1.445. MANUEL FERNÁNDEZ MORO. Último alcalde de la II República.

Manuel Fernández Moro, último alcalde republicano en El Puerto de Santa María, ejemplifica en su corta carrera política la integridad, la valentía y la vocación de servicio de la que dieron muestra, tanto los que le precedieron en el cargo, como sus compañeros de Corporación.

Avisado de la entrada de las tropas rebeldes en la ciudad el mismo día del golpe, el 18 de julio de 1936 y del peligro que corría, permaneció en el Ayuntamiento donde fue detenido por falangistas locales y trasladado a los calabozos municipales. Antes de ingresar en dichas dependencias acude custodiado a su domicilio por última vez. Posteriormente es trasladado en El Penal de esta ciudad de donde desaparece sin dejar rastro. Su mujer recibe la noticia de su desaparición el día 25 de agosto de 1936 cuando acude a visitarlo. Su cadáver nunca fue hallado. Tenía treinta y dos años.

Su vida y trayectoria política, que hoy rescatamos del olvido están basadas en las aportaciones orales de la familia y en las actas capitulares del Archivo Histórico de El Puerto de Santa María. Con ello pretendemos dignificar su memoria y que la historia le coloque en el lugar que nunca debió de serle arrebatado.

DATOS BIOGRÁFICOS.
Manuel Fernández Moro, nace en el año 1904 en el pueblo onubense de Cumbres Mayores, localidad situada en la Sierra de Huelva. Manuel fue el primogénito de seis hijos: Manuel, Eloy, Concha, Miguel, Máximo y Ramona, del matrimonio formado por Mariana y Gabriel.

Castillo de Cumbres Mayores (Huelva).

A través del testimonio de su hija Mariana y su nieta  María José conocemos que su familia tenía ganado porcino y tierras en propiedad, dedicándose a la actividad sobre la que giró siempre la economía de toda la serranía de Huelva: el cerdo y sus derivados, lo que les permitió disfrutar de una posición acomodada.

LLEGADA A EL PUERTO.
A edad temprana Manuel y su hermano Eloy comienzan a trabajar como vendedores y representantes de los productos chacineros de la zona, lo que convierte a El Puerto en un lugar no solo de trabajo sino también de residencia temporal. Cuando Manuel cuenta con diecinueve años ambos hermanos se trasladan a El Puerto de forma permanente. Con posterioridad, y a raíz del fallecimiento de su padre, su madre y hermanos menores les seguirían, haciendo de esta Ciudad su lugar definitivo de residencia.

Su casa en la calle Santa Clara constaba de vivienda y almacén de Ultramarinos. El comercio fue desde el primer momento la actividad principal de la familia Fernández Moro, convirtiendo a sus miembros en personas conocidas y queridas entre la población portuense.

Tienda de ultramarinos de Manuel Fernández Moro, hoy de electrónica, clausurada, en la esquina de la calle Sierpes con Vicario. /Foto: Adrián Morillo González.

LA TIENDA DE MANUEL Y ELOY.
Manuel abrió un puesto de Ultramarinos en las inmediaciones del Mercado de Abastos. Tras su muerte será su hermano Eloy el que pase a regentarlo. Con el paso de los años será transformado en tienda de electrónica y como tal, se mantendrá hasta su cierre definitivo. De talante abierto, generoso y emprendedor, así lo definen su hija y nieta: "Ayudaba a cuantos lo necesitaban, prestando dinero o dando comida".

MARÍA LUISA, SU MUJER.
María Luisa Arias Campos nace en 1909 en El Puerto, hija de carretero y menor de cinco hijos, es educada en el colegio de monjas francesas de la Ciudad. Compañera de Manuel desde 1929 instalan su domicilio en la calle Pozuelo y serán padres de tres hijos: Mariana, Manuel y Miguel. En el momento de su fallecimiento, Mariana tenía cinco años de edad y Miguel, el menor, uno. Su mujer, de nuevo embarazada, sufre un aborto al recibir la noticia. Nunca llegaron a contraer matrimonio, ni bautizaron a sus hijos porque Manuel, ateo y por ende laico, rechazó siempre cualquier tipo de vinculación con la Iglesia. Sin embargo, su nieta destaca con humor que era cumplidor fiel de la tradición andaluza y acudía puntualmente a su pueblo de origen cada año a sacar a la Virgen en procesión.

