1.313. EDUARDO CIRIA PÉREZ. El alcalde solitario.

En la imagen, el alcalde Eduardo Ciria en el despacho de la Plaza de Isaac Peral. A la izquierda de la imagen, vemos una foto del entonces Jefe del Estado, dedicada.

Dedicatoria manuscrita de Francisco Franco a Eduardo Ciria, que aparece al pie de la foto del entonces Jefe del Estado, en la imagen anterior.

Eduardo Ciria Pérez, alcalde de El Puerto entre 1948 y 1952, es hijo de Francisco Ciria y Vergara de la Concha, marqués de Ciria y Piedrabuena --hay quien afirma que se apropió del uso del título-- (ver nótula 330 en Gente del Puerto), conocido como 'el marquesito' y de Amalia Pérez. El matrimonio, hasta su separación, dada las peculiaridades del progenitor de nuestro protagonista, tuvo cuatro hijos: Eduardo, Concha y Luis y Francisco.

De las vicisitudes por las que pasa la familia a raíz de la separación deberán ser otros estudiosos de la historia de éstos quienes pongan negro sobre blanco el amplio anecdotario existente sobre la vida del 'marquesito' que, en cualquier caso marcará la historia de sus vástagos y, entre ellos, Eduardo. Baste señalar que al morir la abuela de nuestro protagonista, el padre de Eduardo accede a toda la fortuna familiar que 'invertirá' o dilapidará de forma muy curiosa. Lo cierto es que Eduardo y Concha recibieron una superior formación académica, no así Luis y Paco cuya preparación fue desigual en relación a sus hermanos precedentes.

Eduardo, que permanecería soltero de por vida, viviría con su madre y hasta el fin de sus días con su hermana Concha, primero en la casa donde nació en Micaela Aramburu, esquina con Plaza de Colón (donde hoy está el Bar 'La Morería', antes 'El Genovés' y con anterioridad el Pub de Bill) y luego en los pisos de la Pescadería a partir de 1960, hasta su fallecimiento.

El día de la inauguración del monumento a Pedro Muñoz Seca, el 11 de noviembre de 1950, en la puerta del ayuntamiento de la Plaza de Isaac Peral, Eduardo Ciria Pérez con chaqueta blanca de uniforme, a su derecha, el ministro Raimundo Fernández Cuesta. Vemos a la derecha de la imagen a Fernando C. de Terry y del Cuvillo, apodado por su temperamento 'el Levante' que había sido alcalde de El Puerto entre 1941 y 1943.

Eduardo Ciria fue representante de relojes Coppel, manteniendo una delegación en el número 70 de la calle Larga.

Fue presidente de la Academia de Bellas Artes y donó al Museo de El Puerto su colección de ánforas, procedente de la afición por la arqueología de su padre, quien fue uno de los precursores en las excavaciones arqueológicas del yacimiento de Doña Blanca. Y, aunque trabajaría toda su vida laboral en Bodegas Osborne, representó los relojes Coppel, en una tienda que albergó antes al Auxilio Social y Cruz Roja, en el número 70 de la calle Larga. "Un anuncio de la época", recuerda Luis Ortega García, "hacía referencia a que la puntualidad de la Plaza de Toros de Madrid estaba encomendada a relojes Coppel".

De izquierda a derecha, Domingo Luis Renedo Fernández, desconocido, Miguel Moreno Mocholí juez, Eduardo Ciria Pérez alcalde, Manuel Salido Gutiérrez arcipreste, Carmen Campos Panisse esposa de Manuel Álvaro Bonet , Manuel Muñoz  Rodríguez de Papelera Portuense y Luis Almansa Lopez, funcionario municipal y cargo de la Falange.

Dada su vinculación profesional con Bodegas Osborne, hay quien afirma que Ignacio Osborne Vázquez influyó ante las autoridades del régimen totalitario para que Eduardo Ciria fuera nombrado alcalde tras el mandato del propio Osborne y de Joaquín Calero Cuenca. Algunos van a más y sostienen que Ciria fue un 'hombre de la casa vinatera puesto en el Ayuntamiento'.

En la Feria de Primavera, Paco Sara Sampalo funcionario del ayuntamiento padre de José Luis Sara Moreno, Charo Torrecillas, Francisco Velarde práctico del muelle, Ana María Osborne, Alfonso Osborne, Eduardo Ciria y desconocidos.

