295. DON ANTONIO MACHADO Y SUS VISITAS A EL PUERTO.

antonio_machado_puertosantamariaSoy hombre extraordinariamente sensible al lugar en que vivo.  La geografía, las tradiciones, las costumbres de las  poblaciones por donde paso,  me impresionan  profundamente  y dejan
huella en mi espíritu.

ANTONIO MACHADO

La mayoría de los biógrafos de don Antonio Machado citan el año de 1916 como posible fecha para la visita del autor de “Campos de Castilla” a nuestra ciudad, y, curiosamente, es la fecha que no se ha podido confirmar. En cambio, sí es posible demostrar otras dos visitas o estancias en El Puerto, como posteriormente comprobaremos.  Que el poeta sevillano estuviera en El Puerto tenemos constancia en, al menos, dos ocasiones. La primera de ellas en octubre de 1915, con motivo del enlace matrimonial de su hermano Francisco (Madrid, 19-2-1884/5-1-1950), funcionario de prisiones que residió en nuestra ciudad, en la calle Federico Laviña (Cielo), nº 76, con la joven portuense María de las Mercedes Martínez López, que tuvo lugar el día 22 del mencionado mes en la parroquia de San Joaquín. (En la fotografía, don Antonio Machado).

franciscomachado_puertosantamariaLa prensa local no recogió el acontecimiento nupcial, aunque sí la firma de esponsales, en los que se anunciaba la boda para la primera quincena de octubre, que se retrasó finalmente.  La segunda de las ocasiones fue para asistir y apadrinar en el bautismo a su sobrina Ana Eulalia María de las Mercedes, fruto del matrimonio de su hermano Francisco y de su cuñada María de las Mercedes. Este tuvo lugar el 21 de mayo de 1917,y el nacimiento de la pequeña un día antes. La madrina de la ceremonia fue su madre, doña Ana Ruiz Hernández, Vda. de Machado, la que le acompañó hasta sus últimos días, en Colloure, sur de Francia.  (En la fotografía perteneciente a la colección de LSA, Francisco Machado, hermano de Antonio, con el uniforme de funcionario de prisiones, profesión que ejerció aquí, en El Puerto). Un año y medio más tarde regresa de nuevo a nuestra Ciudad:

Una noche de verano.
el tren hacia el puerto va,
devorando aire marino.
aún no se ve la mar.

* * *
Cuando lleguemos al puerto,
niña, verás
un abanico de nácar
que brilla sobre la mar.


certificadobautismomachadoSu segunda estancia en nuestra ciudad se prolongó algo más de un mes, como hemos podido comprobar por la prensa de la época, que aprovechó para visitar poblaciones cercanas como Jerez el mismo día del bautizo de su sobrina, y el 14 de junio, en que viajó acompañado de su hermano Francisco; dos días más tarde se registra otro viaje a Cádiz, cuna de su abuelo don Antonio Machado Núñez (Cádiz, 1815-Madrid, 1896. Médico, geólogo y antropólogo. Introdujo en España la teoría de Darwin. Tradujo importantes obras científicas. Catedrático de Historia Natural en la Universidad de Sevilla. y de Zoografía en la Universidad Central. Fue Rector de la Universidad hispalense y Gobernador Civil de Sevilla. En 1875, cuando Francisco Giner de los Ríos es detenido y trasladado al Castillo de Santa Catalina en Cádiz, la protesta del profesor Machado Núñez fue una de las numerosas que se levantaron. En octubre de 1876, cuando Giner de los Ríos crea la Institución Libre de Enseñanza, Machado se cuenta entre sus primeros colaboradores). (En la ilustración, certificado de partida de bautismo de la Parroquia de San Joaquín, donde se cristianó la sobrina de don Antonio Machado).

Suponemos que, por esos días, visitó también la vecina población de Puerto Real, que le inspiraría su canción:

¡Oh, Puerto Real,
con tus casa blancas
para muñecas de rosa, Puerto Real,
y tus pinos verdes
cerca de la mar!

Pero ésta no será la única referencia a nuestra provincia, pues también se acuerda de la ciudad en la que desemboca el gran río andaluz:

Desde Sevilla a Sanlúcar,
desde Sanlúcar al mar,
en una barca de plata
con los remos de coral;
donde vayas marinero,
contigo me has de llevar.

