3.906. La Ermita de Santa Lucía. Patrona de los zapateros portuenses

Las casas y los inmuebles que hacen escuadra, es decir que tienen fachadas a dos calles, además de ser las preferidas por los montañeses para sus tiendas, y El Puerto está lleno de ejemplos, suelen tener una “historia” más interesante que otras. En el espacio tan breve que suelo utilizar para esta sección y con la informalidad que ello permite, quiero hoy hacer mención de un inmueble, el situado en la esquina de Santa Lucía y Durango, donde actualmente se encuentra Motos Marín. | “Vista de la Ciudad del Puerto de Santa María”. | Fechado entre 1778 y 1795. B.N.M. Signatura Mv/14/El Puerto de Santa María . Vistas de Ciudades. | Fotografía: Biblioteca Nacional de Madrid | Biblioteca Nacional de España.  

| Esquina de Santa Lucía la Ancha (actual Santa Lucía) con Santa Lucía la Angosta (actual Durango), inmueble que alberga a Motos Marín. | Foto: Google Earth

En ese mismo lugar se ubicaba una antigua ermita, posiblemente en el primer tercio del siglo XVI, de la que ha llegado hasta nuestros días su conocimiento con el nombre de Santa Lucía, y precisamente debido a ella se bautizaron así las dos calles cuya fachada ocupaban: Santa Lucía la Ancha, que es la Santa Lucía actual, y Santa Lucía la Angosta, que era el primitivo nombre de  Durango.

Santa Lucía, cuyo principal patronazgo es el de los ciegos, también lo es de las costureras y los zapateros, aunque de estos últimos el patrón más popular en buena parte de Europa (Inglaterra, Francia, Italia y España, especialmente en las dos regiones con mayor auge de esta industria, la valenciana y Baleares) es San Crispín, y su hermano San Crespiniano, miembros de una noble familia romana, convertidas al cristianismo, que fueron enviados a las Galias a predicar la palabra de Jesús y para no resultar onerosos a la comunidad de fieles, durante el día se dedicaban a evangelizar y por las noches trabajaban como zapateros para pagarse el sustento. En la época de Diocleciano, último cuarto del siglo III, fueron perseguidos, sometidos a tormento y, finalmente decapitados en la ciudad francesa de Soissons.

| Gremio de los zapateros en el retablo de San Marcos del pintor Arnau Bassa (1346) Seo de Manresa.

El gremio local de zapateros debió levantar dicha ermita para sede de su cofradía patronal, la de San Crispín, y transcurrido algunas décadas con la cofradía en horas bajas cedieron el inmueble a los hermanos de San Juan de Dios para que instalaran allí un hospital donde atender a la gente de galeras.  Después, en quiebra por falta de medios y con la institución oficial del Hospital de Galeras en la Basílica de San Juan el lugar fue abandonado, según denuncia la visita del Vicario realizada en 1595 al todavía llamado Hospital de Santa Lucía: “No tiene cofradía ni hermanos mayores ni menores… sin que en ella habite persona alguna”.

Ya en el siglo XVIII, concretamente en 1730, debía existir dicha edificación pues en ella y en las casas aledañas se alojaron durante seis años las primeras religiosas clarisas, venidas desde Sevilla para ocupar el Monasterio de San Miguel que se estaba terminando de construir. En estos seis años utilizaron la antigua ermita y hospital como casa de expósitos con carácter provisional que después pasaría a una casa cercana, en la acera de enfrente, lo que sería el número 17-19 actual, cuyo bajo se utilizaba como casa cuna.

Más recientemente, en el siglo XIX, José de la Cuesta Gómez del Corral, que había comprado la casa de enfrente, donde tenía una casa Banca, reconvirtió la ermita hospital en una bodega, su primera bodega, antes de adquirir a los Febrés Ibañez las existentes frente a la iglesia de San Francisco, actuales de Caballero. Esta es, en síntesis, la pequeña historia de esta casa esquinera. | Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. | A.C. Puertoguía.

Deja un comentario