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De izquierda a derecha, Lola Muñoz, madre de los Nimo (José Luis, Ramón y Lola); Maruja ‘la del Puesto’ (tenía una pequeña tienda de primera necesidad); desconocida; Milagros González Tinoco, 'Güindate' (suegra de Miguel González, de Espumosos Valdelagrana, con nótula 351 de Gente del Puerto); Milagros Gómez Barroso, gran maestra costurera, conocida como ‘La Ceferina’ por su relación con los Ceferinos, del desaparecido Bar El Refugio, que estaba en la calle Ganado, donde hoy Muebles Palomino, y que tiempo atrás fue un café-cantante); Carmela ‘la de Titi el Carpintero’ (vivía en la calle Santa Clara); Angelita Ramírez, otra gran maestra costurera, que tenía el taller en la calle Cielos 64, antiguo, esquina casi con Cervantes, madre del respostero Pepe Mesa, con nótula núm. 242 en Gente del Puerto. Estaba especializada en trajes de cristianar, de comunión y de bodas); desconocida y Consuelo Moreno.

maquina+coserEn aquellos años del primer tercio del siglo XX no existían tiendas de moda, ni grandes cadenas de tendencias. En las casas se cosía en solitario, o en grupos, dirigidos por una maestra. Allí se decidía cual era la moda femenina a seguir en El Puerto de 1928, año en el que está fechada la fotografía, tendencia que se seguía a través de revistas  y periódicos o copiando prendas que llegaban del exterior. La fotografía está tomada en la casa donde estaba el refino de Lolita y Serafina, en la calle Luna.

Las niñas, con 11 o 12 años entraban como aprendizas en los talleres de costura, sin cobrar. En unos casos aprendían corte y confección, en otros se profesionalizaban en el mismo taller o se establecían por su cuenta, en sus casas, algunas alcanzando la categoría de oficialas, o ya como maestras. Eran tiempos en los que las niñas no iban al colegio, en las casas aprendían a cocinar y las tareas domésticas y el hecho de colocarse de aprendiza era todo un privilegio.

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La casa donde se encontraba el Taller de Costura, en el número 57 actual de la calle Luna, donde estuvo durante muchos años la tienda de Tejidos La Concepción, propiedad de José González Vacas, último propietario, que estuvo al pié del cañón hasta casi el final de su vida y con él se cerró el negocio y se reformó la finca con el aspecto que hoy presenta. El local era conocido como el Refino de 'Lolita Serafina', (Dolores García de Quirós) casada con Vicente Acal, primeros dueños de la tienda de tejidos. Este matrimonio al no tener descendencia, le traspasaron o cedieron la tienda de tejidos a José González Vacas, antiguo trabajador de la misma y más conocido como Pepe Vacas, hijo de José González y María Vacas, antigua sastresa, que vivían al principío de la calle Zarza.

Nuestro agradecimiento a Pepe Mesa, por su aportación tanto de la fotografía  principal que ilustra esta nótula, como de los datos de identificación de la misma.