Su mujer e hijos, a partir de ese momento quedan abandonados a la suerte de todos los perdedores. María Luisa no sufrió represalias físicas pero tanto ella como sus hijos padecieron la estigmatización y la miseria. Expulsados del domicilio familiar en la calle Pozuelo por impago de alquiler, viven inicialmente en el 'hueco de la escalera' y serán acogidos y auxiliados por la familia de Luisa, quien se ve en la necesidad de vender todas las pertenencias a excepción de la máquina de coser. Luisa, sastra de profesión, podrá garantizar su subsistencia y la de sus hijos cosiendo ropa para los moros. Su hija mayor, Mariana, se ve obligada a abandonar la escuela para ayudar a su madre. /En la imagen de la izquierda, la familia Fernández Moro en el lisado de niños huérfanos de la Guerra Civil, en la Revista Historia de El Puerto.

En el expediente instruido por el Ayuntamiento de El Puerto para la formación y actuación de la Junta Local de Beneficencia, en la relación nominal de niños contenida en el mismo con fecha 23 de enero de 1937, aparece María Arias Campos viuda de Manuel Fernández Moro, domiciliada en la calle Federico Rubio nº 66. Hijos: Mariana de seis años, Manuel de cuatro y Miguel de 15 meses. Luisa mantuvo vivo a Manuel en su recuerdo hasta el momento de su fallecimiento a la edad de ochenta y seis años. Sus vivencias y anécdotas rescataron para sus hijos la figura del padre alegre, guapo y cariñoso que había sido.

EL AYUNTAMIENTO ENTRE 1934-1936.
Tras la llegada de la derecha al poder, en octubre de 1934 tiene lugar la llamada 'revolución de octubre'. En todo el país se suceden disturbios y actos violentos que dan lugar a la declaración del estado de guerra el 7 de octubre de 1934, que en la provincia gaditana se prolongará hasta el 24 de enero de 1935.

El gobernador civil, Luis de Armiñán Odriozola entregará el mando de la provincia al gobernador militar de la misma al general de brigada de infantería Julio Mena Zueco, quien ordenó la inmediata clausura de todos los centros políticos de los partidos situdos a la izquierda del Radical, entre los que se encontraban Izquierda Republicana y Partido Socialista. Los graves disturbios acontecidos en Prado del Rey, donde se incendió el Ayuntamiento, el juzgado municipal y la iglesia, fueron aprovechados por el gobernador civil, para proceder a la suspensión de los ayuntamientos de izquierdas y a los concejales calificados por él de matiz extremista, que fueron unos doscientos en toda la proivnia y entre los que se encontraban también lo de El Puerto de Santa María.

El antiguo ayuntamiento de la Plaza de Isaac Peral.

El día 10 de octubre de 1934 se convoca en el Ayuntamiento una sesión extraordinaria y urgente presidida por Juan de los Ríos Melida, delegado del gobernador civil para dar cumplimiento al cese acordado de diez concejales y al nombramiento del mismo número de interinos. Tras las elecciones del 16 de febrero de 1936 y el triunfo del Frente Popular, se celebra el 21 de febrero un pleno de carácter extraordinario y urgente presidido por el alcalde interino, D. Ramón García Llano y al que concurren los concejales cesados en octubre de 1934 donde se procede a dar lectura a un telegrama del gobernador civil:

"habiendo desaparecido causas que motivaron la suspensión gubernativa concejales de elección popular, ese Ayuntamiento proceda inmediatamente a citar a los mismos para en sesión extraordinaria reponerlos en sus puestos, cesando inmediatamente los interinos que los sustituyeron". Queda pues constituido el nuevo Ayuntamietno con los concejales de elección popular: D. José Alcón González, D. José Blandino Mitje, D. Manuel Conejo Parra, D. Francisco Cossi Ochoa, D. Manuel González Sousa, D. Antonio Jiménez Morales, D. Juan Máximo Salazar, D. Antonio Mena Lore, D. Antonio Ricard Blandino, D. Juan Rodríguez Bootello, D. Francisco Veneroni Arcos y D. Antonio Ramos Sevilla, ausente en la sesión. Quedan siete concejalías vacantes.

