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4.025. Pablo Scandella Beretta. El marino portuense que se mantuvo en pie de guerra con EEUU, tras la capitulación española

Después de la batalla naval de Santiago de Cuba, que tuvo lugar tal día como hoy del año 1898 (121 años se cumplen) en el que, imprudentemente, nuestra escuadra se enfrentó con la de Estados Unidos, mejor situada y pertrechada, con el desastroso resultado que todos conocen, la artillería norteamericana, por tierra y por mar, bombardeó sin piedad la capital, y dos semanas después, el 17 de julio, el general José Toral, capitulaba y entregaba Santiago. Pero el marino portuense Pablo Scandella Beretta, se mantuvo en pie de guerra con EEUU, tras la capitulación española.  | En la ilustración, destrucción de la flota del almirante Cervera en la batalla naval de Santiago de Cuba, 3 de julio de 1898, cromolitografía por Xanthus Russell Smith (1839-1929) publicada por J. Hoover & Sons.

En la casa número 15 de la calle de San Bartolomé vivía la familia Scandella Beretta. El cabeza de ella, Carlos Sacandella, de origen genovés, había nacido en Gibraltar, igual que su esposa, María Julia Beretta y Ghigliasa. Llegaron a El Puerto de Santa María en el último tercio del siglo XIX, donde se establecieron y nacieron algunos de sus hijos, al ser contratado para un importante cargo administrativo en la compañía Duff Gordon.

| Monseñor Scandella (1812-1880). Grabado 1871.

No conocemos con certeza el parentesco que Carlos Scandella tenía con Monseñor Scandella, Obispo de Antioquia, Vicario Apostólico de Gibraltar que posteriormente sería nombrado por León XIII subdelegado de la Santa Sede en Canadá, aunque creemos que era su sobrino. Una de las hijas del matrimonio, Rosa Scandella Beretta, eligió el camino religiosos y en 1904 tomó los hábitos en el convento de la Madres Irlandesas de Castilleja de la Cuesta, posiblemente influenciada por la educación recibida en el primer colegio de Loreto que hubo en España, que estuvo en la calle Larga, lindando con el Palacio Oneto.

Sus dos hermanas se llamaban María Julia, como la madre y Ángela. La primera parece que permaneció soltera y la segunda casó con el también portuense Eusebio Barreda, y uno de los hijos del matrimonio, Eusebio Barreda Scandella sería destacado miembro de la Armada, capitán de corbeta, como sus dos tíos maternos Agustín y Pablo Scandella Beretta, los otros dos hijos varones del matrimonio gibraltareño.

Agustín Scandella, capitán de Ingenieros, estuvo destinado en Filipinas, siendo repatriado en 1894, el año en el que falleció su madre, una dama muy apreciada socialmente en El Puerto, al igual que su marido, miembro de la Archicofradía del Santísimo Sacramento, de la que la Revista Portuense, en la crónica de su sepelio realizó el siguiente comentario: “Con su muerte ha perdido El Puerto una de las damas más distinguidas, que recibirá en el Cielo el justo premio a sus virtudes; muy sentido ha sido su fallecimiento, lo mismo en la esfera de la alta sociedad, donde se distinguió por su delicada finura y excelente trato, que en la clase del pueblo llano, donde era querida por su ardiente caridad”.

Fin de las colonias
Lu actividad profesional de Agustín Scandella Beretta merece ser recogida en una nótula aparte, adelantando de la biografía que algún día nos decidamos a contar que formó parte del comité militar, en calidad de asesor, que acompañó a los diplomáticos que firmaronen París el 10 de diciembre de 1898 el tratado de paz con Estados Unidos, en el que se acordó vender las Filipinas y la isla de Guam por 20 millones y se renunció a cualquier derecho sobre Cuba. En definitiva, finalizó con este tratado el periodo colonial español, enterrando un pasado histórico que había durado cuatro siglos.

| Firma del Tratado de Paz con Estados Unidos, por el que se acordó vender las Filipinas y la isla de Guam por 20 millones y se renunció a cualquier derecho sobre Cuba. 1898.

