndose en una calle peatonal y en dirección contraria, donde fueron interceptados por una patrulla de la Policía Local. Al percatarse los agentes de sus dificultades de movilidad y con la simpatía y labia que les caracterizaba, la propia policía no solo los escoltó hasta el teatro, sino que los propios agentes acabaron haciéndoles la foto de rigor ante el templo de los ladrillos coloraos.

La jornada tuvo una segunda parada: el monumento a Paco Alba, mirando a La Caleta, donde arrancaron unas flores de un parterre, --delante de los mismos policías que le hicieron la fotografía--, conformando un ramo improvisado que depositaron ante al monolito. Las dos fotografías de aquella salida conservan el recuerdo de una aventura que Chuchi eligió para despedir a su amigo y devolver, por un instante, la sonrisa a quienes lo lloraban.

Una sonrisa entre lágrimas para despedir a Ángel Cressi"

| Un joven Ángel, siempre pegado a una radio o un periódico.

Una anécdota que sintetiza a la perfección el espíritu de Ángel: su capacidad para convertir cualquier contratiempo en una historia que merecía ser contada. Donde estaba él, recuerdan, rara vez faltaban las risas. Deja entre quienes lo quisieron el mejor de los legados posibles: el recuerdo de su permanente sonrisa y sus ganas de vivir. Las palabras finales de Chuchi dejaron también una invitación: recordar a Ángel a través de los buenos momentos compartidos y marcharse con una sonrisa en los labios. Una sonrisa como las muchas que ‘el Batalla’ había provocado en vida. Descanse en paz.

| Agradecemos a la familia García González la colaboración prestada para la elaboración de esta nótula.

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