Aunque no es el único poema en que cita a la tierra de la manzanilla:

¡Oh Guadalquivir!
Te vi en Cazorla nacer;
hoy, en Sanlúcar morir.
Un borbollón de agua clara,
debajo de un pino verde,
eres tú, ¡que bien sonabas!
Como yo, cerca del mar,
río de barro salobre,
¿sueñas con tu manantial?

De la impresión que le causara El Puerto y sus alrededores durante sus estancias en nuestra ciudad apenas si existen los escasos versos que reproducimos. No hemos encontrado ninguna referencia en sus Prosas Completas. Cabe suponer que estas visitas a sus familiares portuenses serían las que, años más tarde, le inspirarían su obra de teatro La Lola se va a los Puertos, que escribió en colaboración con su hermano Manuel.

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Ensayo de la comedia de los hermanos Machado, La Lola se va a los Puertos, estrenada en el teatro Fontalba de Madrid el 8 de noviembre de 1929. A la izquierda, sentados, Manuel y Antonio Machado, y actuando junto a la mesa, Lola Membrives. (Foto Alfonso)

En una próxima entrega nos ocuparemos de su hermano Francisco, también poeta, el más desconocido de los hermanos Machado, y su relación con Antonio.

A continuación, reproducimos por su interés, el único poema de don Antonio Machado fechado en El Puerto, en 1915. (Las ilustración que figura a continuación es una foto de un dibujo dedicado a Machado, por Picasso, de 1959).

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S. XXXVII
Apuntes, parábolas, proverbios y cantares

I

Si hablo, suena
mi propia voz como un eco
y está mi canto tan hueco
que ya ni espanta mi pena.

II

Si me tengo que morir
poco me importa aprender.
y si no puedo saber,
poco me importa vivir.

III

«¿Qué es amor?», me preguntaba
una niña. Contesté:
«Verte una vez y pensar
haberte visto otra vez.»

IV

Pensar el mundo es como hacerlo nuevo
de la sombra o la nada, desustanciado y frío.
Bueno es pensar, decolorir el huevo
universal, sorberlo hasta el vacío.

Pensar: borrar primero y dibujar despues,
y quien borrar no sabe camina en cuatro pies.
Una neblina opaca confunde toda cosa:
el monte, el mar, el pino, el pájaro, la rosa.
Pitágoras alarga a Cartesius la mano.
Es la extensión substancia del universo humano.
y sobre el lienzo blanco o la pizarra obscura
se pinta, en blanco o negro, la cifra o la figura.
Yo pienso. (Un hombre arroja una traíña al mar
y la saca vacía; no ha logrado pescar.)
«No tiene el pensamiento traíñas sino amarras,
las cosas obedecen al peso de las garras»,
exclama, y luego dice: «Aunque las presas son,
lo mismo que las garras, pura figuración.»
Sobre la blanca arena, aparece un caimán
que muerde ahincadamente en el bronce de Kant.
Tus formas, tus principios y tus categorías,
redes que el mar escupe, enjutas y vacías.
Kratilo ha sonreído y arrugado Zenón
el ceño, adivinando a M. de Bergsón.
Puedes coger cenizas del fuego herac1itano,
mas no apuñar la onda que fluye, con tu mano.
Vuestras retortas, sabios, sólo destilan heces.
¡Oh, machacad zurrapas en vuestros almireces!
Medir las vivas aguas del mundo... ¡desvarío!
Entre las dos agujas de tu compás va el río.
La realidad es la vida, fugaz, funambulesca,
el cigarrón voltario, el pez que nadie pesca.
Si quieres saber algo del mar, vuelve otra vez,
un poco pescador y un tanto pez.
En la barra del puerto bate la marejada,
y todo el mar resuena como una carcajada.

Puerto de Santa María, 1915.

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En la ilustración, foto de un cartel, que conserva el autor de la nótula desde noviembre de 1975, que nuestro paisano Rafael Alberti dedicó a don Antonio Machado con motivo del centenario de su nacimiento.

(Francisco M. Arniz Sanz)

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