***

Hecha esta introducción, conozcamos al protagonista principal de esta nótula, hermano del anterior y miembro de la Armada como él. Pablo Scandella Beretta, teniente de Navío, natural y vecino de esta ciudad portuense, en las semanas previas al desastre tenía a su cargo una de las cañoneras que la Armada, dada sus características, utilizaba para penetrar en los brazos fluviales y vigilar los cayos de la isla, llamada “Sandoval”. La dotación a sus órdenes estaba compuesta por un contramaestre, un maquinista y 15 marineros.

| Cañonero Sandoval. (1895), abarloado al costado de un buque. Desplazamiento 100 T. Eslora 33,54 m, manga 4,72 m  y 1,50 m calado. Armado con 1 cañón Nordenfelt de  57 mm y 1 ametralladoras Maxim de 37 mm. 137 CV y velocidad de 10 nudos.

En la madrugada del 23 de abril de 1898 recibió órdenes de sus superiores para abandonar el puerto de Santiago, donde se encontraba y partir hacia Guantánamo, donde fondeó al mediodía siguiente, instalando torpedos en el cañonero. El 19 de mayo salió para hacer un reconocimiento, encontrando buques enemigos con los que sostuvo fuego durante una hora, retirándose después. Volvió a presentarse el enemigo, según él mismo describe, el 7 de junio, y con más aparato y fuerza se reanudó el fuego, logrando aquellos romper el cable de comunicaciones que tenían amarrado cerca de allí, con lo que quedaron interrumpidas las comunicaciones ya que por tierras los insurrectos las cortaban sistemáticamente. Visto lo cual, volvió a retirarse.

| Ilustración  sobre el estallido del acorazado norteamericano Maine, en el que se culpa a los españoles, desatándose la Guerra Hispano-Norteamericana.

Algunas fechas después Scandella comprobó que los enemigos habían destruido un poblado próximo y el destacamento de Infantería que lo defendía se había visto obligado a retirarse, intentando prestarles auxilio y cobertura desde la cañonera, pero los enemigos volvieron de nuevo a acosarle, con “fuerzas notablemente superiores”, preparando torpedos para dejarlos ir a lo largo de la corriente, volviendo a Guantánamo, cumplimentando las órdenes del general de la Brigada quien, agotadas las fuerzas de la sufrida dotación acorazada por la fiebre –había más de 2.000 soldados enfermos en la isla-y la escasez de víveres en tanto que el puerto de Santiago era bombardeado haciendo imposible cualquier ayuda.Elcomandante y la tropa tendrían la moral por los suelo, entregando Toral, como antes indicamos, Santiago al ejército americano que la asediaba, y cuyos mandos no dejaron que los mambises ni los rebeldes entrasen en ella por temor a represalias y venganzas. Una acertada decisión, en nuestra opinión,a la vista de lo sucedido décadas después en nuestro país, con los crueles desmanes de ambos bandos en la Guerra Civil.

| Bahía de Guantánamo.

En los combates descritos el barco de Scandella había perdido la jarcia del palo trinquete, destrozada por un proyectil y buena parte de la tripulación, al igual que los componentes de la Brigada allí refugiada, al mando del general Pareja, estaba enferma. Para colmo de males apareció en el buque una vía de agua que lograron remediar, en plan chapuza,con un espiche de madera, recubierto con cemento. A las dos semanas se desprendió el espiche lo que obligó a emplear el clonkey y el bombillo para mantener a flote y en buenas condiciones la cañonera.

Anteriormente una chalupa del crucero norteamericano “Marblehad” se internó en la bahía de Guantánamo, llegando frente a la Caimanera que era el nombre del Apostadero y el puerto de atraque del “Sandoval”, notificando al comandante español de la rendición de Toral y dando un plazo para que la bandera española fuese arriada, advirtiendo que si el barco, las armas, municiones o edificios sufrían algún daño serían considerados prisioneros de guerra.

