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Texto: LUIS SUÁREZ ÁVILA
Raulito. Ya se sabe que iba a ser niño y que se iba a llamar Raulito. Lo primero se conocía por las reiteradas ecografías; lo segundo por imposición paterna en ejercicio de la soberana potestad que se atribuye al cabeza de familia. Y es que, ahora, lo que ocurre es una impudicia. Se llevan mirando, cada dos por tres a la embarazada –“ocupada”, decían los clásicos—embadurnándola con potingues y aplicándoles una máquina de fotos al minuto, que fotografía lo que hay detrás de las paredes, para ver que, si le crece la “colita”, será niño y que si no niña. A tan procaz averiguación se ha llegado, que ya no hay esa dulce y antigua expectación. Tan sólo se supo, porque los Profetas y el Ángel Gabriel lo tenían dicho que el Niño Jesús sería varón, como lo fue. Si no, vean ustedes cómo desde Martínez Montañés, y aún antes, se le esculpían al Santo Niño su correspondiente “colita” y sus “cataplines.| En la imagen bautizo de Salvador. Los padrinos el pintor de la luz, Juan Lara Izquierdo y Pepa Tejada. Oficia el coadjutor de la Prioral, Manuel Román Ruiloba, presbítero. | Foto: Colección Milagros Tejada Bautista.

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