3.701. El pilón de San Juan, la Copa, la fuente de las Galeras y los aguadores

Entre los recuerdos en blanco y negro que he querido proyectar, hoy me quiero detener en el pilón de la calle San Juan. Sobre el atardecer, los arrieros llevaban a los mulos para que abrevaran allí. Muchos niños de la época jugábamos en aquel ejido hasta que llegaban ellos. A mí, en especial, me gustaba subir un poco más y atravesar la vía del tren de Rota y mirar los almendros florecidos de La Belleza. Casi me hipnotizaba ver las nevadas ramas. En el pilón, los burros y mulos venían portando sus serones, cansados.

Los arrieros les aflojaban las cuerdas y nos apartaban del lugar porque las bestias debían de beber tranquilas. Y mientras abrevaban, los arrieros liaban su cigarrillo, su descanso hecho humo. Ya saciadas las acémilas, las conducían a las cuadras, en una peregrinación del deber satisfecho.

Otro entrañable aditamento de la memoria es lo que conocíamos como «la Copa», frente a Las Galeras. Un aljibe torreta, compuesto por tres escalones circulares de los que partía un cilindro ancho rematado por una especie de copa. Desconozco qué servicio prestaba dicha instalación, pero dotaba a la plaza de un carácter casi vanguardista dentro del sabor añejo del ribereño rincón. «La copa» la quitaron en 1956 y ya los viejecitos no pudieron tomar el sol al refugio de sus escalones.

Las Galeras, incluso en aquellos años, seguía siendo corazón de vida de la Ciudad, no sólo como lugar de oferta-demanda de trabajo y muelle de descarga y del Vaporcito, sino que todavía muchos vecinos, que no disponían de agua corriente en sus domicilios, iban a recoger el preciado líquido hasta Las Galeras. Fuente de la que también se proveían los aguadores, cargadores de tinajas como Antoñito o Romualdo. Recuerdo sobre todo a éste que llevaba un aro sobre su cintura y dos cubetas asidas a él. Y mientras caminaba interminablemente, entre susurros, iba comentando «¡que se mueran las feas!», y de soslayo, miraba las faldas y medias de las púdicas señoritas portuenses de entonces.

| Romualdo Peña Montes. Fotografía de la colección de Miguel Sánchez Lobato y caricatura de Juan Luis Rubiales.

Aún lo he podido ver, cargando cartones y chatarras, con boina y barba de tres días, ligeramente encorvado, escupiendo lamentaciones. Personaje de la ultratumba de la posguerra. Es lo que nos queda de un Puerto de cántaros, sopa diluida e ingeniudad colectiva, entre necesidades y cunas de esperanza. | Texto: Alfredo Bootello Reyes. Fuente: Diario de Cádiz, 28 de febrero de 1996.


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4 comentarios en “3.701. El pilón de San Juan, la Copa, la fuente de las Galeras y los aguadores

  1. Anónimo Andalusí

    Cuando deje mi tierra
    y mis ojos se esfumen
    entre nubes lejanas,
    mi nombre se oirá, cantando
    por los susurros del valle...

    Anónimo andalusí, siglo XIV

  2. Javier Alonso

    Cuando recordar no pueda,
    ¿dónde mi recuerdo irá?
    Una cosa es el recuerdo
    y otra cosa es recordar.
    Antonio Machado

    Cuéntanos tu Ricardo, como pasó ... y si eres adivino háblanos del futuro. Además, esta Gente del Puerto nos ponen lo mismo a gente nueva, sacada del paquete, como fósiles vivientes y algunos que ya no están. A ver si te leemos por las redes sociales, hombre

  3. Ricardo Sanches

    Quieren Vds. hacer el favor de pasar a la memoria histórica todo eso de pilones, burros por las calles , romualdos por las aceras y demás ? No sería más ilusionante escribir sobre lo que se está haciendo y por quién se hace con vistas al futuro., a no ser que nada de eso exista y nos tengamos que conformar con flamencos, flamenquines, bailadores, saltimbanquis y sus coriferos.

  4. Milagros Muñoz Gil

    En la casa de frente de la fuente nací yo C / Arena n.33.Que de agua acarreabamos y cuantas colas.

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