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4.477. El concejal Rodriguez Bootello que escapó de la muerte

Una última noticia tiene que ver de nuevo con el padre Ochoa y su madre Servanda. Además de impedir el asesinato de Luisa Rendón y que el comandante de la plaza siguiera abusando de ella, el desertor Manuel Velázquez del llamado ‘Bando Nacional’ al que nos referíamos en la nótula núm. 4.368, contaba que recientemente lograron evitar que fusilaran al concejal de Izquierda Republicana Juan Rodríguez Bootello. Su nombre tenía dos erratas, pero es incuestionable que hacía referencia a este concejal. Es la primera noticia de que Bootello hubiese sido detenido, y mucho menos se sabía que estuviera en la lista de concejales que iban a ser «pasados por las armas». Por supuesto, no es de extrañar porque otros muchos concejales portuenses con el alcalde Fernández Moro a la cabeza, de su mismo partido, aún hoy siguen desaparecidos en una fosa común del Cementerio municipal de El Puerto de Santa María. | En la imagen, proclamación de la II República desde el balcón del Ayuntamiento.

Este concejal de procedencia extremeña apareció en la vida pública portuense cuando se repitieron en la localidad las elecciones del 12 de abril de 1931 que trajeron consigo la proclamación de la Segunda República dos días después. En El Puerto ganaron las derechas, pero fueron acusadas de fraude electoral, por lo que, como en otros pueblos de la provincia, se fijó el mes de mayo para unas nuevas elecciones. En Revista Portuense apareció el día 9 una nota que informaba de la reunión del Comité de Acción Político-Social de la «Conjunción Republicana-Socialista» para designar los candidatos a las próximas elecciones provenientes de la designación de diversas sociedades obreras. Entre ellos, estaba Juan Rodríguez Bootello, que había sido elegido por la sociedad de ferroviarios, por lo que es de suponer que trabajara en la estación de ferrocarril de El Puerto. Es el único obrero del partido Radical Socialista que formará parte de las listas de candidatos. Bootello saldrá elegido como concejal y formará parte del primer ayuntamiento republicano, siendo alcalde su compañero Francisco Cossi Ochoa.

En el gobierno de Lerroux y Gil-Robles, y después de la Revolución de Octubre de Asturias, los ayuntamientos de mayoría de izquierda fueron cesados y nombrado una gestora. Fue el caso del ayuntamiento portuense.  Después del triunfo del Frente Popular en febrero de 1936 y el fin del «bienio negro» durante el gobierno Radical-Cedista, de nuevo se repondrán los concejales cesados en noviembre de 1934, y Juan Rodríguez Bootello, ya como miembro de «Izquierda Republicana», volverá al ayuntamiento de El Puerto, donde por primera vez habían entrado concejales comunistas, que formaban una mayoría junto a los socialistas. En este periodo, y según se acercaba el 18 de julio, el concejal Bootello dejará de asistir a los plenos municipales, sin excusa ni justificación, según las actas capitulares, y formará parte de un grupo de concejales absentistas, ajenos por completo a la política de la ciudad, descontentos, quizás, del rumbo radical que había tomado el nuevo ayuntamiento.

Pero Bootello había sido un destacado militante republicano, mano derecha de Francisco Cossi mientras estuvo en el Ayuntamiento, y por eso debió estar en el punto de mira de los falangistas y militares golpistas de El Puerto.  El propio general Varela había afirmado ese mes de agosto de 1936 que «en Cádiz no dejaremos un republicano ni nadie que huela a izquierda con vida» (Tomado del libro de Gonzalo Álvarez Chillida, José María Pemán: pensamiento y trayectoria de un monárquico (1897-1941).

En cualquier caso, aunque no sufriera prisión en el Penal, pues no consta en los expedientes del Archivo Provincial de Cádiz, es probable que estuviera en arresto domiciliario un tiempo, sufriendo posteriormente la represión del nuevo régimen al ser condenado a «Inhabilitación absoluta y perpetua de cargos públicos» por el Juzgado de Instrucción Provincial de Responsabilidades Políticas según sentencia aparecida en el BOP de 6 de junio de 1944 (Tomado del libro de Alicia Domínguez Pérez, El verano que trajo un largo invierno). Rodríguez Bootello se marcho de El Puerto y acabó sus días en Jaén.  | Texto: Manuel Almisas Albendiz.

 

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