201. EL ARROPIERO. El vagabundo de la muerte.

elarropiero_2_puertosantamariaManuel Delgado Villegas, “el Arropiero” debía su apodo a que su padre vendía arropías o arrope, un dulce elaborado con higos,  a la puerta de los colegios, concretamente a la puerta del Colegio de La Salle donde tuve la oportunidad de verle de pequeño. Las arropías tenían tres colores: frecuentemente rosa, pero también traía en el canasto de mimbre las de color amarillo y verde claro. El pregón que lanzaba el padre era: «¡Arropía de Turquía! / ¡Las llevo largas y retorcías! / ¡Que ricas y que buenas, / llevo mis arropías!». Y en función del público oyente, agregaba nuevos versos: «¡Largas, largas, / como las malas lenguas!». O este otro: «¡Qué larrrrrrrga la tengooooooooooo!». La colaboración de dos policías locales, uno de ellos vecino de la novia del hijo del arropiero, Juan Barrios Quirós y su compañero Manuel García de Quirós, fue decisiva para la detención del personaje a manos del Cuerpo Superior de Policía.

«Primero fue "el hijo del arropiero" y luego se quedó con el mote. Manuel Delgado Villegas nació en Sevilla el 25 de enero de 1943. Su madre, que contaba entonces 24 años, murió al dar a luz, por lo que él y su única hermana, Joaquina, fueron criados por su abuela. Fue detenido el 18 de enero de 1971 en el Puerto, por la muerte de Antonia Rodríguez Relinque, con la que mantenía relaciones sentimentales.

El Arropiero presentaba entonces un aspecto muy singular: corpulento y atlético, caracterizaba su rostro con un inconfundible bigote a lo "Cantinflas", en homenaje al que era su personaje más admirado. Salía con Antonia Rodríguez, una mujer subnormal, soltera, de 38 años, mucho mayor que él, a la infligía malos tratos. El día del crimen la llevó en moto a un lugar del campo, solitario, en Galvecito, donde mantuvieron relaciones sexuales. Movido por el impulso irrefrenable que le hizo cometer tantos crímenes, rodeó el cuello de Antonia con los leotardos que le había quitado y la estranguló mientras hacían el amor. Fue detenido tras haber vuelto tres noches seguidas a poseer el cuerpo, ya cadáver, de Toñi en el mismo lugar donde la había asesinado.» (F.P.A.)

elarropiero_4_puertosantamaria«En septiembre de 1970 decidió trasladarse a vivir al puerto de Santa María con su padre, para ayudarle en la fabricación de arropías y vender golosinas en un carrito por las calles. Pronto hizo amistad con un homosexual, con el que mantuvo secretas relaciones. "Fuimos a dar un paseo en moto y cuando íbamos a salir a la carretera general, me acarició. Le dije que se estuviera quieto, pero no me hizo caso. Enfadado, paré y le di un golpe en el cuello, despacio, pero era tan flojo que se cayó y se rompió las gafas. No respiraba bien y me dijo que lo llevara al fresco, junto al río. Allí intentó otra vez tocarme y, sin pensarlo, le solté un golpe más fuerte y cayó al fango, boca abajo e inmóvil". El cadáver fue localizado flotando a 12 kilómetros del lugar del crimen...» Margarita Bernal.

EL CROMOSOMA LOMBROSO.
Este es el relato que hace Pedro Ingelmo de nuestro personaje: "El Arropiero se llevaba con él su arma homicida, un arma genética conocida como el cromosoma Lombroso en honor al positivista que afirmaba que el asesino es incorregible, que su impulso de matar está en el código genético. El criminal nace, no se hace, defendía Cesare Lombroso a finales del siglo XIX. Los asesinos y violadores en serie no son XX ni XY en el cromosoma que define la sexualidad humana. Son XYY. El Arropiero tenía esa anomalía genética. El Arropiero era violador y asesino, violento en toda circunstancia, no tenía una sexualidad definida. El Arropiero parecía haber sido puesto en el mundo por Cesare Lombroso en persona.

elarropiero_5_puertosantamariaCuando fue detenido, confesó 47 crímenes más además del de Paqui, entre ellos el de Francisco Marín, un vecino suyo de El Puerto que apareció ahogado en el Guadalete, una hippie francesa ciega de LSD en Ibiza, un millonario barcelonés que había solicitado sus servicios de chapero, un publicista al que dejó seco de un golpe de karate... De 1964 a 1971, El Arropiero regaba muerte en su vagabundeo. La policía pudo comprobar ocho de esos crímenes, dio verosimilitud a otros 22 y no siguió investigando los demás. Cuando iba en el coche policial, escucharon por la radio el caso de un mexicano al que se le atribuían 49 crímenes. "Este te gana", bromeó el policía. "Señor inspector" -contestó El Arropiero- "déjeme libre tres días más. No deje que ese mexicano me gane".