El Archivo Municipal conserva la crónica del acto de despedida de Ciria como alcalde en la revista Cruzados (21 de mayo 1952) que dice que mostró "su agradecimiento a los señores concejales, empleados municipales y portuenses en general por la colaboración prestada durante el tiempo que ha ocupado esta Alcaldía y al mismo tiempo su satisfacción por ver convertidos en realidad muchos de sus proyectos, como son las obras de mejoras y ampliación del puerto marítimo, canalización del río, construcción de la nueva estación de Ferrocarril, captación de aguas y otros ya en gestación, terminando con un patriótico Arriba España".

Eduardo Ciria, distendido, en el despacho de la alcaldía. A su izquierda, con la cara tapada Luis Osborne y a continuación Juan Osborne Tosar.

En el acta de la sesión de la corporación municipal del día anterior, 20 de mayo, manifestaba que "razones de índole privada hubieron de moverle a presentar la renuncia del cargo de alcalde presidente del Excmo. Ayuntamiento de esta Ciudad que por periodo de cuatro años he venido ostentado". Al dejar la alcaldía suavizaría sus ideas y su conservadurismo en lo político y en lo personal se iría moderando con el tiempo.

Sobre el destierro de su padre, Francisco Ciria y Vergara de la Concha --había sido acusado de pertenecer a la Masonería y no era un ejemplo para la moral del régimen de la época-- diferentes ramas de la familia sostienen unos, que coadyuvó a que dicho destierro se materializara y otros que, con dicho acto, salvó de una pena mayor a su progenitor. "--¡Hay que ver lo que dicen de mí sobre mi padre: yo lo salvé" dicen que dijo según unos, mientras otros sostienen que no movió un dedo desde su cargo por evitarle la condena. Es digna de estudio en profundidad la vida del progenitor de nuestro protagonista que no descartamos ver publicada en estas páginas. /En la imagen de la izquierda, carnet de Diputado Provincial, cargo que simultaneó con su estancia en la alcaldía de El Puerto.

Un comentario en “1.313. EDUARDO CIRIA PÉREZ. El alcalde solitario.

  1. Kikopuerto

    Hola me ha gustado mucho el articulo dedicado a Eduardo, yo por mi juventud no lo conoci como alcalde de la ciudad, pero si lo conoci cuando el vivia en los pisos de la pescaderia, yo servia como voluntario de teleasistencia domiciliaria de la Cruz Roja, y en muchas ocasiones le hice compañia en su casa, me contaba muchas de las anecdotas de aquella epoca en El Puerto cuando era Alcalde, ademas de su estado fisico y psiquico ya que de aquella era muy mayor y padecia demencia, era increible como funcionaba su memoria y como se acordaba de todo, no me importa su pasado falangista eran otros tiempo, pero yo pude conocer a una gran persona, y tengo un grato recuerdo de el y de su hermana que vivia con el.

    La verdad es que tengo recuerdos difuminados, de esos momentos hablo de 15 años los menos, siempre me acuerdo se sentaba en una mesedora o sillon grande siempre mirando por la ventana que da a micaela aramburu, yo creo que tenia una enfermedad parkinson , le temblaba mucho las manos y las piernas pero ya te digo el hombre se acordaba de muchas cosas de su epoca, la enfermedad le habia afectado al habla pero lo entendiamos es mas su hermana siemrpre estaba alli y lo interpretabamos gracias a ella, siempre nos enseñaba las muchas fotos antiguas, que tenia por toda la casa un modesto pisito, me ensenño fotos con orgullo del ayuntamiento, cuando estaba en la plaza peral, y fotos de el vestido con el traje falangista blanco, el creo recordar que fue jefe provincial de la falange en Cadiz, muchisimas fotos , decia que aquellos tiempos eran muy interesante, y habia mucho trabajo cositas asi, y me enseño una foto de franco cuando firmada para el, no se de los del marquesado nada de na, nunca insinuo nada ni su hermana, eso si tenia bastante cosas de antiguedades en la casa, hace muchos años de eso, lo que si puedo decir que era un hombre muy curioso a mi me gustaba mucho ir a su casa cuando me tocaba, ya que me encantaba las historias de abuelos, ellos se explayaban siempre con nosotros.

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