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4.487.  El cuadro misterioso y las dos modelos

En la redacción de Gente del Puerto recibimos hace unas semanas la reproducción del cuadro al óleo que mostramos, fechado en esta Ciudad en 1883, --hace 137 años-- del que era autor, según la inscripción del marco,  J.Ferry. Lo enviaba desde Italia su actual propietario, el doctor y escritor Renzo Puccetti quien, si bien erraba en su localización que situaba en la calle Palacios, en realidad es en la calle Larga 46 o 48 actuales, casi enfrente del Hotel Monasterio, ha dado pie a que nos interesemos por la pintura e intentemos reconstruir el momento histórico en el que se realiza, unas pinceladas de la vida de sus protagonistas, así como su verdadera autoría. El investigador Antonio Gutiérrez, se ha sumergido en la historia de la pintura y estas son sus conclusiones:

Pucceti indicaba en su escrito que “después de una búsqueda obstinada, identifiqué el balcón de la pintura en el balcón del edificio de la familia Bernabé Madero. La misma investigación me llevó a Antonio Gutiérrez Ruiz, que investigó y escribió un libro sobre la historia de ese edificio y sus habitantes. ¿Creen que los personajes de esa pintura son realmente identificables o creen que son figuras de fantasía?”

Por alusión, es obligado responder y considerando puede resultar de interés para los seguidores de este espacio conocer las peripecias de este lienzo que se pintó en nuestra ciudad y, haciendo bueno el dicho de “todos los caminos llevan a Roma”, allí acabó, desarrollaré el resultado de mis investigaciones en la presente nótula, dando al mismo tiempo respuesta a las preguntas del Dr. Puccetti.

La identificación del lugar es bastante fácil, gracias la imagen de fondo: el remate de la portada de la iglesia de las Capuchinas de las Clarisas de San Miguel, que justamente se comenzó a construir 150 años antes de la fecha en que se dató la pintura. En ella se enmarcan dos figuras femeninas sentadas en un balcón que se abre a la calle Larga, donde se aprecian las fachadas de dos casas de enfrente, la que hace esquina con Caldevilla, donde naciera el escritor y comediógrafo Javier de Burgos (ver nótulas 951 y 3.111 de GdP) y otra que fue derribada hace décadas.  

| Etiqueta de la firma bodeguera de José Alonso y Pajares | Colección Camilo González Selma | Procesado: Miguel Sánchez Lobato.

Existen dos casas, las número 46 y 48 actuales, cuyos balcones podían ser los escenarios. En la primera, en esa fecha –1883-- vivía José Alonso Pajares, un conocido vinatero, de origen murciano pero avecindado desde hacía muchos años en nuestra ciudad, cuya principal característica, aparte sus buenos productos, la mayoría procedentes de las bodegas de su suegro, pues estaba casado con María Dolores Ruiz de Cortázar, eran las vistosas etiquetas que utilizaba, todas ellas realizadas de originales pintados al óleo. ¿Era J. Ferry el autor de las mismas y, en consecuencia, el autor de una escena familiar, encargada tal vez por la esposa? 

El matrimonio no tenía descendencia. Convivía con ellos una joven doncella de servicio, casi de familia, porque había venido con María Dolores, que en esa fecha tenía 38 años, desde Cádiz, cuando se casaron.

Podían ser, pues, las dos figuras, pero… si nos fijamos con mayor detalle, la pose de una de las damas es algo extraña, con la mano detrás de la espalda, inclinada sobre la barandilla del balcón y con lo que parece un abanico, instrumento utilizado por las señoras de la época para intercambiar discretos mensajes galantes con pretendientes y amantes.

| Algunas señas del lenguaje de los abanicos.

Debajo del balcón, en la acera de enfrente, un caballero mira hacia arriba. ¿Le estaba indicando una cita a las cinco con el abanico, pues ese era el número de varillas que tenía descubierta? Esa parece ser la intención de la composición, con lo que quedaba absolutamente descartada la posibilidad de esta primera hipótesis, pues nadie encargaría pintasen su infidelidad, o la de su esposa.

| Arriba, a la izquierda, el balcón de la calle Larga que aparece en el cuadro.

Decidí entonces, situarme físicamente bajo los balcones de aquellas casas y en la del número 48, que entonces era el número 50 moderno, el balcón se conservaba exactamente igual que entonces según pueden comprobar en las fotos que reproducimos.  No cabía duda, el sitio estaba localizado. Solo había que averiguar quien vivía allí en esa fecha. Y lo hicimos: la familia Terry Edwards.

| Detalle de la filigrana del balcón.