Pero al Arropiero no se le juzgó por ninguno de esos crímenes. El Arropiero dio con sus huesos en el manicomio sin más, escondiéndolo del sistema, eliminándolo en su celda de psicópata. Y así el bigotillo se transformó en una larga barba. En la Navidad de 1997 un esqueleto de larga barba, sin sombra de parecido con Papá Noel, se refugiaba en las esquinas de Mataró escupiendo sangre. Tenía 58 años, pero aparentaba mil. No quería pisar albergue alguno, no quería volver a estar entre cuatro paredes. Había tenido bastantes paredes de psiquiátrico en psiquiátrico, de Carabanchel a Fontcalent, de Fontcalent a Santa Coloma, el Robinson de los loqueros, como le llamaban los demás locos. Loco, loco... Estaba libre porque iba a morir. Ya no era un asesino peligroso, sino un mendigo moribundo. Y moriría días después, en febrero. En las calles reventarían sus pulmones podridos de nicotina. Acababa de morir el mayor serial killer de la historia de este país. Tendido en el suelo de una calle de Mataró, El Arropiero parecía poca cosa. Un muerto poco vistoso para una biografía con tantos muertos a las espaldas.

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En la fotografía, el Hospital Psiquiátrico de Miraflores (Sevilla) donde estuvo 'el Arropiero' antes de su traslado a los psiquiátricos catalanes.

Investigadores publicaron en la revista American Journal of Medical Genetics un estudio en el que encontraron el 'cromosoma criminal' en el 1,8 por ciento de los agresores sexuales que examinaron. Pero el autor de la investigación, Peer Briken, del Instituto de Investigación Sexual y Psiquiatría Forense de la Universidad de Hamburgo, matiza que "los factores genéticos sólo son importantes cuando concurren con otros de tipo ambiental. Realmente, la presencia de XYY es rara y no debería preocuparnos como un gran comportamiento antisocial, pero hay que estar atentos a su presencia en los agresores sexuales".

Los individuos con un cromosoma Y duplicado suelen presentar una serie de patrones comunes. Según el instituto de Investigación en Enfermedades Raras del Instituto de Salud Carlos III, los afectados suelen ser altos y delgados, la mayoría presenta un acné severo en la adolescencia y el espermiograma revela generalmente falta o ausencia de espermatozoides. Todo ello coincide con El Arropiero, el mayor criminal de la historia de España, un bruto, un Robinson de los psiquiátricos, un hombre solo, un vagabundo sin infancia, un salvaje que, como el monstruo de Frankenstein, acariciaba con cariño el cadáver de la mujer que había asesinado. Un esqueleto del invierno de Mataró.»  Pedro Ingelmo.

elarropiero_amigo_puertosantamariaBERNARDO SÁNCHEZ.
A raíz del reportaje que VISTA PÚBLICA emitió acerca de este peligroso y peculiar personaje, un espectador de El Puerto, residiendo en el Asilo de Anciano se puso en contacto con el  programa para contarles  su personal y peculiar experiencia con  Manuel Delgado Villegas, asesino confeso de 48 personas, la Policía le atribuyó 22. Bernardo Sánchez, que lógicamente desconocía la faceta criminal de éste, describe cómo el azar lo salvó de morir, en dos ocasiones, a manos del mayor asesino en serie de la historia de España.

elarropiero_peliculaARROPIERO, EL VAGABUNDO DE LA MUERTE.
Título original: “Arropiero, el vagabundo de la muerte”.
Productor: Carles Balagué.
Productora: Diafragma P.C.., S.L.
Directora de Producción: Susana Batalla.
Coproducción: Producción Ejecutiva TVC: Jordi Ambrós. Producción Delegada TVC: Rosa Bosch.
Guión y Dirección: Carles Balagué.
Duración: 80 min.
Versión original: Castellano y catalán.
País: España.
Año: 2008.
Montaje: Carmen M. Guzmán.
Director de fotografía: Josep Gusi (AEC).