FERNÁNDEZ MORO, DE IZQUIERDA REPUBLICANA.
Considerado independiente, de ideología republicana, su familia no le atribuye afiliación a ningún partido político. Su pertenencia a Izquierda Republicana aparece en la publicación Revista Portuense que recoge la sesión municipal en la que se le nombra gestor (equivalente a concejal) por orden del gobernador civil. Otro dato que avala su militancia a dicho partido es la intervención de Cossi en sesión municipal de 22 de abril de 1936, punto 7, con motivo de la dimisión del Sr. Blandino como alcalde. Cossi manifiesta que la opinión de Izquierda Republicana fue expuesta en sesión anterior por Manuel Fernández Moro. /En la imagen de la izquierda, sesión municipal publicada en la Revista Portuense de 19 de marzo de 1936, donde se pone de manifiesto la militancia de Fernández Moro en Izquierda Republicana.

En la votación para la alcaldía celebrada en sesión extraordinaria de 24 de abril de 1936, nuevamente se pone de manifiesto su pertenencia a dicha formación política, ya que todos los miembros de IR se abstienen en su nombramiento, motivando Cossi dicha votación en nombre de su grupo: "No como una manifestación de desconfianza, oq ue no tiene aptitudes para desempeñar la alcaldía, es la contrariedad que sentimos de que haya sido él el designado, no queriendo nosotros que lo sea, puesto que no cuenta con la mayoría de los que forman la Corporación y además por ser gestor gubernativo [...] Nosotros sabemos lo que corresponde hacer en estos casos no obstante agradecer a socialistas y comunistas que lo hayan votado".

La distinción entre el origen gubernativo o electo de los miembros de la Corporación la establece Cossi en su discurso como alcalde tras los comicios de 1931: "Vinimos al Ayuntamiento en virtud de una orden gubernamental, no así hoy, por cuantos constituyen la Corporación Municipal, vienen a ocupar sus puestos por mandato del pueblo". La diferencia entre un tipo y otro de nombramiento puede considerarse decisiva en la emisión del voto en blanco por parte del grupo de IR en la elección de Fernández Moro.

Casa donde vivió Fernández Moro en la calle Federico Rubio. /Foto: Adrián Morillo González.

EL NOMBRAMIENTO DE GESTOR.
Los criterios de elección y el procedimiento para nombramiento de los gestores gubernativos destinados a cubrir las concejalías vacantes no es algo que las fuentes consultadas reflejen, no obstante las actas dan indicios de la posible intervención de la Corporación o del bloque electoral ganador. En la sesión del 28 de febrero de 1936, en el apartado de Ruegos y Preguntas, el Sr. Mena interviene pidiendo sean nombrados los gestores que han de ocupar las vacantes de concejales que existen en la corporación. El Sr. Blandino Mitje pide que se retire la propuesta porque el Frente Popular ya se encarga del asunto. Cossi interviene diciendo que esa gestión debe hacerla 'la Minoría' y que lo legal es proceder al nombramiento de Alcalde en la sesión inmediata.

Las siete concejalías vacantes se elevarán a nueve con la renuncia del Sr. Mena y Victoriano Martínez Ferreira en la sesión del 13 de marzo, momento en el que Cossi, a la vista de las dos dimisiones, propone en el apartado de Ruegos y Preguntas, "se ruegue al gobernador civil se sirva designar a las personas que han de ocuparlas, añadiendo que el acuerdo es ejecutivo".

El nombre de Manuel Fernández Moro aparece vinculado al Ayuntamiento portuense por vez primera en la sesión municipal pública, extraordinaria y urgente celebrada el 18 de marzo de 1936 en cumplimiento de la orden del Sr. Gobernador Civil de la provincia, D. Marino Zapico Valdés, de fecha 17 de marzo, a la que se da lectura en dicha sesión: "Existiendo en esa Corporación nueve vacantes de concejales, producidas por los señores que al respaldo se expresan en uso de las atribuciones que me confiere la vigente legislación municipal, he acordado nombrar concejales interinos de ese ayuntamiento en sustitución de los mencionados y por el mismo orden de puestos a los nueve vecinos de esa localidad que al dorso se relacionan, y cuyas creedenciales respectivas se acompañan, para su inmediata posesión de la que servirá darme cuenta tan pronto se efectúe, lo que comunico a esa Alcaldía para su conocimiento de la Corporación e interesados".

