3.122. Antonio Ariza Cañadilla. Presidente de Domecq México.

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Antonio Ariza Cañadilla, portuense de nacimiento y mexicano de corazón –fue el artífice del hermanamiento de El Puerto de Santa María con Texcoco (Méjico) en 1996— nació el 23 de febrero de 1921 en la plaza de la Herrería de nuestra Ciudad. En el país azteca se convirtió en un empresario muy influyente, muy bien relacionado con el mundo de la política, los negocios y la alta sociedad, que hizo famoso el brandy ‘Presidente’ de la casa Pedro Domecq México fundada en dicho país dada la prohibición de las importaciones. Muy amigo del pintor portuense Juan Lara, al que patrocinó y apoyó, dando la oportunidad de que salieran excelentes obras de sus pinceles inspiradas en el costumbrismo mexicano. Al año de su fallecimiento acaecido en 2005, el Ayuntamiento aprobó rotular una calle a su nombre. /Antonio Ariza. Foto: David Ross.

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La plaza de la Herrería, donde nació nuestro protagonista. Óleo de Juan Lara. Fue precisamente por un óleo de dicha plaza por el que Antonio Ariza se interesó por la obra del pintor. Se conocieron en una corrida de toros en Utrera y ahí le invitó a exponer y pintar en México, donde fue su huesped.

1921
Aquel año ocupaba el sillón de la alcaldía de El Puerto, Manuel Ruiz-Calderón y Paz. Pedro Muñoz Seca estrenaba ‘El Parque de Sevilla’, ‘La hora del reparto’, ‘El castillo de los ultrajes’, ‘El Ardid’ y ‘San Pérez’. El ayuntamiento nombraba a Valentín Galarza Morante, quien con el tiempo sería ministro de la Gobernación, hijo predilecto de El Puerto. El torero Manuel García López ‘Mera’ tomaba la alternativa en la Plaza de El Puerto el 28 de agosto, de manos de Rafael ‘el Gallo’. Nacían también ese año el locutor de radio Pepe Morillo León. el fotógrafo Luis Sánchez Pérez, el jesuita Jorge Loring Miró, quien hizo el noviciado en El Puerto de Santa María y donde vive los últimos años de su vida, Pedro Cairón Calatayud ‘Pedro Ventura’ y el que fuera presidente de Domecq México, Antonio Ariza Cañadilla.

Volviendo a nuestro protagonista, Antonio era hijo de Antonio Ariza y Manuela Cañadilla, quienes tuvieron cuatro hijos más, María del Carmen, Maria Rosa, Marianela y José.

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Desde pequeño, se interesó por el campo y los caballos. Muy pronto su familia se trasladó a Jerez de la Frontera, donde tenían familiares. después de la muerte de su padre, y con tan sólo 13 años de edad, tuvo que ayudar al sostén de la familia estudiando y revendiendo frutas, uvas y otros productos. su madre abrió una hostería para sostener a la familia. Ahí tuvo su primer contacto con México, nada menos que a través de grandes toreros mexicanos –‘El Soldado’ era su favorito--, que lo enseñaron a comer chile. A los 16 años entró a trabajar a Domecq, y a los 25 años le ofrecieron la posibilidad de ir a México a vender los brandies de la empresa, a mediado de los años cuarenta del siglo pasado.

Su trabajo y tenacidad siempre fueron reconocidos y gracias a esto conoció a la que fuera el amor de su vida: María de Lourdes Alduncín, quien llegó del Puerto de Veracruz para conquistar el corazón de Antonio, era el año de 1945. Después de tres años de noviazgo, la pareja contrajo matrimonio el 3 de febrero de 1950 en una emotiva ceremonia en la Iglesia de la Sagrada Familia en la Ciudad de México. Antonio y Lourdes tuvieron cuatro hijos: Marianela, Antonio, José Manuel y María Lourdes.

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A finales de los años sesenta, la sociedad Pedro Domecq México se encontraba en su momento de mayor auge. En sólo dos décadas de duro trabajo, Pedro Domecq González y Antonio Ariza Cañadilla habían conseguido colocar la compañía en lo más alto de la industria mexicana sin todo el respaldo familiar de la Casa matriz en Jerez. Tomaron ventaja con la prohibición de las importaciones en aquel país; poblaron de viñas los desiertos del norte de México y convirtieron un nuevo brandy, nacido en 1958, 'Presidente', en el más demandado entre los consumidores mexicanos. Había nacido la leyenda.

Y Antonio estaba encantado. Se desenvolvía como pez en el agua, amaba la cultura y arte mexicanos y todo lo que tuviese relación con el país, al que adoraba. Contaba además Domecq-México con otra marca de brandy, el 'Don Pedro' y los vinos de 'Los Reyes', 'Cabernet', 'Chateau Domecq' y 'Cava Reservada', lo que garantizaba la alta calidad de los viñedos y de los vinos mexicanos. El portafolios fue creciendo con nuevas marcas de brandy y vinos, aunque la mejor noticia se produjo con la compra de la demandada 'Tequila Sauza', que Domecq adquirió en 1982.

