2.123. ALBERTO BAYO GIROUD. Volando con el teniente Bayo en 1920.

La ciudad celebró en 1920 unas Fiestas de aviación, por iniciativa del alcalde Manuel Ruiz Calderón El Ayuntamiento contrató a un aviador que realizó unos 20 vuelos sobre la ciudad

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Imagen tomada por Bernardo Rodríguez Morgado en uno de los vuelos de Bayo Giroud en 1920

Por iniciativa del alcalde Manuel Ruiz Calderón, se celebraron brillantes fiestas de aviación en El Puerto de Santa María el sábado 21 y el domingo 22 de agosto de 1920. Contratado por el Ayuntamiento, el teniente de Infantería y piloto aviador Alberto Bayo, de 28 años, realizó durante esos dos días unos veinte vuelos sobre la ciudad y alrededores a bordo de su biplano francés Caudron G.3, con motor de 80 CV, que había adquirido recientemente por 26.000 pesetas. El terraplén de la playa de la Puntilla durante la marea baja sirvió como improvisado campo de aviación, al que el público podía acceder previo pago de 50 céntimos (tarifa general) o 25 céntimos (niños). En la mayoría de los casos el aviador se elevó con pasajeros, que subieron de dos en dos al aparato. El paseo aéreo costaba 50 pesetas por persona si el vuelo era alrededor de la playa y el doble si se sobrevolaba la población.

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Nacido en Puerto Príncipe (Cuba) el 28 de marzo de 1892, Alberto Bayo Giroud era hijo de Pedro Bayo Guía -coronel de Artillería a su fallecimiento en 1919- y de su segunda mujer, Concepción Giroud. Su hermanastro Celestino Bayo Lucía (Barcelona, 1880) fue el primer aviador militar español víctima de accidente de aviación, ocurrido en el aeródromo madrileño de Cuatro Vientos a finales de junio de 1912. En diciembre de ese mismo año obtenía el título de piloto de aeroplano otro medio hermano de Alberto Bayo: el capitán de Estado Mayor Alfonso Bayo Lucía (1883-1955), futuro Jefe de Aviación. En cuanto a Alberto Bayo, después de diplomarse -1915- en la Academia de Infantería de Toledo, realiza el curso de aeronáutica y supera las pruebas para la obtención del título de piloto de 1.ª categoría en marzo de 1917. Un mes después, siendo todavía segundo teniente, se le destina al Regimiento de Infantería Covadonga n.º 40, en Leganés. Durante el último trimestre del año 1918 practicará su especialidad en Cuatro Vientos como teniente en comisión al servicio de Aeronáutica Militar. Bayo no permanecerá mucho tiempo en su siguiente destino, el aeródromo de Tetuán (Protectorado en Marruecos), pues tras sufrir un accidente de motocicleta es enviado convaleciente de vuelta a Madrid en octubre de 1919. /Bayo Giroud, en una imagen de su etapa de piloto militar.

A principios de 1920, el teniente Alberto Bayo recibe autorización para dirigir -en las proximidades de Cuatro Vientos- la Escuela Civil de Aviación Hispano-Británica, dedicada a la enseñanza de pilotos y a exhibiciones de acrobatismo aéreo. Con esta última finalidad llegará Bayo a Cádiz, acompañado del mecánico francés Rochette, el domingo 15 de agosto de 1920, aterrizando su biplano frente al balneario de la espaciosa playa Victoria sobre las nueve y media de la mañana. A lo largo de la semana siguiente, ante un público entusiasmado, el "intrépido aviador" realizó varios ejercicios acrobáticos sobre el cielo de Cádiz (como el looping the loop), además de medio centenar de vuelos con pasajeros, quienes -explicaba la revista gaditana Deportes- "deseaban experimentar las sensaciones y emociones que han de sentirse en la aviación". Terminado su contrato en Cádiz, el viernes 20 vuela el cotizado piloto con el mecánico hasta Rota, llevando como pasajero al ingeniero Juan Carlos Lacave. Esa misma tarde hacen la travesía a El Puerto: aterrizan en la Vega de los Pérez y tras dejar el aeroplano custodiado por una pareja de la Guardia Civil, Bayo y Rochette se trasladan al chalet del Tiro de Pichón y desde allí en automóvil al Hotel París (calle Larga, 100), donde se hospedan.