SÍNDICO PROPIETARIO.
Los nueve gestores nombrados fueron D. Manuel Martínez Ortega, D. Francisco Matiola López, d. José María Gallardo López, D. Ceferino Gómez Cordero, D. Manuel Fernández Moro, D. Fermín Vázquez Romero, D. Juan Iglesias Montilla, D. Manuel Rodríguez López y D. Ramón Mila Tristán. Se vota también en esta sesión el nombramiento de Alcalde: Sr. Blandino Mitje, 19 votos a favor, 1 en blaco; 4º Teniente de Alcalde Sr. Ramón Mila Tristán, 19 votos a favor y 1 en blanco; y Síndico Propietario: Mnauel Fernández Moro, con 19 votos a favor y 1 en blanco, cargo que ocupará hasta su elección como alcalde.

Desde el primero momento que ocupa la concejalía sus intervenciones reflejan su preocupación social respecto a las clases más afectadas por el paro (trabajadores agrícolas, obreros de la construcción, carpinteros, marineros...) La Corporación en este período adopta acuerdos sobre diversas materias: educación, salud e higiene, infraestructura y transporte. En la sesión de 25 de marzo de 1936, Manuel Fernández Moro propone al pleno para remediar la grave situación de paro "el acondicionamiento de las fincas arrendadas por la clase proletaria que deben reformarse sin demora pues las malas condiciones así lo exigen instando a los dueños y administradores de las mismas a efectuar la reforma".

En el pleno de 1 de abril, solicita se realicen las gestiones para que sea trasladado a San Fernando el manicomio del Penal, pues las obras de ampliación pueden retrasarse por este motivo. En la sesión municipal de 8 de abril apoya la propuesta de la minoría de Izquierda Republicana de creación del Grupo Escolar San Agustín y aporta información presupuestaria respecto de la misma y la valora como mejora para la enseñanza y el empleo. Propone, igualmente solicitar subvención estatal para la totalidad de la obra, dados los escasos recursos del Ayuntamiento.

Acta de la elección de alcalde de Fernández Moro.

ALCALDE 24 DE ABRIL-18 DE JULIO.
La sesión municipal del 17 de abril supondrá para Manuel Fernández Moro un cambio en su trayectoria política colocándole en situación ser candidato a la alcaldía al presentar el Sr. Blandino Mitje la renuncia como alcalde "al no haber obtenido resultado satisfactorios para resolver el conflicto obrero". Admitida la dimisión del Sr. Blandino por 9 votos a favor y 8 en contra, entre ellos el de Cossi y Fernández Moro en sesión ordinaria de 22 de abril, se procede a la votación para nombramiento de alcalde en sesión extraordinaria de 24 de abril, resultando elegido Manuel Fernández Moro, con 11 votos de los socialistas y comunistas, y 8 en blanco de su propio partido de acuerdo a los criterios de su grupo, expuestos con anterioridad.

A pesar de su renuncia inicial "No puedo aceptar la alcaldía para cuyo cargo he sido elegido", Manuel Fernández Moro toma posesión interina de su cargo por la consideración final que al pleno hará el propio Cossi: "Fernández Moro ha sido nombrado por el Ayuntamiento y si así es no va este a aceptar la renuncia y lo que ha de hacer es aceptar y recurrir en tal caso para los fines políticos que tenga, a autoridades superiores". Finaliza la sesión con la invitación de Veneroni a ocupar la presidencia. En la sesión del 29 de abril es nombrado alcalde en propiedad en segunda votación, con 16 votos a favor y 1 papeleta en blanco. Su presidencia al frente de la Corporación llega en un momento de especial conflictividad social, como consecuencia de las crisis económica y un alto índice de paro.

LA GESTIÓN.
En cada obra pública o proyecto se tiene presente como prioridad la ocupación de los trabajadores de los distintos gremios. A nivel de infraestructuras llama la atención, no sólo su alto número, sino el amplio espectro de las necesidades contempladas, desde las básicas, como abastecimiento de agua, alcantarillado, pavimentación, acondicionamiento de fachadas y encalado de viviendas, hasta las que sitúan a la Ciudad en una nueva dimensión económica como el proyecto de construcción de u puerto pesquero y dragado del canal del río o las que puedan ser valoradas como iniciativas modernas con una amplia visión de futuro, como fue el proyecto de construcción de la carretera de la costa de Chipiona-Rota para conectar los tres pueblos.

