265. PERICO EL DE ‘LA CARLOTA’. El parguela de la mobylette.
28 04 2009
“Cuando paso por El Puerto,
lo primero que se ve
al parguela de Perico,
con su nueva mobylette”
(Sevillanas. Anónimo Popular).
Pedro Delgado Sánchez, nace en el mismo año de la instauración de la II Republica en la Casa de Roque Aguado, colindando con la Casa-Palacio de Vizarrón o de las Cadenas en la Plaza del Polvorista. Su nombre artístico es el de Perico ‘de la Carlota’ en honor a su madre, por la que sentía un gran amor. Era tal su parecido físico que en los distintos disfraces que utilizaba en Carnaval confundía al personal. Mucho que ayudó Perico a su madre que se dedicaba al estraperlo para echar un capote a la maltrecha situación económica de años de penurias. Recorrían las calles para sacarse un dinero. (En la fotografía, Perico con su mobylette, frente al Bar la Ponderosa. Foto Colección AP).
Su cercanía al río Guadalete y el grupo importante de vecinos que albergaba la Casa-Palacio de Cargadores a indias: la de los López Romero, Fernández Galloso, López Tey… que formaban un gran familia hicieron más llevadero su situación de vida ya que la atracción sexual hacia personas del propio sexo le aportó injustamente más de un disgusto. Tiempos difíciles del pasado siglo, la Guerra Civil, la postguerra y prácticamente todo el franquismo con las persecuciones, humillaciones, torturas y abusos a seres indefensos por la poca conciencia en materia sexual de la que no escapó Perico que dio con sus huesos en prisión por otra injusticia.

Casa Palacio de Roque Aguado, donde nació Perico. (Foto Archivo Municipal. 20.12.1971).
LA INJUSTICIA SOCIAL
Cuentan que iniciado los años 60, en la calle Palacios, los serenos intervinieron ante una discusión que se armó sobre el amor de un mozo que compartían varias personas afecta a su mismo sexo. De cualquier manera, dicen que los seguimientos de estos agentes públicos eran constantes y que, siempre alertas y a cualquier hora de la madrugada intervenían y hacían redadas. Precisamente a la que me refiero detuvieron a Perico. No tuvo en esa ocasión nada que ver pero las acusaciones fueron dirigidas hacía él…
Lo que ocurrió en aquella casa de la calle Palacios, fue que robaron en la vivienda de un oficinista del escritorio de una conocida bodega de la Ciudad, y el marrón le cayó a Perico. Resulta que ‘el oficinista’ de referencia, que tenía la misma tendencia sexual que nuestro protagonista, una noche se dio cita con un mozo del que también estaba enamorado Perico. Mientras ‘el oficinista’ actuaba, Perico rondaba su casa pero fue visto por los serenos. Pobre Perico con menos medios económicos que este oficinista de bodegas… Al día siguiente ‘el oficinista’ acudió a la Jefatura de Policía a dar cuenta de un robo en su domicilio. Los serenos informaron que vieron a Perico aquella noche, ya de madrugada, merodeando el entorno, Consiguiente detención y un año de cárcel. Pobre Perico, el mozo disputado en amores fue el ratero, pero ‘el oficinista’ no lo denunció…
Su familia, como no podía ser de otra manera, lo apoyó incondicionalmente que, gracias a la amistad de todo el vecindario, hizo posible que la estancia en la cárcel del Huelva fuera llevadera ya que José Padilla, funcionario de prisiones, emparentado con la familia de Pedro, Milagros y María Palacios, tíos de Francisco Ferrer Palacios, le proporcionó un trato especial por medio de la dirección nombrándolo, habida cuenta de la injusticia cometida, asistente para tareas domésticas.

Junto al cantil del muelle pesquero de ‘esta banda’, lindando con la Lonja de Pescados, ayudando a los pescadores, se le puede ver con una buena ‘pieza’ en la mano, parece una breca. (Foto Colección AP).
Trabajó durante una época realizando funciones de carga en la ‘Otra Banda’, margen izquierda del río Guadalete, como empleado portuario y también hubo un tiempo que colaboraba con la gente de la mar en la descarga de los productos pesqueros.
