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La fuente, hoy desaparecida tras la última remodelación, a la entrada del Paseo de la Victoria.

La Velada de la Victoria, era una prolongación de la Feria. Comenzaba a las seis de tarde, se solía ir vestido los hombres de traje y camisa blanca  sin corbata y clavel en la solapa, mujeres vestidas con bastante elegancia. El Paseo de la Victoria, tenía y tiene dos puertas; entrando te encontrabas la fuente, --que pena de fuente que ya no está--; el vivero del Ayuntamiento que se encontraba en la parte derecha, donde está parte del IES Pedro Muñoz Seca, prácticamente el tramo de carretera comprendido entre las glorietas que están el frente al antiguo Penal y la que está en frente de la Estación también eran parte del Paseo.

Caseta de los empleados de Bodegas Caballero.

A la izquierda donde está lugar para la banda de música se solían colocar algunas casetas. Recuerdo la caseta del Club Náutico y la de empleados de Bodegas Caballero. La Victoria se convertía por tres días en una  pequeña y efímera ciudad, una explosión de colorido y belleza, el pavimento  de albero de Alcalá bien apisonado con algo de cal y regado todas las tardes, por el camión de riego,  cómodos bancos de piedras y las cuatro estatuas de entrada felizmente incorporadas a su sitio, como debe ser. La Caseta El Cortijo con su estanque, ¡que recuerdos me traen  los bailes del Cortijo!; la gruta iluminada al fondo y... que se yo…

Fachada de la caseta 'El Cortijo'.

De las atracciones, recuerdo una muy especial que le decían ‘las Carmelas’, que colocaban por detrás del Cortijo: era una atracción que me encantaba; el látigo, el tobogán, la ola, el tren de los escobazos, los caballitos de la reina, con sintonía que casi siempre era el Vals de las Olas o  Danubio Azul; los coches de choque.

Reclamo publicitario del Teatro Chino 'Manolita Chen', que durante tantos años pasó por la Feria de El Puerto.

El Teatro Chino: «--Oiga, es el Teatro Chino de Manolita Chen, adquieran sus localidades, etc.”»; La Tómbola del Cubo, vendedores de algodón, de patatas fritas; los coches de choque, el Palacio de Cristal, adivinadores, charlatanes, espejos que te deformaban la imagen, casetas para probar la puntería con armas trucadas; vendedores de tabaco, limpiabotas, vendedores de helados y turrones. Nuevamente Don Francisco Dueñas Piñero con la incansable banda de música interpretaba, sevillanas, pasodobles y algunas romanzas de zarzuela.

En la imagen, tocados con sombrero delante de un puesto de mariscos instalado en la Velada de la Victoria, el marisquero Joaquín Miguel Lara, Luis Soriano, Nano, Castro y Pepe, jugadores del Racing Club Portuense. Año 1960.

En la imagen, una fotografía tomada delante de un teloncillo, en la Feria de la Victoria en 1947, de nuestro colaborador fotográfico, Vicente González Lechuga, su hermano y la Tata Milagros.

Mercedes Camacho Delgado e Ignacio Lechuga Sánchez y sus nietos Ignacio y Fosco Valimaña Lechuga y José Ignacio y Vicente González Lechuga, en la desaparecida fuente de la Victoria. Año 1948.

Recuerdo, con nostalgia, el día siguiente después de terminar la feria, la ciudad que por tres días nos había llenado de alegría e ilusiones, permanecía desmontada, deshecha, rota y los restos de farolillos, serpentinas, eran arrinconados por el viento de Levante en la esquina de la Vapilla de los Caminantes. (Texto: Francisco Bollullo Estepa).

En la imagen de la izquierda,  unas pequeñas hermanas Emi y Ada Vázquez, vestidas de faralá para la ocasión: la Feria de Primavera.