El Colegio de Gumersinda.

La alfabetización, como objetivo republicano a nivel gubernamental y la calidad de vida escolar, también están presentes en la Corporación de El Puerto hasta el final de su ejercicio; así, la propuesta de creación de siete escuelas, el establecimiento de una cuota a beneficio de la cantina escolar o la promoción de colonias de verano, son algunos de los ejemplos mas destacados. El principio de laicidad recogido por la Constitución es aplicado con rigor y diligencia: "para la efectividad de derechos que concede la legislación deben desaparecer de nuestra Ciudad los signos y símbolos religiosos existentes en la vía pública, casas particulares, centros oficiales y cementerio y cambiar las denominaciones de las calles que se relacionen con esos motivos". También proceden a formular propuestas sobre el cambio de las festividades locales de carácter religioso.

La corporación tampoco es ajena a las mejoras salariales de los funcionarios públicos y la protección de los marineros mayores de 65 años: donación al Patronato 'Obra del Homenaje a la Vejez del Marino' de una cantidad que estime el alcalde para ese año. A nivel institucional comienza a ser una realidad el estudio del Estatuto de Andalucía, creándose a tal efecto una Comisión por cada una de las minorías.

Manifestación republicana.

HUELGA 19 DE MAYO.
El 19 de mayo de 1936 tiene lugar en El Puerto una huelga que reviste especial transcendencia para la Corporación. Las minorías socialistas y comunistas en sesión ordinaria de 20 de mayo formulan protesta escrita por el uso de la fuerza, procesamiento y encarcelamiento de muchas personas significadas de las agrupación obrera entre los que se encontraba el compañero de la Corporación Ceferino Gómez Cordero, y como gesto de protesta abandonan la sala. Fernández Moro, en sesión ordinaria de 5 de junio, rinde a la Corporación cuenta de su actuación durante la huelga. Su intervención, no solo es reveladora de su alto sentido de la responsabilidad haciendo posible que el derecho constitucional fuese escrupulosamente repetado: "Salí a la calle para que el pueblo no sea molestado ese día", sino que refleja, además, una forma de entender la autoridad como elemento mediador entre las fuerza pública y los manifestantes, intentado minimizar las repercusiones de detención y cárcel que pudieran sucederse. Ordena que no se realicen detenciones domiciliarias procediendo él mismo a entrevistarlos en el Ayuntamiento.

VIAJE A MADRID.
Después de este episodio, que podríamos considerar traumático, la Corporación, en sesión de 24 de junio trata la situación de algunos compañeros procesados y presos y de la mejor forma de hacer efectiva su defensa y protección jurídica decidiendo para ello que una representación del Frente Popular formada por el Alcalde y dos concejales, se dirija a Madrid. Este viaje, del que se da cuenta en la penúltima sesión celebrada el 10 de julio, puede ser considerado un éxito para la malograda corporación portuense que vería su destino truncado y a la mayoría de sus miembros muertos o encarcelados apenas una semana después.

Portada del antiguo Penal de El Puerto, en día de visitas.

COMPROMISOS DEL GOBIERNO.
Obtienen los compromisos siguientes del Gobierno de la nación:
Ministerio de Justicia: orden de que los presos sujetos a sumario sean puestos en libertad atenuada y el traslado de los dementes del Penal a San Fernando, para la continuación de las obras y el pago del jornal de los obreros no readmitidos que trabajaron en dichas obras. Ministerio de Trabajo: crédito par el abastecimiento de aguas y el libramiento de una cantidad para aminorar el paro.  Ministerio de Instrucción Pública: el libramiento de fondos para la Cantina Escolar. Ministerio de Obras Públicas: La promesa de duplicar la subvención en el semestre presente para las obras de dragado de la canal del Guadalete. Ministerio de Hacienda: aprobación de las obras de la Casa de la Aduana. La Comisión fue felicitada por el resto de la Corporación.

AYUNTAMIENTO ABIERTO Y PARTICIPATIVO.
Del estudio de las actas se desprende que la corporación presidida por Fernádez Moro hizo del Ayuntamiento una institución abierta y participativa. Los ciudadanos, particulares o miembros de las sociedades de trabajadores, entre las que ocupa un lugar destacado la Federación Portuense de Sociedades Obreras, tienen cabida y presencia institucional, siendo sus propuestas y peticiones admitidas y tenidas en cuenta por la Corporación.