Carles Balagué:
Ensayista y crítico de cine, ha escrito seis libros, el último de ellos, “Las mejores películas del cine negro”. Desde hace 12 años programa las Salas Meliès de Barcelona, dedicadas a la recuperación del cine clásico y a la difusión del cine europeo, y galardonadas con el Premio Sant Jordi en 1996.

5 comentarios en “201. EL ARROPIERO. El vagabundo de la muerte.

  1. Pipas

    Buenas a todos,

    La película 'Horas de luz' es bastante subjetiva a favor de Juanjo, no cuenta todos los puntos de vista, está enfocada de tal manera para hacer que el espectador se sienta identificado con el asesino.

  2. Jesus María Serrano

    RESPUESTA A FLORA Y MENESTEA:

    Quedo muy agradecido por sus comentarios, sus palabras me reconfortan. Manuel Delgado ya no está con nosotros, se le ha convertido en un criminal odioso, asesino de personas que nunca conoció y en lugares que jamás visitó.

    Efectivamente Manolito estaba enfermo, todos los sabíamos, su padre lo sabía, los míos también, los niños lo sabíamos pero LA LEGIÓN TAMBIÉN LO SABÍA Y LO TIRÓ A LA CALLE. Si ahora yo escribiese que los legionarios son psicópatas me lloverían las demandas pero: ¿quién le paga a Manuel Delgado su abandono, su tristeza, su soledad terrible? Era un niño grande entrenado para la muerte.

    El título lo explica perfectamente: "EL VAGABUNDO DE LA MUERTE". Sí, es verdad, vagabundeó por el Palau de la Virreina, el Mercat, recorrió Ramblas arriba y abajo, se asomó y miró muchas veces la estatua de Colón, preguntándose qué señalaba, lo que no sabía es que una estatua ya conocía su triste destino.

    Jesús María Serrano

  3. Menestea

    Como bien dice Flora, con un poco más de humanidad y atención médica especializada, se evitarían un sin fin de conflictos sociales, como: robos, malos tratos, acosos, asesinatos, etc.
    Pero sobre todo, teniéndo en cuenta que la principal colaboración ha de venir de mano de los padres y familiares más cercanos, reconociéndo y admitiéndo los problemas de conducta que se puedan detectar en esas personas enfermas, problemas que, simplemente como padres, no se les puede ayudar.
    Pero, afortunadamente hoy en dia, existen un montón de especialistas y tratamientos médicos que antiguamente no existian. Incluso en los casos más graves, no se ha de tachar a la persona de loco o loca, ni excluirla de la sociedad, se ha de mirar simplemente como una enfermedad crónica con su respectivo tratamiento crónico, como podría ser cualquier otra enfermedad crónica con su tratamiento crónico correspondiente.
    A nadie le gusta estar enfermo o tener a alguien enfermo, pero se ha demostrado que, con cariño, comprensión y apoyo familiar y social, se consiguen grandes logros, resultando estos logros dignos de admiración.

  4. Flora

    He leido con interés el artículo del "Arropiero" y el comentario de Jesús María Serrano. Es un personaje del que desconocia su existencia en el marco de la histaria española y su relación con El Puerto de Santa María. Al leerlo pensaba en que más bien parecía una novela o película de terror que algo verídico ocurrido en mi ciudad.
    Al leer el comentario de J.M Serrano no he podido dejar de pensar que quizás se sienta cómo me sentí yo al ver la estupenda película de "Horas de Luz" intrepretada por los magníficos Enma Suarez y Alberto San Juan. Para quien no la haya visto narra la historía de un asesino que paga su único y digamos "accidental" asesinato de cárcel en cárcel, creo que aún sigue injustamente en prisión y y desde fuera te hace pensar que injusta es a veces la justicia, o más bien que no todo el que la ejecuta es justo ni humano. No defiendo con esto ni a un asesino ni a otro, ya que no hay duda que los dos lo fueron pero lo que me pregunto al leer las palabras de J.M Serrano es si un poco más de humanidad o atención médica adecuada, cómo en este caso que nos ocupa, evitaría él que algunos se convirtieran en ello, asesinos.
    Flora

  5. Jesús María Serrano

    Yo conocí a Manuel Delgado, que por cierto nunca fue "arropiero". Artesano arropiero sevillano genial fue su padre, tenor, excelente persona, honrada a carta cabal y muy buen amigo de mi familia y mío también, nací en 1953, luego con 17 años puedo hablar ya por entonces con toda propiedad.

