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4.405. En la despedida de Antonio Carbonell

Ayer a las 10:30 de la mañana se celebraba el sepelio por el alma de Antonio Carbonell, en la parroquia de San Marcos, un día antes de la festividad de la Virgen del Carmen. Tras la ceremonia, sus cenizas fueron depositadas en la tumba familiar del Cementerio Campal. Su hija Vanessa dirigió unas emotivas palabras a los asistentes:

Ante todo agradecerles que nos acompañen en este día en el que, tras tres meses de espera debido al Estado de Alarma, podemos realizar por fin el funeral de mi padre en esta su parroquia, trasladándolo después al Campo Santo a descansar junto a sus padres, cumpliendo así su última voluntad. 

Como le escribió mi marido el día de su partida “la madrugada del 23 de marzo de 2020 se nos fue un buen hombre. Se ve que la Virgen del Carmen lo quería arriba para que le contara historias de pescadores, de barcos, de flotas, de anécdotas y vivencias, de 68 años de historia viva de El Puerto de Santa María“, porque si había algo que caracterizaba a mi padre, era su buena memoria. 

A lo largo de su vida, gran cantidad de periodistas, políticos o cualquier persona interesada en asuntos relacionados con la marinería, la pesca y demás en nuestra Ciudad recurrían a él, pues eran pocos los que conocían tanto de nuestro sector pesquero. 

Muchos lo conocíais por su vinculación a la cofradía de pescadores, a SAFA, al Instituto Laboral o a esta Parroquia, ya que junto al padre Ramon González Montaño fueron capaces de devolver el carácter marinero a las fiestas del Carmen, o bien también era conocido por su faceta como periodista costumbrista entre otras muchas.... Yo simplemente os voy a hablar de él como lo que fue para mi, mi padre, un gran señor, amigo de sus amigos, un capitán gruñón, que adoraba a su mujer por encima de todo y que solo se sentía seguro y en paz teniendo a su Manoli a su lado, como así fue hasta su último aliento. 

Llego a nuestra vida hace más de 32 años y poco a poco fuimos creciendo a su lado. Esas niñas de 4 y 8 años se fueron haciendo mujeres. Con el paso del tiempo nos hiciste ver que no hacía falta corre tu sangre por nuestras venas para ser lo que eras, nuestro padre, aunque nunca te llamara papá, pues para mi siempre fuiste mi Bigote. 

Junto a mi madre nos diste el mejor regalo, nuestro hermano Jesús, gran persona de la que cualquier padre se sentiría más que orgulloso. Cuantas veces hemos hablado en estos años de ese viaje tan ansiado para verlo llegar a la meta ¿verdad? No dudes que estaremos y lo haremos juntos porque solo muere quién es olvidado y tú estás en cada uno de nuestros corazones. 

Fue un fatídico día de primeros de marzo de este año cuando recibimos la peor de las noticias tras un mes de ingreso en el Hospital, un maldito cáncer se había apoderado de tu cuerpo y no podíamos hacer nada. Me habías pedido que hablara con él médico delante de ti porque no entendías que tenías y solo dos preguntas me bastaron para que mi alma se nublara y mi corazón rompiera en llanto, en ese momento odie saber todo lo que se, pues en ese momento no era enfermera era solo tu hija, una hija que llevaba en su vientre a tu nieto Gonzalo, al que solo unas semanas le quedaban para llegar y que en ese mismo instante con la mano en mi tripa supe que nunca podrías abrazar, mi cara cambió por mucho que intenté disimular y te miré, asentiste pues mi cara te lo dijo todo sin soltar palabras: nos conocíamos demasiado. 

Por mucho que hacíamos debíamos asumir que te marchabas y lo hacías en el peor momento si cabe, en plena pandemia que nos impidió estar a tu lado tus últimos 10 días. Parecía una pesadilla o al menos recé cientos de veces para que fuera eso y que al despertar pudiera volver a verte y discutir contigo una y mil veces más... no sabes cuánto te echo de menos Capitán Gruñón. 

Hablamos muchísimo en esas últimas semanas que pudimos visitarte, cuando sabías que tu final estaba cerca, nos dijiste a cada uno lo que salía de tu corazón, sabía que nos querías pero no sabía que tanto como me demostraste y confesaste una y otra vez. Te dije que lo mejor de haberte tenido como padre es que nuestros hijos te tengan como abuelo. Te despediste de tus nietas comiéndote las lágrimas y diciéndoles que nunca olvidarán a su abuelo Pío, que las querías, que fueran buenas y cuidarán del pequeño que estaba por llegar... Ten por seguro que te adoran y te tienen presente a diario, buscándote entre las estrellas o en los pájaros que se acercan a la ventana como tu le dijiste que bajarías de vez en cuando. 

Con tu mano en mi barriga me pediste que hablara a Gonzalo de su abuelo Pío, y así lo haré, le contaré tus historias y esas canciones tétricas que tanto le cantabas a las enanas.... Ay Bigo, que de cosas nos quedaban por vivir. 

Te dio tiempo de despedirte de tus seres queridos, a los que dijiste cuánto querías y de tus grandes amigos, como José María Morillo o Pepe Gutiérrez entre otros, tenías que dar tus ‘órdenes’ y encargos hasta el final: no podía ser de otra manera. 

Debo dar gracias a Dios porque tu despegue fue rápido, como pediste una y otra vez, y de la mano de la única persona que podía darte toda la paz que necesitabas, tu mujer, tu Manoli, esa gran señora para la que te faltaban palabras de agradecimiento por toda una vida entregada a ti como siempre repetías. 

Sé que ahora nos seguirás ‘controlando’ mejor desde ahí arriba. Te prometo cumplir con todo lo acordado. Palabra. Intentaré seguir siendo esa mujer fuerte y cuidaré de mi madre y mis hermanos intentando anticiparme a todo para que no les pase nada. Tú, Capitán Gruñón encárgate de velar por nosotros desde allí arriba, que aquí abajo tus soldados siempre permanecerán alerta. 

Vuela alto bigotudo, descansa en paz y sigue siendo nuestro Ángel de la Guarda bajo el manto de tu Virgen del Carmen. 

Una última cosa, ya para terminar decirte que nunca olvides que te quiero Bigote, que te queremos abuelo Pío. | Texto: Vanessa Vega Espinosa

2 comentarios en “4.405. En la despedida de Antonio Carbonell

  1. ANDRES A.

    Antonio fue una gran persona y muy inteligente, hombre trabajador y con una claridad de ideas extraordinarias, también fue de las personas que se hicieron a si mismo... Antonio desde donde estés un abrazo y hasta siempre

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