Este crucificado procesionó en viacrucis entre 1943 y 1958 durante la tarde del viernes santo y más tarde, hasta 1975, como titular de una asociación piadosa en un ambiente de fervor, austeridad y silencio absolutos. Se trata de una imagen de 205 centímetros de altura tallada en madera policromada que representa a Jesucristo muerto y sujeto a una cruz arbórea mediante tres clavos y sogas encoladas amarrando manos y pies. La cabeza, coronada de espinas e inclinada hacia abajo y su derecha, presenta plácidas facciones ajenas a la interpretación expresionista del resto del cuerpo, de carnes laceradas y desprendidas que dejan ver hasta los huesos a través de múltiples heridas, muy detalladas y con profusión de sangre. Un sudario cordelífero anudado en el costado derecho, unas expresivas manos y la disposición forzada de los pies superpuestos y atravesados con único clavo son otros elementos iconográficos de interés.
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