Negativa a la rendición
Scandella no solo rechazó dicha proposición de rendición sino que, en la madrugada del 24 al 25 de agosto, después de salvar los fondos y documentos, echó a pique la cañonera, quedando tan solo parte de sus palos fuera del agua, debido a poca profundidad. Esta decisión le valdría un Consejo de Guerra, una vez repatriado, al haber recibido órdenes del Ayudante de Marina de Guantánamo de entregar el barco a los vencedores.

Un año y pico después llegaban a Santander, a bordo del vapor correo “San Agustín de Guantánamo” Scandella y la dotación del “Sandoval”. En junio de 1900, en el crucero “Conde de Venadito” se celebró el consejo de guerra. En uno de los resultandos del proceso se indicaba “Que está fuera de toda duda porque en Autos consta, que el Exmo. Sr. Capitán de Navío, de 1ª, Don Pelayo Pedemonte lo confirma en su declaración como ya queda indicado; Que la autoridad superior del Apostadero dio órdenes que fueron comunicadas al comandante del “Sandoval” y que después de extremar la resistencia al fuego, fueran los cañoneros echados a pique a fin de evitar que cayesen en poder los americanos; asimismo que, cuando se les mandaba ir a Guantánamo a tender líneas de torpedos se les prevenía que, teniendo en cuenta las circunstancias, navegasen con las necesarias precauciones y siempre dispuesto a varar e incendiar su buque antes de que cayese en poder del enemigo.”. Y el CONSIDERANDO final justificaba, asimismo, la decisión de nuestro paisano, indicando que, “con averías graves la nave, con dificultades punto menos que insuperables para la navegación y enfermedad de la dotación, sin elemento de defensa que oponer a los del enemigo en grado y número superiores y de momento amagando un serio y formidable ataque inminente, vista la invitación para que se rindiesen y, mucho más, si, como las noticias oficiosas le anunciaban, la escuadra española había sido destruidas, en una palabra, unas circunstancias extraordinarias y críticas, insistir en sostener a bordo de un buque en estado que no podía por completo dominar y manejar, equivaldría a jugar, inútilmente, con la vida de los tripulantes, con la propia vida y entregar así la nave al enemigo, o lo que es lo mismo, a dejar que este le apresase, contra las terminantes órdenes de sus superiores que preveía la incendiase o echase a pique antes de que cayese en poder del americano, por lo que, evidentemente, y tal como los sucesos ocurrieron, el comandante del Cañonero Sandoval no se extralimitó en el uso de sus facultades, ni faltó a la más exquisita previsión, limitándose al exacto cumplimiento de sus deberes en la forma que las circunstancias determinaban, de suerte que tampoco por este concepto aparece indicio alguno de criminalidad.”

El juez instructor determinó el sobreseimiento de la causa y nuestro personaje, mordido como una gran mayoría de los que por aquel amargo trance de la guerra colonial pasaron, por uno de los muchos “bichos” que de muy distintas maneras minaron la salud de tantos jóvenes de aquella generación, falleció pocos años después de su repatriación, el 22 de mayo de 1907, joven y soltero, en su casa familiar. | Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. | A.C. Puertoguía.

2 comentarios en “4.025. Pablo Scandella Beretta. El marino portuense que se mantuvo en pie de guerra con EEUU, tras la capitulación española

  1. Mario Martín

    Buenos días. Interesante entrada. No obstante, me gustaría hacer referencia al pie de foto que acompaña a la del Cañonero Sandoval. Se indica en la misma "1895". No es correcto. La foto es posterior a 1898. Tal como se dice en el texto, el cañonero fue echado a pique por su propia tripulación. Sin embargo, pudo ser reflotado y puesto de nuevo en servicio por la Armada norteamericana. De hecho, si se fijan, en la foto se ve como el pabellón norteamericano ondea a popa. Es decir, esa foto es posterior a los tristes sucesos narrados en el texto. El aspecto exterior del cañonero también sufrió algunos cambios respecto al que tenía en la Armada española. Eso sí, los americanos no le cambiaron el nombre. Continuó llamándose Sandoval.

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