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Jorge Decarlini lleva a la pantalla el caso Ricardi: los errores que encerraron a un inocente durante casi trece años 6.727

Se preestrena esta tarde ‘Ricardi. El culpable perfecto’ en el South International Series Festival de Cádiz

| Texto: José María Morillo.

El periodista y guionista portuense ha promovido «Ricardi. El culpable perfecto», una miniserie documental de tres capítulos que reconstruye la condena, la investigación que permitió esclarecer los hechos y la difícil reparación del daño.

Rafael Ricardi Robles pasó 4.630 días en prisión por un delito que no había cometido. Durante aquel encierro sostuvo su inocencia, sufrió vejaciones y vio transcurrir casi trece años de su vida. Ahora, otro portuense, el periodista y guionista Jorge Decarlini, ha convertido la investigación de aquel caso en el punto de partida de una miniserie documental: Ricardi. El culpable perfecto.

Decarlini está en el origen del proyecto. Conocedor de la historia de su paisano, propuso reconstruirla en tres capítulos con las herramientas del documental de investigación criminal. Su trabajo permite examinar cómo se sostuvo una acusación equivocada, qué decisiones condujeron a la condena y por qué resultó tan difícil corregirla. La historia tiene sus escenarios en nuestro territorio y sus consecuencias en la vida de un hombre al que la libertad llegó después de años de encierro.

| Foto: Mónica Cebeiro Belaza.

La producción, realizada por Magnetika Films en asociación con RTVE, está dirigida por Nacho Goldaracena, con guion y codirección de Jorge Decarlini. Alejandro Torres y Daniel Seseña figuran al frente de la producción ejecutiva. Su primer capítulo se presenta este martes, 3 de noviembre, a las 21:15 horas, en el Teatro del Títere Tía Norica de Cádiz, dentro de la cuarta edición del South International Series Festival. La llegada de la miniserie a RTVE Play está anunciada, aunque todavía no se ha comunicado una fecha definitiva.

El expediente arranca en 1995. Ricardi, vecino de El Puerto de Santa María, fue acusado de violar a una joven de 18 años y terminó condenado a 36 años de cárcel. Su negativa a reconocerse autor de los hechos no impidió que ingresara en prisión. Mientras permanecía entre rejas, las agresiones sexuales continuaban en la zona.

La persistencia de aquellos delitos llevó a la inspectora Raquel Díaz a revisar lo que parecía resuelto. Su investigación fue decisiva para esclarecer los hechos y abrir el camino hacia la liberación de Ricardi. La documental recupera ese proceso y confronta la acusación inicial con los elementos que acabaron desmontándola.

La salida de prisión, en julio de 2008, no cerró el caso. La anulación de la condena llegó en julio de 2009, y la reparación económica exigió nuevas gestiones y más tiempo. En diciembre de 2010 cobró una primera indemnización superior al medio millón de euros. En marzo de 2012, la Audiencia Nacional elevó la compensación a un millón.

Entre ambos momentos hubo una libertad marcada por las dificultades materiales. Ricardi tuvo que sostenerse con un subsidio de excarcelación de 421 euros mensuales hasta que agotó la prestación. Había recuperado la calle, pero todavía esperaba los recursos con los que empezar a reconstruir su vida. Murió en junio de 2014, apenas tres años y medio después de recibir el primer pago de la indemnización.

| Foto: ABC

La miniserie reúne a quienes conocieron el caso desde posiciones distintas. Junto a los familiares directos de Ricardi y la inspectora Raquel Díaz, intervienen el excomisario provincial de Cádiz José María Deira, el fiscal Carlos Castresana y el juez Miguel Ángel López Marchena. También ofrecen su testimonio los abogados Juan Domingo Valderrama y Antonia Alba, responsables de su defensa, y las periodistas Rosa Romero y Silvia Tubio, que siguieron de cerca lo ocurrido. Especialistas en psicología y análisis de ADN aportan las claves técnicas necesarias para examinar las pruebas y las decisiones que marcaron el procedimiento.

A través de esas voces, Ricardi. El culpable perfecto vuelve sobre las responsabilidades y los fallos que hicieron posible el encierro. El proyecto impulsado por Decarlini sitúa ante el espectador una cuestión que la indemnización no pudo resolver: qué reparación cabe cuando una condena injusta ha consumido casi trece años de una vida.

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