Permítanme que reproduzca un párrafo de mi libro “La Quinta de Terry”para ponerles en antecedentes sobre dicha familia: “El mayor de los hijos varones de Santiago José Terry Bucet, Eduardo Santiago Terry Gil, había marchado a Londres con 23 años, en 1841, estableciéndose allí comercialmente. En principio como agente de otros extractores hasta crear su propia empresa. Allí contrajo matrimonio en 1854 con Teresa Eduars y Melson (Thirza Emily Edwards), natural de Londres, ciudad en la que habían nacido dos hijos de este matrimonio: Eduardo Santiago Jorge, en 1855 y Fernando José, en 1856. Posteriormente la familia se ampliaría con cuatro hijos más que posiblemente naciesen también en Inglaterra (como puedo confirmarlo hoy día) dos hembras: Ángela Teresa y María de los Dolores, y dos varones: Rafael Carlos y José Ildefonso. Estos últimos crearon años después una pequeña empresa vinatera titulada “Terry Hermanos” y se instalaron en Jerez de la Frontera.

Eduardo Santiago Terry, hombre de gran cultura, se vino a El Puerto con su familia cuando su hermano Fernando Matías estaba establecido en las que fueron Bodegas Terry y también se dedicó al tema vinícola. Falleció en El Puerto el 25 de junio de 1903. 

| El cuadro aparece atribuido a J. Ferry

Nos centraremos en cuatro de sus hijos: José Ildefonso, el benjamín y, posiblemente, el autor de la pintura que firma como “J. Terry” debiendo haberse interpretado por el que enmarcó el cuadro como “J. Ferry” debido a la similitud de las letras “F” y T” mayúsculas, óleo realizado cuando era un joven pintor aficionado de 17 años.

| Letra 'T' case cursiva, que pudo ser confundida con una letra 'F'.

Había nacido en abril de 1867 en el barrio londinense de Hampstead que, en la actualidad, es una próspera comunidad residencial donde viven académicos, artistas y figuras mediáticas. Desconocemos a que se dedicó y solo   hemos podido conocer que casó con María del Rosario Herrera Herrera y que falleció en Sevilla, en 1934.

Aunque esta actividad pictórica la compartía con uno de sus hermanos mayores, Fernando José, que había nacido en julio de 1856 en St. Giles y del solo conocemos que emigró a América, falleciendo en Buenos Aires en 1932. 

| Santiago José Terry | Museo de las Cortes de Cádiz.

De esta afición compartida la única referencia que poseemos es un retrato que realizó a su abuelo paterno Santiago José Terry, cuadro que se encuentra entre los fondos del Museo de las Cortes de Cádiz. No descartamos que fuese el que firmara como J. Terry, obviando su primer nombre.

Debemos suponer que en esa escena imaginaria recreada por José Ildefonso o por Fernando José, serían sus hermanas Ángela (la retratada de espaldas) y Mª Dolores, la que está de frente. 

Ángela nació en julio de 1858 en el barrio o distrito londinense de Marylebone que, en la actualidad, es un barrio chic residencial con un toque rustico que alberga boutique y restaurantes distinguidos.  Casó bastante mayor, según la costumbre de la época, rozando los cuarenta, con el vinatero local Manuel Pico Lobo, creemos que en 1897, viudo de Carmen Ferrer Rabech. El marido era hijo del fundador de Bodegas Pico, Jose María Pico, situadas en el número 13 de la calle Aurora, donde ahora están las oficinas de Apemsa. La familia vivía en el número 11 de dicha calle y, pasada la bodega, en el 15 estaba la conocida como Cuadras de Ferrer y en el piso alto vivía la viuda de Ferrer, Carmen Rabech, gaditana de origen británico, y su prole, formada por media docena de hijos, entre los que figuraban Carmen Ferrer, la vecina con la que se casó y tuvo 7 hijos, de la que enviudó en 1896.  Ángela, en su matrimonio, que no tuvo un final feliz, tuvo una sola hija, conocida popularmente como “Mariquita” Pico Terry. Ángela Terrry Edwards falleció en esta Ciudad, a la edad de 69 años, el 1 de febrero de 1928.

La otra modelo, María de los Dolores también nació en el distrito londinense de Maylebone en febrero de 1860. Tenía, pues, cuando posó, 24 años. Tres años después, casó en El Puerto, el 15 de noviembre de 1886 con Antonio Miguel Espinar Espinar. Debieron trasladarse recién casados a Grazalema, donde nació el primero  de siete hijos que tuvo el matrimonio. Falleció en Almería, a la edad de 83 años, en 1943. | Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz | A.C. PuertoGuía

2 comentarios en “4.487.  El cuadro misterioso y las dos modelos

  1. Pedro

    Me a encantado el artículo. Solo hay algo que no comparto: tratar de hembras a las mujeres y de barones a los hombres. Si se las trata de hembras, tratemonos de machos. Por lo demás maravilloso.

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