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4.165. La viñeta de @eldescosido. Gracias Pepe Morillo

El pasado sábado dieciséis, Pepe rompió mi rutina de fin de semana. El pasado sábado no hubo canteras que visitar, patinete que coger ni skate que rodar. La ocasión lo merecía, porque tras veinte años de espera, a Pepe lo ubicaban por fin en un rinconcito para la posteridad, esquina de Postigo con San Juan. Rinconcito físico, porque en el metafísico los que lo conocieron ya lo llevaban. 

Yo a Pepe no lo conocí, pero con el legado que dejó, como para no haber oído hablar de sus Morillos y Morillas. Pepe dejó legado portuense a espuertas; pero es que es genético, también. 

La cosa es que, Pepe Morillo, tras veinte años de espera desde que se aprobara la propuesta, ya tiene su plaza. En un nostálgico tanguito, dijo Gardel, que veinte años no eran nada. Yo discrepo. Discrepo porque no son nada si anda uno distraído, pero veinte años esperando sentados en el banco de la paciencia son muchos años. Además, en veinte años le da a uno tiempo de morirse muchas veces. 

En ese mismo banco de la paciencia en el que ha estado aguardando todo este tiempo la familia Morillo, estamos sentados otros muchos portuenses que vemos como a nuestro pueblo se le va la cultura y su patrimonio ante la indolencia y complacencia general.

Un pueblo que podría enarbolar la bandera de la cultura en la provincia porque fueron, son y se(i)rán muchos los artistas, humanistas y profesionales que esta ciudad ha catapultado y catapultará fuera; unas veces por fama, otras por patada en el trasero.

Por esto, cuando el sábado contemplé lo que Pepe Morillo y su patrimonio genético habían logrado congregar en aquel rinconcito de Postigo con San Juan, se me puso el vello como un manojo clavos y el pecho como el de los palomos de la Prioral. 

Mendoza, Flor, Ruiz Mata, Larrondo, Barragán… y otros muchos que le recuerdan a uno que no está todo perdido en esta bendita Ciudad; que merece la pena plantarse y romper una lanza “en defensa nuestra”, como tituló Pepe. No el de la radio, sino el de la pluma.

Gente de letras, de escénicas, eminencias en historia, dramaturgos, locutores… el nivel del que tuvimos la suerte de rodearnos los allí presente no se vive todos los días.

Yo me sigo aferrando a la idea de que la cultura duerme en el subconsciente portuense, en una Ciudad que durante años lo tuvo todo y se ha aletargado en una siesta que ya nos tiene el cuerpo traspuesto y la cabeza preocupada.

Yo a Pepe no lo conocí, pero si gracias a Pepe el sábado pude volver a ser consciente de que nuestra ciudad tiene referentes para dar un golpe en la mesa provincial y decir “aquí está El Puerto”, yo a Pepe tengo que estarle agradecido.

Mi abuelo, como muchos otros, amaba la radio. Decía que la radio –la buena radio- convocaba y enriquecía. Que la buena radio era plural, para todos.

José Lucas Morillo, por lo que pude percibir fue como la radio que hacía: era capaz de convocar y enriquecer de una forma plural. 

Que la desmemoria no invada nuestra desgana; que no se nos vaya nunca el recuerdo de la gente como José Lucas Morillo León y todos los que legaron a esta Ciudad; que no se nos vaya nunca la memoria de quienes somos.

¡Ah! ¡Por cierto! En esa plaza, cohabita la placa a José Morillo con el busto a Ángel Martínez: “fijarse” si tenemos patrimonio y personalidades del que presumir que tenemos que meterlos en las plazas de dos en dos para que nos quepan en el callejero. | Texto y Viñeta: Alberto Castrelo.

1 comentario en “4.165. La viñeta de @eldescosido. Gracias Pepe Morillo

  1. Pepe Mendoza

    Monumental el Castrelo en Gente del Puerto. Este tío convierte en alegría, justicia y belleza todo lo que toca.

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