3.654. Por la Carretera de Sanlúcar. Salida real, recreos, alquerías, presidio… y los camellos de El Puerto

Por el arrecife de Sanlúcar el día 24 de septiembre de 1729, salió, después de haber estado veraneando en la Casa de las Cadenas, Felipe V y toda su familia. Todos iban en carruajes, menos la Reina Isabel Farnesio que iba en silla de manos por estar encinta, para tomar en Sanlúcar las falúas reales que les llevaran a Sevilla. A uno y otro lado de la carretera de Sanlúcar, cuajada hoy de parcelaciones y viviendas ilegales, están situados los lugares del Repartimiento de Alfonso X, Grañina, Poblanina, Finojera, Baina, Casarejos, Villarana, el Castillo de las Ánimas, alevosamente derribado, que contenía una de las alquerías fortificadas del tiempo de los moros conservada hasta nuestros días... | Foto: Archivo fotográfico Jaime O'Shanahan MDC.

| El castillo de las Ánimas antes de su derribo.

1.136. ADIÓS A LA ANGELITA. A tres años del derribo.

A uno y otro lado, estaban los recreos de La Belleza, rodeada de almendros, La Angelita, El Caserón, Las Marías (conocido como Ravina), con su caserío único todavía en pie, El Cerrillo, señorial finca del Marqués de la Cañada y luego de Don Juan Nicolás Bölh de Faber, desde donde su hija, Fernán Caballero, escribe novelas y cartas, El Palomar, La Julia, con su casa palaciega derribada, la Cerería, Villa Magdalena, con su casa victoriana, Fantova con su capilla, Las Banderas... Los Cortijos Nuevo, de Laborde, Casa Quemada, o el de Pazos... y un dilatado pago de viñas con caseríos y almijares del XVII y del XVIII.

| Portada de la Cerería.

El camino de Sanlúcar, en 1830, fue objeto de una remodelación utilizando como mano de obra la de los presidiarios. Los presos, eran concentrados en un lugar llamado “El Presidio”, donde se conservaban las cuatro garitas de los soldados que los vigilaban. Y entre los presos, hubo muchos gitanos de El Puerto y de Sanlúcar que fueron empleados en esos trabajos.

3.188. De Sanlúcar hasta El Puerto. Cantiña de Las Mirris.

Un cante, que llamaban “Cantiñas de las Mirris”, hace referencia a varios gitanos de Sanlúcar, de la familia de los “Bochoque” que trabajaron allí. En la I Fiesta del Cante de los Puertos, en 1971, Ramón Medrano, las cantó:

¿Qué es lo que suena?
¿Qué es lo que suena?
Los presidiarios
con las cadenas.
Por el Cantillo
iban Las Mirris
en zagalejillo.
La Mirri chica
la Mirri grande,
las dos están hechas
de azúcar cande.
De Sanlúcar hasta el Puerto
hay un carril
que los han hecho las Mirris
de ir y venir...”

Y es que las Mirris, diariamente llevaban la comida a sus hermanos presos que estaban construyendo la carretera de Sanlúcar al Puerto.

Lo más curioso de esta carretera, con haber en ella cosas curiosas, es lo que Don Antonio Machado Núñez, abuelo de los hermanos Machado, cuenta en su “Catálogo metódico y razonado de los mamíferos en Andalucía” (1869), sobre la introducción en El Puerto de camellos, procedentes de las Islas Canarias, labor en la que se empleó a Don Domingo Castellanos, administrador del Marqués de Villafranca. “En 1833, a los pocos años de haberlos aclimatado, empezaron a usarse como animales de carga y transporte en la provincia de Cádiz y... se empleaban en acarrear materiales para las obras del camino real del Puerto de Santa María a Sanlúcar de Barrameda (hace más de treinta años)...” Todo esto me ha venido a la memoria al haber leído en el libro de mi amigo Enrique Baltanás sobre “Los Machado” la noticia de los camellos portuenses. Pues vale. | Texto: Luis Suárez Ávila

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