3.119. Francisca López Gallardo. Vecina del Año en ‘Los Milagros’.

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La asociación de vecinos Los Milagros celebró el pasado 31 de marzo un acto en el que se distinguía como vecina del año a Francisca López Gallardo, de 74 años de edad, en homenaje a todas las mujeres trabajadoras, por el que se le reconocía la amplia historia de lucha que lleva a sus espaldas, pero que demuestra la valía de esta mujer y su fuerza. El homenaje tuvo lugar en el local de la asociación vecinal, enmarcado dentro de una actividad habitual de esta entidad, las denominadas ‘Meriendas de la Sabiduría’, en la que los mayores tienen la palabra y el protagonismo, en esta ocasión una merienda homenaje a nuestra protagonista.


La vida de Francisca López Gallardo, una mujer “con una biografía muy impactante, por todo lo vivido”, según afirman desde la asociación, que es “una digna representante de las mujeres trabajadoras, luchadoras, solidarias y muy valientes”, que “plantan cara a todas las adversidades que la vida les pueda poner”.

Francisca es hija de uno de los primeros fotógrafos de El Puerto de Santa María, miembro de una familia numerosa a la que tocó vivir en la época de la posguerra, con el hambre y la necesidad presente su infancia y parte de su adolescencia.

Así, esta portuense se puso a trabajar a los 7 años, limpiando escaparates, distintos comercios e incluso acarreando agua en pesados cubos de cinc por una peseta, suponiendo una gran ayuda para su familia. Luego se dedicó a limpiar escaleras, guisando y realizando cualquier tarea que pudiera generar un ingreso para su casa.

Encontró el amor en un hombre que creía sería el mejor esposo, pero el alcohol, como relata, no le permitió ser el marido que deseaba, provocando en ella tristes recuerdos. Fruto de esa relación nació su única hija, siendo la mayor recompensa que hubiera podido obtener y que le ha permitido disfrutar de tres nietos. Una hija que le insufló valor y ganas de buscar otras alternativas, tanto que se fue de El Puerto de Santa María a Madrid, donde trabajó en una panadería, lugar en el que conoció por segunda vez el amor, aunque ese hombre venía acompañado de seis hijos. Se casó, tuvo el amor que no le permitió su primer matrimonio y disfrutó de su madurez.

Un hombre que les hizo conocer la felicidad a ella y a su hija y que provocó que pudiera formar una verdadera familia. Un hombre que la respetó hasta sus últimos días y le dio la felicidad plena, tanto que vino a pasar sus últimos días a la tierra natal de Francisca López, porque tampoco quería que estuviera lejos de su familia.

Así la asociación de vecinos ha valorado que, como que se trate de una vecina comprometida, solidaria y que siempre se presta a ayudar al resto de sus vecinos, este ha sido un justo homenaje.

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