593. UN PREGÓN PORTUENSE PARA LOS PORTEÑOS. Para los creyentes y para los ateos.

pregon_ss_2010_2_puertosantamaria

Francisco Andrés Gallardo, durante su intervención en el Pregón de la Semana Santa 2010, celebrado en el Teatro Pedro Muñoz Seca. (Foto: Jorge Roa).

Todo quedó ayer consumado con el Pregón que Francisco Andrés Gallardo Alvarado regaló a El Puerto. Llegó la consagración de la primavera. Para los creyentes y para los que no lo son. Porque, además de ser un Pregón de Semana Santa, era un pregón de aunar voluntades en El Puerto, con su mijita de crítica y con sus propuestas de proyectos a medio y largo plazo.  Comparando situaciones de la historia de El Puerto con su más reciente historia. Con sus lamentos y con sus recuerdos, de un Puerto que ya no es, pero con la confianza de preservar El Puerto que nos queda.  Con el recuerdo a las madres y la mención a los costaleros, por sus nombres de tantas cuadrillas... Un Pregón donde se dieron cita cerca de 500 porteños para escuchar a este hijo de la calle Misericordia, de padres jerezanos, mujer gaditana e hija de El Puerto, para cerrar, otra vez el círculo.

En estos días podremos ver el Pregón en Internet, a través de Espacio Digital Cádiz y El Puerto Global, y con Diario de Cádiz se entregará, gratuitamente, un DVD  en fecha que se avisará oportunamente.

Más información gráfica de los actos de la jornada de ayer del pregonero en la web www.elpregondesemanasanta.com

pregonero_patrona_puertosantamaria

Por la mañana, el Pregonero vivió una apretada agenda previa a la lectura de su anuncio. En la imagen, ante la Patrona,  el pregonero recibe una reproducción de Milagros, de manos de la Hermana Mayor de la Esclavitud, en presencia de la presidenta del Consejo de Hermandades, Mar Vázquez, el párroco de la Prioral, Diego Valle,. Asisten al acto los concejales Alfonso Candón y Raul Capdevila. (Foto: GdP).

Reproducimos aquí el fragmento del Pregón en el que Francisco Andrés recuerda a los a los mayores y a los que ya no están que arrancó una cerradísima ovación.

pastas_pregonss_2010_puertosantamariaLA MEMORIA DE NUESTROS MAYORES

Ay, si os pudiera materializar esas imágenes que desbordan las evocaciones, que proyectan los recuerdos de forma nítida.
Fotos que impresiona la memoria en un tono sepia oscuro, del mismo color de las túnicas de estameña de aquellos cofrades con los maderos a cuestas que atravesaban como espíritus mudos el parque. El albero de las añejas veladas veraniegas y de los juegos infantiles de aquellos niños que nos criamos en El Molino, el parque de la Victoria. Con los patos recogidos en la gruta que diseñó Francisco Lameyer y con la luz amarillenta que despedía la ermita de los Caminantes, custodiada por los Álvarez Campana, repleta con los exvotos plateados que rodeaban a la imagen de Nuestra Señora de la Concepción. Qué pena del vergel de lo que fue el monasterio que custodiaba a la Señora de la Soledad y a la del Desconsuelo.

Qué queda de aquella alameda de los Mínimos, de aquel parque de la Victoria de nuestras nostalgias. Qué lástima con lo que le han hecho. Nunca mejor dicho, cómo lo han rematado.

Una de tantas cosas que dejaron de ser lo que fueron…
Como las espadañas de La Sangre y de Jesús de los Milagros, el aroma punzante de la bodeguilla de Misericordia o de Casa Lucas, la prolongada sirena de las Bodegas Terry, que marcaba la vida de las barriadas obreras levantadas por Rebollo…
la fragancia a periódicos y tebeos recién llegados a la Librería Cortés,  los sobres de soldaditos del quiosco verde de la plaza del Castillo, los juanillos y torrijas de La Campana, los bilbaínos y penitentes de cartón de Los Ángeles, el café mañanero en el Central, el olorcillo de los filetes rusos de La Solera bañados en catsup de Conservas Sur, las cazuelitas del Tendido 4, el frescor del Manolo González en La Puntilla, las araucarias que descollaban por Peral, las risas infantiles de los domingos en el  Moderno, los quejíos de Camarón en el Principal, las paredes almagras de La Angelita, las cunitas del parque, los burgaíllos recién mariscaos en La Colorá…

Por eso cuando contemplo la luz del atardecer en El Puerto, cuando me sosiega ese halo azulado de destellos al dirigirnos a las salidas de nuestros cortejos, paladeo la mirada porque esa Primavera de nuestra infancia y de nuestro presente está ahí. Intocable. Ese crepúsculo no lo podrá alterar ningún lumbrera; ni habrá listillos que puedan especular con esos resplandores. No hay dinero en el mundo para que una multinacional pueda deslocalizar la luz de El Puerto cuando acaricia las imágenes de nuestras hermandades.

De ahí que debamos saber valorar lo que aún tenemos y lo que encierran en su memoria y en sus amores los veteranos cofrades, bitácoras vivientes de nuestra ruta e inversores de tantas horas de esfuerzos y vivencias con las que hipotecaron sus corazones. Disfrutemos de las experiencias y recuerdos de esos venerables jóvenes, de Antonio de la Torre, de Luis Ortega, Manolo Girón, Antonio Velázquez, al que pude conocer como maestro y padre, Alfonso Carreto, Fernando Gago, Paco Camacho, Jesús Nogués, Paco Lerdo, Luis Suárez.