En su panorama artístico sus actuaciones con los pensionistas del mar y en la Caseta de Chicharito en Real de la Feria, de lo más sobresaliente. Colaborador y muy querido en la Peña ‘La Marea’, donde encontró su segunda casa, su primer presidente Joselito Dandy le ofreció amistad y su comportamiento fue exquisito. Cabe destacar que después de su injusta detención e ingreso en prisión le hizo ser muy reservado y actuaba por libre. Dos excepciones, Sebastian Ganaza Cañas, ‘Ojito’ y su vecino ‘el Pino’. No se fiaba de nadie ni en tiempos de la democracia… Se nos fue a mediados de esta década, pero todavía recordamos su impronta paseando en su Mobylette. Muy enamorado de la playa de la Puntilla y de de las dunas, a donde solía acudir y meditar… La guasa del pueblo en muchas ocasiones buscaba el disparate y Perico, sin pelos en la lengua, decía: «–Soy Perico, ‘el de la Carlota. Yo soy maricón, pero tu… Calla, calla mariquita, porque si los pinos hablaran…» (En la fotografía, disfrazado en Carnaval a finales de los años 80 del siglo pasado, maquillado y preparado, muestra un gran parecido con su madre. Foto Colección AP). (Texto: Antonio Carbonell López).

















































¿Quién te contó la historia de la injusticia social? ¿Perico?.
No se si fue Perico quien contó lo de injusticia social. Como tampoco se que significado tiene estas dos preguntas. Son tan ambiguas que no da pie a una contestación en regla. Sr Manolo.
Fuentes de toda solvencia. Por cierto, de la misma naturaleza que refirieron el caso de Antonio Izquierdo “el Baba”, con nótula propia en Gente del Puerto 229. Otra de las muchas injusticias cometidas por el dictador y sus servidores públicos después de la persecución y eliminación de la disidencia política.
Hace escasos momentos, las mismas fuentes consultadas explican que era práctica habitual de los parguelas más pudientes durante la represión en la dictadura franquista sobornar a las autoridades para campar a sus anchas. Añadiendo que Perico no merodeó la calle Palacios en la ‘noche de autos’ y que todo el entramado se inició en la tapia del viejo Dato, antiguo campo del Racing… Mucho ha llovido desde entonces, y muchas cosas han cambiado, felizmente, desde aquel 12 de septiembre de 1962.
Este Perico tuvo que ser una gran persona. Al otro compañero tampoco las cosas le tuvierón que ir bién.
He léido mucho sobre lo que le hicierón a estas criaturas durante la dictádura. Aquí todo valía. Sálvese quién pueda. Lo triste es que entre ellos salían a flor de piel todas las injusticias que sufrián. Uno y otros y tantos casos, por lo que léo en esta página fuerón digno, a pesar de lo qué pasó.
yo tambien lo recuerdo en el teatro principal, alli se llevaba horas y horas con la taquillera.
Y tambien cuando lo veiamos por la calleque le deciamos “adios Perico” y el nos decia “Adios niño” tirandonos un beso.
Personalmente no conocía a Perico, pero de lo que comenta Loren si me acuerdo de cuando le decíamos adios, y es más me parece que hacía hasta un guiño, pero no estoy seguro.
Miguel, si eres el que creo, te recuerdo lo de las fotos.
La homosexualidad está totalmente demostrada ya desde tiempos de Grecia y Roma. En tiempo de la dictadura franquista un porcentaje alto, de casi un 75º% se casaban y tenían hijos para disimular y morían siendo infelices, aunque de estos sigue habiendo todavía, hombres casados y con hijos que de vez en cuando se escapan para echar una canita al aire. Si bien, estas secuelas del pasado por el que dirán, felizmente tienden a ir despareciendo.
Los pocos que no disimulaban su homosexualidad en tiempo de la dictadura, eran considerados como enfermos, degenerados e incluso como escoria, por lo que muchos acabaron en la cárcel, como fue el caso de Perico y otros tantos que lo encerraban en la Plaza de la Cárcel, justo al lado de donde hoy se encuentra el Hotel Los Cantaros, ya que después de la persecución y eliminación de la disidencia política por parte del dictador y sus secuaces aplicaron a seres indefensos la Ley de vagos y maleantes.
