421. WILLY DEL POZO. Entre Perú y El Puerto.

willydelpozo_puertodesantamariaJosé Wilfredo del Pozo Alarcón --Willy del Pozo-- nació en Ayacucho (Perú) el 2 de abril de 1970. Es escritor y editor que firma sus obras, además, con los seudónimos de Karl Oharak y Abril Alonso. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Cádiz es autor de libros de relatos y diversos poemarios: “Hablando al amor” (El Puerto de Santa María, 1992), “El retorno del poeta” (Cádiz, 1997), “Pinceladas líricas" (El Puerto de Santa María, 1998) –con la participación pictórica del artista italiano Francesco Policastro–, “La revelación de la palabra”, (Lima, 1999) –con la participación del fotógrafo extremeño José Luis Medina– y el libro de relatos eróticos “Trilogías” (relatos al desnudo) (Cádiz, 1996).

Funda en 1993 El Puerto, junto a los escritores porteños Jonathan B.C. Crazy y Andrés Hernández, la Asociación Cultural “Altazor” de la cual fue Presidente hasta mayo de 1997 y director de la revista literaria del mismo nombre hasta setiembre de 1995. En ella participan autores tales como el dramaturgo Juan García Larrondo, con nótula núm. 82 en Gente del Puerto y poetas como Julio Rivera Cross o Andrés Hernández.  En mayo de 1997 regresa a sus territorios natales, donde se integra de pleno al mundo intelectual huamanguino.

ediciones_altazorEn diciembre de 1998 retorna a España y crea la revista cultural “Gimnasio de musas” 0 “El colibrí lírico” o “El acné de Narciso” o “La inocente hecatombe”, que sirve como un enlace de comunicación entre El Puerto de Santa María y Ayacucho. Fue Presidente de la Asociación de Escritores de Ayacucho (AEDA) (2000-2002) y director de la revista Tikanka, y portavoz de dicha institución. Es director de Ediciones Altazor con sede en Lima (Perú) donde promociona a autores peruanos. El pasado mes de agosto presentó en Perú varios libros de cuentos para niños, bajo uno de sus seudónimos “Abril Alonso”

GIARDINO

Sentí que el amor era
como un jardín en primavera
sucumbí a la tentación
de podar sus flores
de abrir sus pétalos al sol
y en un momento indeciso
vendí mi cuerpo
a una rosa que no era mía.

(De Pinceladas líricas)

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