Saboreemos lo que todavía permanece, como el vaho de los vinos góticos de La Palma, los anaqueles de Las Novedades, de la Diana, o de La Giralda o el perfume de los nardos en la plaza Juan Gavala cuando amanece el 7 de septiembre.
No podemos esperar que las cosas desaparezcan para echarlas de menos, ni quedarnos indiferentes cuando las ultrajan como ahora a los santos muros de la Iglesia Mayor.

Ni aguardar que nuestra gente no esté con nosotros para decirles cuánto le debemos, cuánto les queremos…

Al respecto, ¿Habéis leído uno de los recientes artículos que Agustín Merello ha firmado con Diego Mora, José Miguel Vicente y Manolo Sosa? Las fotos son de Rafa… y  Domingo Renedo ha mandado a la imprenta esas páginas que ha corregido Maribel Barrientos, que anda poniéndose al día.
¿No me digáis que no habéis escuchado la crónica radiofónica de Pepe Morillo sobre la procesión?...

Dicen  que Ramón Bayo, Enrique Ortega, Luis Poullet, Juan Py y Ramón Vaca Bononato han fundado una cofradía, de tan señera categoría, que ha llamado a los portuenses a arrebato.
Alfredo Bootello no ha perdido ni un instante, y con su hábito del Dolor, ya se ha puesto por delante para llevar en alto el guión. Y de devoción un manojo, la Verdadera Cruz de guía, la lleva con altanería, el secretario, Manolo Lojo.
Antonio Nogués, Charo Ruiz la de Garpre, Miguel Castro Merello y José Merchante han dispuesto con tiralíneas las filas de nazarenos, que recorren con solemnidad y bizarría las estrellas y los luceros.

E Isabel Barbudo y tantas amorosas madres cosen que te cosen con esmero, los velillos y túnicas de tan ilustre cortejo cofradiero, que lleva resuelto luciendo el bacalao el bueno de Juan Péculo.

Paco del Castillo ya pronunció el pregón de esa Semana Santa, y en el atril no faltaron a la llamada ni Martínez Alfonso, ni Galvache, ni Valera Gilabert, ni tampoco José Luis Tejada. Y con caligrafía de gloria, Casimiro Rodríguez ha rematado el pergamino de la convocatoria.

Luis Suárez Rodríguez y José Luis Osborne supervisan de priostes y Manolo Gago, Manolo Muñoz, Juan Rábago y Manolo Torre han reunido los claveles necesarios para que no quede ni un resquicio sin aroma en la alfombra del calvario.
El Cristo lo ha forjado Ovando… y Golluri y Bottaro han ayudado al artista y Enrique Calvario no ha dudado en encargarse de la talla de los evangelistas.

Juan Monís capitanea flamante una cuadrilla de ángeles que llevan airosos el paso con la izquierda por delante.
Y en los costeros, los Paqui, los Vñas, Figueroa, Garay y los Gatica, como pateros Orihuela y Panete y como contraguías se han dispuesto a la manigueta Matiola y El Rerre.

Rodrigo el de Obregón ha apalabrado a todos los saeteros y en un balcón de estrellas mañanero, invitará a unas copitas mientras cantan El Caneto, El Demonio, Orillo y José El Negro.

José Luis Larrahondo ha embellecido a rabiar a la Dolorosa,
con blondas de amores sin fondo y una saya celestial y primorosa

Y, tras los ciriales de arcángeles, en la presidencia, don Ramón con su sonrisa efusiva, y ha pedido que le acompañen, cómo no, a Sánchez Mallou, a don Manuel Salido y a don José Rivas.

El palio entre querubines se acuna con Juan Murga y Abelardo Galán de capataces  mientras a la Virgen le encienden en sus andares candeleros con brillos de luna.
Manolo Arce y Torriguera afinan la banda de tambores y cornetas y detrás del palio, la maestría de Rocafull y Francisco Dueñas. Cómo tocan los serafines con regocijo y euforia, y habrá que ver cómo suena al detalle, la marcha Virgen del Valle, a las puertas de la gloria.

No vean, señores, qué algarabía
la que han armado con ese revuelo…
La que han liao
los de El Puerto de Santa María
en la Iglesia Mayor del Cielo

3 comentarios en “593. UN PREGÓN PORTUENSE PARA LOS PORTEÑOS. Para los creyentes y para los ateos.

  1. Vicente González

    Quiero felicitar desde aquí al Consejo por la elección del pregonero y a él por tan brillantisimo pregón. Modesto se quedó corto en su presentación. Francisco, si hubieras seguido la profesión de tu padre, seguramente hubieras sido un gran mecánico, pero para los portuenses, o porteño como tu dijiste, hemos recuperado un gran periodista y poeta amante de su Puerto natal. Me emocioné mucho al nombrar nuestra bodega, gracias. Creo que no se te olvidó nada ni nade. Un fuerte abrazo y repito mi enhorabuena.

  2. Agustín

    El pregón de ayer al mediodía de Francisco Andrés Gallardo creo que hará época. Una pena que el anterior Consejo de Hermandades no se hubiera fijado en él y no lo hubiera llamado antes. Todo eso que nos perdimos. Pero ayer fue un Pregón, mas bien un alegato, al portuensismo, desde las creencias y como dice el titulo de esta nótula, desde los que no las tienen. Ayer se hizo Puerto en el Muñoz Seca.

Deja un comentario