Esta reflexión, en mi opinión, nos debe permitir, por una parte, valorar la gran valentía de los homosexuales de aquella época, obviamente los menos pudientes porque nunca tuvieron que salir del armario ya que era pública y notoria su vida al llevar por bandera su clara tendencia sexual y, por otra parte, que su misma dignidad se puede comparar con las de aquellos que lucharon por la defensas de las libertades durante la época franquista.
Vaya desde aquí mi recuerdo para Sebastian Ganaza Cañas, ‘Ojito’, bastión y defensor de todos estos hermanos suyos, seres desamparados, entre ellos, el gran Perico, el hijo de la Carlota, el de los besos y miradas penetrantes en la distancia.
Magnifico comentario compañero de columna. Pensaba que el eufemismo habia acabado con la realidad, afortunadamente no es así, quedan gentes sensibles que, independientemente de ideologias y creencias ven el mundo como realmente es. No hay que temerle a la historia porque con ella fundamentamos el presente y laboramos el futuro. Adelante amigo.
Realizo este comentario sin ánimos de molestar ni de ofender a nadie, si no, más bien de, realzar el humor y la idiosincrasia de los habitantes de El Puerto, e incluso de poder aplicar también, la cita “No me rio de ti, sino contigo”.
Desde que tengo uso de razón siempre me ha sorprendido ver circular por las calles portuenses a los parguelas con toda naturalidad, o sea tal como son, como se sienten…
Hace años, en una de mis vacaciones, estando con unos amigos de El Puerto, se me ocurrió comentar lo siguiente:
- En todos los sitios hay parguelas pero, con la naturalidad que van por aquí, no los he visto en ningún sitio, y sinceramente me maravilla.
- Chiquilla -me contestó uno- no te va a maravillar? vamos a ver, si tu cara fuera un mapa. ¿Dónde estaría Cádiz?.
Y él mismo, senalándose con el dedo meñique desde la comisura del labio, hasta el mentón de la parte derecha de la cara, dijo:
- Aquí, ¿No?. Pues ya está. Lo más normal del mundo, ea.
Quedándo así, el tema zanjado.
Años más tarde, dicho gesto o expresión, me vino como anillo al dedo, ya que, examinándome para obtener el titulo de interpréte en la lengua de signos, una de las preguntas fue: ¿Cómo comunicarías a una persona sorda, que otra persona es gay?. Siendo válido y oficial ese gesto.
El momento y la reunión de un grupo de amigos de aquella tarde primavera en el Bar Playa El Rempujo de la Casa de Roque Aguado, en la Plaza del Polvorista, a finales de los años 70, resultó perfecta para que Perico, el hijo de Carlota, se sintiera cómodo y halagado cuando uno de los contertulios le agasajaba con una pata de jamón. Con su particular entonación y expresión de frases y los gestos corporales y todos aquellos movimientos que hacia con las manos comenzó a dar las gracias, subiendo a continuación para su vivienda, que se encontraba en la primera planta, arriba del Bar, no sin antes, comentar que se iba rápido para probar el rico jamón. “parece que tiene muy buena pinta”.
Al rato, mientras todos reían, Perico entró de nuevo al Bar jurando en arameo poniendo de vuelta y media a todos los fieles a la causa. No fue para menos. Porque al bueno de Perico le habían regalado un jamón, pero hecho de yeso, pringoso, grasiento, y abetunado de manera magistral. Claro, cuando Perico metió el cuchillo la ‘pieza’ se resistía y los esfuerzos hicieron sudar la gota gorda hasta que asombrado veía el polvo de yeso que desprendía la ‘pata de jamón’.
Se le pasó rápido el disgusto y aquella broma, entre copas y risotadas, terminó a las tantas de la noche bailando Perico sobre una mesa de formica y acordándose de todas las castas de los cachondos de turno.
Fue una noche para el recuerdo de un personaje como la copa de un pino, Perico, el hijo de Carlota.