3.143. Juan Aldaz Barrera, alcalde notable y Juan Aldaz Sancho, su hijo, pintor y retratista de la escuela sevillana del siglo XIX.

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Para iniciar una breve semblanza de nuestro personaje, uno de los numerosos artistas portuenses semidesconocidos, debemos empezar por conocer a su familia. Su padre, Juan Luis Aldaz Barrera, nacido en Cádiz, al que se le conocía por Juan Aldaz, era el hijo varón mayor de Juan José Aldaz Astiz, comerciante establecido en Cádiz, asociado con Gaztelu e Iriarte. Esta compañía trasladó parte de sus negocios a El Puerto de Santa María, creando una firma vinatera que se establece en lo que hoy es la urbanización o zona residencial Sagrada Familia ocupando el tramo final de calle Larga, la Avda. de la Estación y la calle Albareda, en lo que fueran las instalaciones hasta el último tercio del siglo pasado de la firma Gonzalez Byass. /En la imagen, original de Aldaz de 1884.

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Toman el relevo a sus progenitores, en la dirección de la misma Manuel Gaztelu y Juan Aldaz, instalándose ambos en El Puerto para dirigir la nueva empresa bajo la sabia batuta del otro socio, José Mariano Iriarte, navarro de origen, experto hombre de negocios y banquero que, desde Cádiz, y con su gran influencia social y política, ayudaba al mejor desenvolvimiento de un sector tan competitivo.

En el terreno de la política le salió a Iriarte un discípulo aventajado, su ahijado Juan Luis Aldaz Barrera, que apuntaba grandes cualidades para desenvolverse en el mismo con nota destacada, buena prueba de ello fue su nombramiento como alcalde de la ciudad con apenas treinta años, cargo en el que se mantendría más de un lustro siendo calificada su etapa como brillante, recordada años después y puesta como ejemplo de progreso y bien hacer.

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Boceto del Arco de Triunfo instalado a la entrada de la calle Larga. El tren real llegó a El Puerto de Santa María el viernes 3 de octubre de 1862, hacia las 9:30 de la mañana. Poco antes había cruzado el puente de hierro de San Alejandro, sobre el río Guadalete, que quedó inaugurado ese mismo día

Juan Aldaz fue distinguido por su Majestad con el nombramiento de Caballero de la Real Orden de Carlos III, junto con varios más, entre los que se encontraban el propio marqués de Villarreal de Purullena y José Moreno de Mora, con motivo de la visita de Isabel II a nuestra ciudad, en la que él, como máxima autoridad local, fue el encargado de atenderla y organizar todo el evento en la visita que hizo a la población la Reina Isabel II, en 1862, inaugurando el puente de hierro del ferrocarril.

Podríamos rellenar varios folios relatando actos sociales y oficiales de los muchos en los que participó durante el lustro y pico que estuvo al frente de la alcaldía, pero no queremos repetirnos un tanto anodinamente. No podemos extendernos en hacer un análisis más completo de este periodo de gestión pública y tan solo referiremos algunos datos que nos orienten al respecto.

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Hospitalito.

Revisando la prensa de la época podemos leer su nombre presidiendo corridas de toros, o en un banquete dado en los amplios salones de “el Hospitalito” por la municipalidad a jefes y oficiales de la división de Caballería acantonada en nuestra ciudad. Lo presidía Aldaz, teniendo a su derecha al general Alcalá Galiano y a su izquierda el coronel Farnesio. Si queremos referir algunas de las personas que ocuparon la tenencia de alcaldía durante su mandato, ayudándole en su gestión, como fueron entre otros, Francisco Gutiérrez Calderón, Victoriano Sánchez Lamadrid, José Francisco Barreda y Anacleto de la Portilla.

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Despacho de la alcaldía a finales del s. XIX

Sobre los cargos municipales de la época, podemos decir que, generalmente, lo eran a título honorífico, pues no tenían como los funcionarios una asignación económica anual que variaban desde 12.000 reales del secretario a los 1.000 del auxiliar administrativo, por poner dos ejemplos de los sueldos de esa época.

Era, pues, habitual que los alcaldes y regidores tuviesen o ejerciesen actividades laborales con independencia de su dedicación pública, aunque esta última obligación, en ocasiones impuesta y comprometida al ser nombrado por el Rey o en este caso la Reina, debía considerarse un deber aceptarlo.

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Número 1 de la plaza de la Iglesia, engalanado para una festividad religiosa. /Foto: J.J. López Amador.

Buena parte de los vinateros implicados en esta gobernanza municipal, y lo hemos visto en casos concretos de Victoria, Jiménez Varela o Arvilla, intentaban escabullirse de la misma ya que les restaba tiempo para gestionar sus negocios, implicados en una dura competencia entre ellos. En el caso de Juan Aldaz, que estaba matriculado como comerciante con domicilio en Plaza de la Iglesia, 1, parece que podía compatibilizarlo, no obstante su plena dedicación a la labor municipal ejercida durante todo el periodo de mandato en la alcaldía, llevando ambas cosas con buen tino adelante.

En pleno ascenso de su carrera política local, Juan Aldaz se casó con Dolores Sancho Díez de Alda, hija de Juan de Mata Sancho Ochoa, patriarca fundador de la saga local de este apellido y Josefa Díez de Alda Sopranis. Inicialmente, recién casados, vivieron en la casa número 14 de calle Santo Domingo, una casa-bodega, de 340 m2 de superficie, dos plantas y mirador, situada en la acera par, en el centro de la manzana que delimitan las calles Nevería y San Bartolomé que ocuparon en arrendamiento, demasiado grande, tal vez, para el matrimonio con un bebé y dos criadas pues en el bajo, donde estaba la cuadra y la bodega tenía cuatro habitaciones, siete en la planta principal y un amplio mirador, en donde nació en 1859 su primer hijo, una niña a la que bautizaron con el mismo nombre de la madre: María Dolores y al año siguiente el único varón, bautizado en justa reciprocidad con el nombre del padre.