Lápida conmmemorativa en el Cementerio Municipal, en el monumento a los desparecidos y represaliados. /Foto: Vicente González Lechuga.

CACIQUISMO FUERA DEL AYUNTAMIENTO.
El artículo 'el caciquismo fuera del Ayuntamiento' aparecido en la revista 'Trabajo' (órgano de prensa socialista) sobre el trato desconsiderado recibido por los trabajadores durante el periodo 1934-1936 dice: "Las horas acostumbradas para recibir a los trabajadores fueron suprimidas". La existencia de un horario establecido pone de manifiesto la importancia que tiene para la Corporación escuchar las necesidades y demandas de la clase trabajadora.

Otros aspectos que caracterizaron su gestión fueron su transparencia, austeridad y ausencia de corporativismo en el aspecto sancionador y disciplinario de los funcionarios locales. Quizá no sea exagerado decir que la política, como paradigma de ética, integridad y vocación de servicio, alcanzó su cota más alta en la etapa republicana. Manuel Fernández Moro es un claro exponente de esa etapa aplicando a la vida pública los principios que regían sus ideales y se consideraban presupuestos obligados de cualquier gobernante. (Texto: Raquel Bolarín Gibel y Pilar Peruyera Berros).

6 comentarios en “1.445. MANUEL FERNÁNDEZ MORO. Último alcalde de la II República.

  1. Cefe

    Me parece mezquino y canalla que aún existan individuos que apoyen y justifiquen los crímenes franquistas como deja entrever el tal Antonio

  2. Álvaro Fernández

    Dejando la argucia política a un lado, no cabe más que enaltecer la figura de Manuel Fernández Moro; y del mismo modo, sentir una gran repulsa por el asesinato de un hombre de bien, que no solo sacrifica lo más preciado del ser humano, sino el futuro de su familia por unos ideales tan enraizados en su conciencia que cuesta de asimilar hoy en día.
    Más allá del vil ASESINATO de una persona que entrega la vida por una causa, está el drama familiar de una mujer joven, con sus tres hijos, viviendo los pesares de una fatídica guerra y las penurias de una, aún peor, posguerra.
    Me educó un hombre que sufrió en “sus carnes” la precaria situación en la que quedó esa familia, y que, con los valores humanos más sencillos y nobles supo trasmitir a sus hijos la enorme satisfacción de llevar la sangre de una persona tan íntegra y firme en sus ideales, que aún pasados casi ochenta años de su muerte, se sigue recordando con admiración.
    (Dedicado a mi padre Manuel Fernández Arias, y a mi abuelo Manuel Fernández Moro, al que nunca conocimos ni mi padre ni yo, pero admiramos toda nuestra vida).

  3. José Gutiérrez Ponce

    Sigo creyendo el ser humano con todas sus miserias y por supuesto en toda su grandeza. lo qué difiere al ser recordado y admirado creo que será por pensar más en el projimo qué en uno mismo. Dar sin pedir nada a cambio. Por esto me acuerdo mucho y bien pongo por ejemplo a esto grandes hombres, qué lo dieron todo por su semejantes.
    Dn. Jaime San Narciso Altamirano. ( tuve la gran suerte de conocerlo )
    Dn. Daniel Ortega.Dn. Manuel Fernadez y muchisimos hombres anonimos qué lo dieron todo, a cambio de nada. Ser solidario es lo que debe prevalecer en el ser Humano. " TODO LO DE MÁS SON TONTERIAS "

  4. Antonio

    Me resulta un tanto democratico el que este señor se preocupara de quitar los símbolos religiosos de las escuelas, y sitios públicos...pero de las casas particulares.......mas bien eso sería una dictadura.....en mi casa podré tener lo que quiera

    Antonio L.

    Si el golpe hubiese sido derrotado hubiesemos sido otro satélite comunista...como Rumanía....Checoslovaquia....etc..etc... seguro que estariamos mas avanzados...seguro....no te lo crees ni tu

  5. Antonio L.

    Mi admiración y valentía a todos los españoles que en aquellos tiempos tan difíciles dejaron sus vidas en defender la democracia y la libertad.
    Seguro que si el golpe militar fascista hubiese sido derrocado nuestra democracia hoy día sería más de verdad y estaríamos muchísimo más avanzados en todos los campos.

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