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Una imagen de un avión Caudrón G-III E-2.

El sábado 21 de agosto a la hora prevista -13:30- tomó tierra en la Puntilla el aeroplano de Bayo, cuya llegada era esperada por gran número de espectadores desde casi dos horas antes. El aparato despegó en nueve ocasiones esa tarde, haciéndolo sin pasajeros solo la tercera y la cuarta vez. En la crónica del día siguiente, la Revista Portuense enumeró las personas que habían subido al Caudron: "un hijo de los señores de Echevarría" y Francisco J. García de Leániz; José Ruiz Pulito y Luis Portillo Ruiz; "la bella y distinguida señorita Pepa Luisa Jiménez Loma" y Antonio Sancho Rodríguez; Ramón García Llano y Enrique Ortega; los hermanos Pedro y José Velarde Ramos-Izquierdo (de Jerez de la Frontera); Ildefonso Santos y "su simpática y elegante sobrina Manolita, que veranean entre nosotros"; en último lugar vuela como único pasajero Antonio Muñoz, padre del torero "Carnicerito", llegado expresamente desde Jerez. "Todas las elevaciones -apostilló el diario local- fueron felicísimas, sin que sufrieran el más leve incidente, manifestándose cuantos se elevaron al descender realmente encantados de lo muy grata que les había sido la elevación (…), poniéndose de manifiesto la inteligencia y la pericia del Sr. Bayo".

Bayo-OrdenAntes de comenzar el segundo día de aviación, vuela Alberto Bayo a Cádiz para recoger a Francisco Leal, mayordomo del Ayuntamiento de esa ciudad y propietario de la Cervecería Inglesa. A las 12:30 emprenden el vuelo de regreso a El Puerto, llegando a la Puntilla ocho minutos más tarde. La playa era ya un hormiguero de gente: "A todo El Puerto que estaba allí -explicaría la Revista Portuense- se unía cerca de 2.000 jerezanos que habían venido por los trenes de la mañana y el mixto". Tras engrasar y cargar de gasolina el aeroplano, el piloto efectúa un primer recorrido de diez minutos, en los que realiza "evoluciones y ejercicios maravillosos". En el segundo vuelo montan en el aparato Pedro Hernández Carrera y el joven Bernardo Rodríguez Morgado (Sevilla, 1898), mi abuelo paterno, quien aquella tarde de domingo tomó desde el aire la fotografía que ilustra este texto, anotando después al dorso de la misma: "Puerto de Santa María, 22-8-1920. Sobre aparato Caudron, motor Le Rhône. Piloto Bayo". Volaron a casi 1.500 metros de altura "sobre El Puerto y la playa -continúa la Revista Portuense-, recorriendo el curso del río, siendo uno y otro recorrido, según esos pasajeros, realmente pintorescos e ideales". /Bayo Giroud ocupó puestos de responsabilidad durante la República.

alberto-bayoEstimulado quizás por esta experiencia aérea, Bernardo Rodríguez Morgado obtendría más tarde -3 de agosto de 1931- el título de piloto aviador civil. Se han cumplido 80 años de su muerte, acaecida al estrellarse la avioneta Fiat que pilotaba contra la azotea del Hotel Cristina de Sevilla el 18 de abril de 1934, mientras realizaba trabajos de propaganda comercial. /Bayo Giroud, en una imagen de su última etapa.

En viajes sucesivos se elevan felizmente con Bayo las siguientes personas: Juan M.ª González Setín, José L. Benjumeda, Fernando Vega, Juan Serrano e hijo, Carmen de la Cuesta, Carmen Pérez Pastor, Ricardo Isasi, Blas Candau, Alfonso Quijano, José García Pérez, Fernando de Juan Caballero, Inocencio García, José Portillo Ruiz, Federico Pico y Carmen Pérez Puerto. Vuelan además, por segunda vez, Ramón García Llano y Luis Portillo. Otros muchos que quisieron subir al aeroplano ya avanzada la tarde del 22 de agosto no pudieron hacerlo, pues la pleamar invadía la pista. Al regreso de los últimos vuelos, el piloto tuvo que aterrizar en la playa del Castillo de la Pólvora. /Texto: Bernardo Rodríguez Caparrini.

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