No cabía duda de que aquella aventura había acabado en un verdadero éxito. Llegaron a emplear a 20.000 trabajadores, un buen número venido de España. El nombre de Domecq-México se extendió por todo el país como símbolo de una compañía ejemplar y modélica que daba dinero hasta aburrir. Y de hecho, durante los más de cincuenta años que habían transcurrido desde el nacimiento de la compañía, no se había producido en la empresa conflicto laboral alguno, gracias a una política de justas retribuciones y prestaciones que hicieron de Domecq en México una de las más sobresalientes empresas del país en materia social y laboral.

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De izquierda a derecha, el pintor Juan Lara, Antonio Ariza Cañadilla, Mario Moreno ‘Cantinflas’ y Manuel Domecq, en Jerez. Desde 1971, año en que recaló Juan Lara en México por primera vez,  donde obtuvo resonantes éxitos con sus colecciones, destacando ‘Pueblos Rosas’ y ‘La Charrería’. En el rancho de ‘San Antonio’ en Texcoco –ciudad con la que está hermanado El Puerto– fijará su residencia por mor del mecenazgo de su amigo, el también portuense Antonio Ariza, presidente de Domecq Méjico.

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Portada de la Exposición ‘La Charrería y La Pintura’. Méjico. 1978. Tras la exposición de La Charrería en 1978, en 1980 Juan Lara refleja rincones y hipismo del municipio de Taxco y de los pueblos de la Ruta de la Independencia. Las autoridades de Taxco, en un gesto de agradecimiento hacia el artista le nombran en 1980 Hijo Adoptivo de Taxco, invitándolo a la Feria Mundial de la Plata, en León Guanajuato, donde haría una exposición.

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En la imagen, Antonio Ariza Cañadilla, el mexicano nacido en Siria José Guindi influyente hombre de negocios, el periodista Jacobo Zabludovsky, el torero Silverio Pérez conocido como el 'Faraón de Texcoco' y el cómico y actor Mario Moreno "Cantinflas

Un dato peculiar en su vida fue la gran inclinación que tuvo por el color morado, que aplicaba en muchas referencias de su vida. Desde joven, siempre escribió con plumones de este color; sin excepción, usó corbatas con algún motivo morado y su flor favorita fue la violeta.

Viviendo en Jerez, estuvo en contacto con cazadores, por lo que poco a poco esta disciplina se convirtió en un estilo de vida. Ya en México racticó la caza de la pluma, para ello solía visitar los estados de Tlaxcala y Morelos, así como San Luis de Potosí (de donde es la plata del sagrario de la Iglesia Mayor Prioral), la Huasteca y Veracruz en compañía de su esposa, hijos y nietos. Siempre sintió un gran respeto por la fiesta taurina, tanto así que en algún momento de su vida pasó por su mente ser torero, pero cuando un becerro lo embistió, decidió retirar su vocación, mas no su afición.

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Antonio, a la derecha, en la Feria Nacional Equina de Mexico.

Combinando su amor por los toros y el altruismo, restableció la corrida a favor de la Cruz Roja Mexicana y la celebración de las corridas en la Feria del Caballo de Texcoco, donde logró reunir a las máximas figuras del toreo mexicano y español-. Por su rancho en Texcoco pasó lo más granado del mundo taurino de Hollywood y, por supuesto, de la más alta oligarquía mexicana.

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Junto con un grupo de empresarios contribuyó a la Fundación Octavio Paz para difundir la obra de su gran amigo, el escritor mexicano a quien llamaba "mi Premio Nobel diferido". También tuvo una estrecha colaboración con entidades altruistas para la atención de niños huérfanos y ancianos y, de manera especial, con la Cruz Roja Mexicana.

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Con el doctor David Kershenobich creó la Fundación Mexicana para Enfermedades Hepáticas, la que se dedica a vacunar jóvenes contra la hepatitis "B" y a proporcionar atención a niños con trasplante de hígado. Por todo ello, recibió el Primer Premio Nacional al Altruismo.

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Ariza, con un ejemplar del caballo de raza azteca.

La lista de méritos es innumerable: Filántropo del año 2000, Premio Nacional del Altruismo de 2003, creador del Instituto Cultural Domecq, defensor del turismo en México, promotor de una raza pura de caballos, el caballo azteca, mediante el cruce de ejemplares del hierro de la Casa de Alba con caballos charros, y la fundación de la Feria Nacional Equina del país. Quienes le conocieron decían que en Mexico mandata tanto o más que el presidente, fuese el que fuese, y cuyo brandy era emblema de la empresa.

"He sido un hombre muy afortunado, porque he hecho muchos amigos en México, soy un avaro de la amistad", esta frase le retrataba de cuerpo entero; por ello, para sus familiares, seres queridos y quien lo conoció, sigue siendo recordado aun después de su fallecimiento, sucedido el 25 de mayo de año 2005 /Texto: Ana Carballido y Juan P. Simo

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