La chica de la calle Cruces que terminó cantando para Europa

| Texto: José María Morillo
La Gala del Festival de Eurovisión se celebra hoy sábado marcada por la polémica internacional, con la ausencia de España como gesto de protesta ante la participación de Israel y la ofensiva militar en Gaza, calificada por numerosos sectores políticos, culturales y humanitarios como un genocidio. La decisión añade una fuerte carga política a una edición que llega envuelta en tensión y debate.
Eva María Delgado Macías, conocida como Eva Santamaría, nació en la calle Cruces de El Puerto de Santa María, en el corazón del Barrio Alto. Esta artista portuense es, hasta la fecha, la representante más destacada de la ciudad en el Festival de Eurovisión, donde defendió a España en 1993 con el tema Hombres. Otra portuense, Merche Macaria, fue la cantante local que más veces asistió al evento europeo. La carrera de Eva es un ejemplo claro de talento surgido en la Bahía de Cádiz que logró trascender a escenarios internacionales sin olvidar nunca sus raíces.
Criada en una familia portuense humilde, Eva pasó parte de su primera infancia en Marsella (Francia), adonde emigraron sus padres. Allí aprendió francés como primer idioma y conservó un sutil acento al hablarlo. De regreso a El Puerto, se reencontró con el ambiente local y con la música que siempre sonaba en casa gracias a su madre Milagros Macías, gran aficionada a la copla y a voces como Rocío Jurado.
Desde muy joven demostró su talento. Con solo 14 años ganó un concurso de sevillanas en Radio Rota, donde quedó finalista junto a su propia madre. Aquella experiencia marcó un antes y un después: Eva pasó de cantar en casa a subirse a escenarios locales y a ganar diversos certámenes en la provincia de Cádiz, como Una estrella en la Bahía y otros concursos de la zona.
Su salto a la televisión llegó con el programa Nueva Gente de TVE, donde triunfó en duelos semanales luciendo trajes prestados de transformistas de Sevilla en una de las galas. Aquellos años coincidieron con el boom de las sevillanas en Andalucía, y Eva grabó su primer disco, El afilaó, producido por Miguel Mollares, que sonó con fuerza en emisoras de la Bahía de Cádiz y en toda Andalucía.
Tras varios éxitos locales, ganó el concurso El Salero de Televisión Española, lo que le abrió puertas a grabaciones profesionales. Grabó en Barcelona un disco de rumba house titulado Señorita y, poco después, viajó a Los Ángeles para trabajar con un productor americano. Allí registró el álbum A buen puerto con músicos de élite que habían colaborado con Michael Jackson y Madonna.
Precisamente de esa producción surgió Hombres, el tema que la discográfica BMG Ariola presentó internamente a TVE para representar a España en Eurovisión 1993. Eva se enteró de su selección de forma inesperada, en un hotel de Madrid. Aunque no existía aún el movimiento eurofan masivo, años después descubrió fotos y entrevistas que mostraban el cariño del público de la época.

En Eurovisión defendió con orgullo los colores de España y de su El Puerto natal. Allí destacó Radio Cádiz y SER Puerto al periodista local Francisco José Román, enviado especial para el evento. Aunque el resultado no fue el esperado, su participación quedó en la memoria de muchos aficionados. Con el paso del tiempo, Eva ha valorado el crecimiento del fenómeno eurofan en España, que explotó especialmente tras la participación de Rosa y que la ha llevado a reencontrarse con el público en eventos como el de Barcelona.
De vuelta a su tierra, Eva ha mantenido siempre el contacto con El Puerto de Santa María. Hace poco más de un año vendió su piso en Madrid, en el Paseo de Extremadura frente a la Casa de Campo, y se instaló definitivamente en nuestra Ciudad. Llegó el 20 de diciembre y las primeras semanas coincidieron con lluvias torrenciales que la obligaron a lidiar con bombas de achique, pero no empañaron su ilusión por regresar al lugar donde se siente realmente en casa.
La artista destaca la calidad de vida de El Puerto: su clima, su mentalidad de “ciudad con alma de pueblo”, la cercanía al mar y la posibilidad de disfrutar de una existencia más tranquila. Sin embargo, lamenta problemas actuales como la masificación turística en verano, el encarecimiento de la vivienda por la demanda exterior y episodios de vandalismo que contrastan con la hospitalidad tradicional portuense.
En el terreno artístico, Eva dio un giro importante en 2006 al debutar en teatro de la mano de Enrique Cornejo en Café de Chinitas. Pasó en solo dos meses de ser la última del cartel a encabezarlo junto a Máximo Valverde. Desde entonces ha intervenido en más de 60 obras, muchas de ellas en compañía de Valverde.
La obra Ganas de reír, escrita por el propio Máximo Valverde, se ha convertido en uno de sus proyectos más longevos. Llevan casi dos décadas representándola por toda España. En ella, Eva interpreta a una gaditana loca y tardona, un personaje que conecta directamente con el humor y el carácter portuense.
Eva valora especialmente las causalidades que han marcado su vida. Cree más en ellas que en las casualidades y recuerda cómo una cosa llevó a la otra: de los concursos locales a las sevillanas, de allí al pop internacional y luego al teatro. Su regreso a El Puerto forma parte de ese recorrido vital que siempre la trae de vuelta a la provincia de Cádiz.
Sobre el paso del tiempo, la cantante reflexiona con naturalidad. Observa que muchas mujeres de 70 años aparentan bastante menos gracias a la genética, alimentación y estilo de vida, como su propia madre, que a los 77 luce una vitalidad envidiable. Critica los dobles raseros sociales que tratan de forma distinta la madurez de hombres y mujeres.

Ha mantenido contacto con otras representantes españolas del festival, especialmente con Anabel Conde, que participó dos años después de ella. También se ha encontrado con Pastora Soler y Rosa en distintos platós y eventos eurovisivos. Valora el cariño de los eurofans gaditanos y andaluces que la siguen recordando con afecto.
Eva se muestra crítica con la creciente politización de Eurovisión en los últimos años, que ha restado protagonismo a la música. Considera que mezclar política y cultura divide a la gente y lamenta que algo construido con tanto esfuerzo por generaciones anteriores se esté deteriorando tan rápido.
Orgullosa de sus orígenes, se declara gaditana y española sin complejos. Lleva por bandera sus raíces portuenses por donde va y rechaza las etiquetas políticas. Ha actuado para alcaldes de distintos colores porque, según ella, un artista debe estar donde le contraten, sin preguntar a quién vota el público.

Critica la polarización que vive España y que también afecta al mundo cultural. Lamenta que en algunas comunidades se limiten las representaciones en castellano y defiende la unidad en un país tan diverso y bonito como el nuestro. Ella, que ha vivido en Francia y en Madrid, valora especialmente el carácter abierto y acogedor de la gente de Cádiz.
Hoy, instalada en su ciudad, El Puerto de Santa María, Eva Santamaría sigue en activo. Se desplaza cuando surgen proyectos teatrales interesantes y disfruta de su tierra, de su gente y de una vida más pausada. Su trayectoria es la de una portuense universal: de los concursos locales de la Bahía al escenario de Eurovisión, y de vuelta a casa con la misma pasión y autenticidad gaditana de siempre. Una artista que nunca olvidó de dónde viene y que sigue representando con orgullo el talento de El Puerto de Santa María.
