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El 14 de febrero de 1963, hace hoy 46 años, se celebraba el sepelio por las victimas del trágico suceso que acabó con la vida de seis personas en El Puerto. Un camión procedente de la carretera de Sanlúcar, se quedó sin frenos mientras arrollaba a seis ciudadanos produciéndoles la muerte. En su trágica carrera por la calle San Juan cuesta abajo, chocó con otro camión, causó daños en varios cierros y ventanas, entre otras la casa del Párroco de la Prioral que estuvo años sin restaurarse, una motocicleta que conducía uno de los fallecidos resultó dañada también, estrellándose al final contra una casa al inicio de la Plaza de Juan Gavala, en concreto frente a la Lechería de Paco Buhigas. El conductor, ileso, se presentaba luego en la Comisaría. Regresaban de vació hacia Málaga, lugar donde tenían su parada. (La foto, perteneciente al Archivo Municipal, es de Rasero).

On the 14th of February 1963, 46 years ago today, the funeral of the victims of the tragic accident that took the lives of six people in El Puerto took place. The breaks on a lorry coming from the Sánlucar road failed and it ran over and killed six people. On its tragic course down calle San Juan, it crashed into another lorry, causing damage to several fences and windows, amongst others the Vicarage which went years without being restored, a motorbike which was being ridden by one of those who died was also damaged, crashing into a house at the beginning of Plaza de Juan Gavala. The driver of the lorry, unhurt, later went to the Police Station. They were returning to Malaga empty handed, where they planned to stop. (The photo, belonging to the Local Archive, is Rasero’s)

Eran las once de la mañana de 13 de febrero. Un camión marca MTN, matrícula M-1251192, bajaba a toda velocidad por la calle San Juan haciendo sonar el claxon insistentemente. Pasadas la confluencia de San Juan con las calles Postigo y Meleros chocó con la parte izquierda de la cabina del camión FN-3056, virando bruscamente hacia la derecha montándose en la acera y tras causar daños a algunos cierros, arrolló a varias personas, llegando a la Plaza de Juan Gavala donde viró completamente a la izquierda estrellándose contra la casa que hace esquina en dicha plaza con la calle Vicario.

El Diario de Cádiz de la época relataba por medio de su enviado especial, Higinio Sainz: «Sobre la acera quedaron seis cuerpos. Rápidamente se prestó auxilio comprobándose que, desgraciadamente, nada se podía hacer por cuatro de las víctimas ya que murieron en el acto. Un hombre y una mujer fueron trasladados con toda urgencia al Hospital donde ella falleció a poco de ingresar, luchándose denodadamente por salvar la vida al hombre, que expiró sobre las dos de la tarde»

El camión causante de la desgracia, empotrado contra la lechería de Paco Buhigas existente en la esquina de Plaza de Juan Gavala con Vicario. (La foto es de Juman, procedente de la hemeroteca de Diario de Cádiz).

Los fallecidos fueron, Carmen Marín García (8 años, vivía en la calle Postigo, 16), Ramón García Cancela (15 años, natural de Puente Veas, La Coruña, chicuco del Freidor que existía en la calle Cruces esquina a Postigo, junto a La Gloria), Emilio Lubiaj Bayo (39 años, empleado municipal que vivía en Palacios, 38), José Camas Álvarez (63 años, vivía en Santa Clara, 38), Carlota Sánchez Artola (46 años, vivía en la calle Zarza, 53) y Joaquín Gálvez Vaca (35 años, industrial, vivía en la calle Larga, 75)

El conductor, un joven de 26 años vecino de Málaga, natural de Vélez de Menandalla (Granada) de nombre Antonio Gómez García se presentó tras el trágico suceso en la Comisaría de Policía, acompañado por su escopetero, Antonio Milla Parra, quienes fueron enviados al Juzgado que instruyó las diligencias. Los cuerpos de las víctimas habían sido llevados a sus respectivos domicilios y, posteriormente fueron trasladados a la Jefatura Local del Movimiento, al edificio conocido popularmente como de “La Falange” en la calle Larga, donde se había instalado la capilla ardiente.

camion empotrado 1963 Rasero abc puertosantamaria

La lechería de Paco Buhigas, en la plaza de Juan Gavala esquina con Vicario. (Foto: Rasero. ABC).

La mañana del día 14 El Puerto se despertó sobrecogido por el luctuoso suceso. Desde primeras horas de la mañana los vecinos se concentraban en las calles donde iba a tener lugar el recorrido de los seis féretros: Larga y Palacios hasta la Prioral -solemne funeral a las 12 del mediodía- y luego en el recorrido hasta el Cementerio. Crespones negros en algunos balcones del centro, banderas a media asta en los edificios públicos y el tañido de las campanas de los templos locales hacían más áspera la jornada. El ayuntamiento, por decreto del alcalde Luis Portillo Ruiz, declaraba la jornada de luto oficial, y había pedido a los comercios que se sumaran al duelo cerrando los comercios. Las calles estaban a rebosar en un incesante ir y venir hacia la Capilla Ardiente instalada en la calle Larga.

Las autoridades se concentraron allí, donde las familias velaban a sus seres queridos: niñas compañeras de las víctimas más jóvenes rezaban el rosario. El gobernador civil suplente y presidente de la Diputación Provincial, Alvaro Domecq Díez, el delegado provincial de sindicatos, Antonio Garcia Bernalt, el jefe provincial de tráfico, Antonio Rodríguez García, el presidente de la Diputación de Málaga, José Márquez Iñiguez que se encontraba en Cádiz se unieron a las autoridades y representaciones locales.

En la imagen podemos ver al obispo Monseñor Cirarda, al presidente de la Diputación Provincial, Alvaro Domecq Díez y a su homólogo de Málaga, José Márquez Iñiguez, presidiendo el cortejo fúnebre. (La foto es de Juman, procedente de la hemeroteca de Diario de Cádiz).

El obispo auxiliar de Jerez, José María Cirarda Lachiondo llegó poco antes de la hora prevista para el sepelio, iniciándose el desfile de la comitiva a las 12 horas,  encabezada por los cleros de la Prioral y San Joaquín. Los compañeros de Lubial, empleados municipales acompañaban el féretro del fallecido, así como las compañeras de la pequeña fallecida, Carmen Marín que precedían al féretro, o la directiva y jugadores del Rácing Club Portuense, que hicieron lo propio con el féretro de Gálvez, directivo de la entidad rojiblanca. Al llegar a la Prioral el arcipreste, Manuel Salido ofició la ceremonia religiosa y ofreció una plática Monseñor Cirarda. Los féretros, como era costumbre en la época, fueron portados a hombros llegando sobre las dos de la tarde al Cementerio Católico, momento en el que quedaron depositados para la práctica de las autopsias, abandonando los deudos el camposanto.

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