    He leído de esta persona, de este muchacho, muchas cosas: artículos, ensayos, libros, he visto reportajes, se nombra como si hubise sido émulo de Jack el Destripador.

    Su padre lo recoge porque su madre -creo que murió en Barcelona-, estaban separados, en España no existía el divorcio, creemos se dedicaba (espero no equivocarme a uno de los más viejos oficios del mundo).

    Manolo, Manolito como lo llamábamos, iba por la playa siguiendo a su padre medio alunado, arrastrando los pies y deseando pararse para jugar con los chiquillos a quienes adoraba. Conmigo jugaba también, puesto que a pesar de ser un joven fuerte, procedente de La legión, no era más que un niño a quien el Ejército había enseñado a matar -lo recalco- lo había enseñado a matar.

    Jamás hizo daño a ningún niño, se sentía desamparado, triste y cuando llegaba al kiosko de mis padres, algunos lo recordará todavía "LOS MELLIZOS". Su padre lo invitaba a un Fanta de naranja que yo le servía con ternura y se sentaba en una de las muchas mesas vacías, siempre alrededor de las 6 tarde, sofocado por haber atravesado por las hirvientes arenas de la playa de La Puntilla de caseta en caseta, de bar en bar...

    Yo he jugado a la pelotita y al tres en raya con chapas de cervezas y refrescos, pintados con la tiza de mi mostrador con este "asesino del cromosoma..."

    Voy a decir algo que posiblemente molestará pero es cierto: para que confesase, "la internacionalmente policía conocida como la B.I.C. portuense". le compró un traje nuevo, y me cuentan, dudo que sea falso, también lo emborracharon, algo que este muchacho, este pobre desarraigado, desposeído de la vida, como hay tanto otros en los penales, hasta que Manolito con los efluvios del alcohos y el humo de los dioses, -recordemos que había sido legionario- se sintió importante.

    No tengo argumentos sobre cómo se realizó la investigación pero me consta que confesó crímenes en pueblos y ciudades que jamás había visitado y eso, lo digo aquí, me parece inmoral.

    Todo indica que efectivamene era un psicópata, pero yo me pregunto ¿si esto era así cómo La Legión que se ufana de llamar a sus soldados caballeros, lo contrató y no lo mandó a un centro psiquiátrico para su posible curación, para evitar la tragedia que vino después?

    Me pongo muy triste, cada vez que veo su cara porque yo le conocí muy bien, jugaba con mis sobrinos, le robaba a su padres las riquísimas "papas de menta" y las repartía, tocaba el pelo de los chiquillos con una ternura que todavía me emociona: no era un pederasta, era un niño grande y muy fuerte y muy solo y no entendía nada.

    ¡Pobre Manolito, descargaron todo el peso de la ley sobre tí pero nadie te ayudó nunca!

    ¡Te seguiré queriendo aunque ya no me recuerdes!

    Bernardo Sánchez era un caballero al que tuve la suerte también de conocer, tanto es así que adquirimos unos de sus locales que sigue siendo de nuestra propiedad.

    Bernardo me contó los hechos que no dudo ocurrierron pero si los Servicios Sociales actuales hubiesen existido creo "-quizás únicamente me he quedado en un poetastro de pueblo nunca deberían de haber acaecido." Mis respetos por Bernardo Sánchez, su simpatía y su trato exquisito siempre para con nuestra familia.

    Pero cuando se habla a veces a la ligera, se enriquece tanta gente, se venden tantos periódicos, se rellenan tantas horas de radio, se asciende a tantos policías, se escriben tantos libros... Quienes conocíamos lo que le pasaba a Manuel Delgado se nos saltan las lágrimas de impotencia.

    Jesús María Serrano

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