Tenemos dudas sobre cuál fue la casa en la que nació el que sería, pasando los años, apreciado pintor, pues parece que fue en 1860, el año de su nacimiento, cuando se traslada al domicilio de sus suegros, posiblemente antes del parto para tener el arropamiento familiar. Mantenían dos sirvientes por aquellas fechas, y aún tuvieron un tercer hijo, otra hembra, a la que impusieron el delicado nombre de Rosa, sin poder precisar si nació también en la casa de calle Santo Domingo, pues cuando aumentó la familia se mudaron a la calle Vicario, al número 15, al piso primero o principal pues todo el bajo lo ocupaba un conocido bar o taberna llamada “La Sacristía”, en el que vivían los padres de Dolores Sancho.

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El edificio donde estaba 'La Sacristía' (que lindaba con el que alojó a la Ferretería Zaragoza) era, como reza en los antiguos callejeros, el primero de la calle San Juan. /Foto: Colección Miguel Sánchez Lobato.

La casa de Vicario, 15 era la última antes de la plazuela de Juan Gavala actual. Ocupaba una superficie de 206 m2 y tenía correspondencia lateral con San Juan número 2 (en esa época se consideraba el inicio de la calle San Juan la explanada denominada “Rinconada de San Juan”) y con la calle Santa María de fondo. El bajo, como antes indicamos lo ocupaba una tienda de bebidas con puertas a las calles Vicario y Santa María y el piso alto, que tenía once habitaciones, lo ocupaba la familia Sancho Diez de Alda.

El pintor y retratista
Finalizamos con el breve currículo realizado por Fernando Alcolea que hemos recogido de su página web “Biografía de Pintores”, con su hijo Juan Aldaz Sancho, funcionario de carrera y un reputado artista pintor de la escuela sevillana.

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Retrato de Cristina de Habsburgo. Óleo sobre lienzo obra de Juan Aldaz y Sancho.

“Juan Aldaz y Sancho (Puerto de Santa María, Cádiz, Circa 1860 - Activo en Sevilla en  1912) Cursó  sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de  Cádiz y en la de Sevilla, obteniendo en 1884 un segundo premio en la disciplina del natural. Después de residir en Sevilla donde consta su vivienda entre  1884 y 1886  en la calle San Fernando, 17  se desplaza unos años a vivir a Madrid.  Participó asiduamente  en  las exposiciones del Círculo de Bellas Artes de Madrid, presentando en 1889 el cuadro  Una cabeza, en 1891 con las obras  Fin de un día, De mi tierra, Aves marinas y Soleares, en 1894 con Calma. (Vista de mar y dunas), en 1896 con cinco obras  incluyendo El balcón  y Puente de Toledo y en 1903 con  la obra Un corralito en Andalucía que fue adquirida por su majestad el Rey. Otras obras suyas son Al matadero, Nada (marina), El puente de Triana, El pocito de la Salud, La suerte de matar y La venta del caballo, que es una cuadro basado en una composición del pintor Baldomero Galofre. Sin embargo, tal como afirma Francisco Cortés en 1898, el pintor alcanzó mayor éxito comercial con sus cuadros en Londres que en España. Posteriormente participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1910 con Un paisaje y en 1911 en la exposición del salón Iturrioz con la obra Un golfillo. Juan Aldaz compaginó su  trabajo de pintor con la de funcionario, pues en  1912 consta que  era oficial quinto de la intervención de la Delegación de Hacienda en Ciudad Real y era trasladado entonces a Sevilla.” /Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía.

2 comentarios en “3.143. Juan Aldaz Barrera, alcalde notable y Juan Aldaz Sancho, su hijo, pintor y retratista de la escuela sevillana del siglo XIX.

  1. Miguel

    El notable alcalde, como lo califica el docto y ameno amigo Antonio, tuvo una hermana mayor, Luisa Aldaz Barrera ( 1826 ), casada con José Luis de la Cuesta y Gómez del Corral (1822) que llegó a ser el mayor propietario inmobiliario de la época y por descontado, bodeguero. De ese matrimonio fueron hijos, José Luis de la Cuesta y Aldaz, hasta en dos ocasiones alcalde de la localidad y cuyos descendientes, incluido un único varón, le precedieron en la salida de este mundo, sin descendencia, siendo el otorgante usufructuario de la totalidad de sus bienes a Luis Caballero, falleciendo a los ocho meses de la firma del mismo ; y Cristina de la Cuesta y Aldaz , casada con un natural del Puerto de ascendencia escocesa, Francisco de Asis Hernández Crooke y sus descendientes, a través de su nieta Margarita, son los hermanos Castro Hernández, todos naturales del Puerto, en numero de nueve. Así que, por esa rama de los Aldaz, siguen existiendo descendientes en nuestra localidad.
    El, reitero y añado, docto, ameno y tenaz investigador, me puso en su día en la pista navarra de los Aldaz, a través de la cual he llegado al conocimiento de un numero considerable de personajes que no vienen al caso porque ninguno de ellos han tenido nada que ver con El Puerto.

  2. Magdalena Rodriguez Lara

    DOLORES SANCHO Y DIEZ DE ALDA era hermana de Milagros casada con Joaquin FEBRES Vergara, Maria Antonia casada con Antonio Morante de la Madrid Seytre, Antonio casado con Natividad Rodriguez, Alfonso que fue alcalde del Puerto y creo había otro hermano mas, recuerdas Antonio como se llamaba ? quiero recordar que aparecen en el libro q escribisteis sobre Jose Morante?

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