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Isaac Peral. Su visita a El Puerto como candidato a Diputado por esta demarcación #5.443

| Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz.

Los días de 1893 en que el ilustre inventor Isaac Peral y Caballero llegó a El Puerto de Santa María para hacer campaña electoral fue una corta, pero intensan visita, plena de expectación, al menos así nos lo pinta la fervorosa crónica realizada por la Revista Portuense: “Al entrar el tren en las agujas del Puerto, la multitud invade el andén y prorrumpe en atronadores aplausos... a las cuatro y veinte y cinco entró el tren en la estación. Al bajar de él el Sr. Peral y la comisión apenas podían abrirse paso ante la multitud inmensa que le aclamaba con el más febril entusiasmo... le esperaba el magnífico “landeau” del opulento propietario y abogado don Francisco Oneto”. | En la imagen, detalle parcial de retrato del científico, marino y militar español Isaac Peral (1851-1895), que fue teniente de navío de la Armada española y el inventor del primer submarino torpedero, conocido como el submarino Peral | Óleo de Manuel Ussel | Ayuntamiento de Cartagena. 

Este magnífico tronco de caballos encabezaba una caravana de treinta coches que iniciaron un recorrido por las principales calles de la ciudad, muchas de cuyas casas estaban engalanadas con colgaduras, arrojando flores y palomas a su paso, especialmente las féminas que componían el numeroso público congregado en balcones y azoteas del recorrido. Estas muestras de admiración y afecto no parecen fuera una licencia literaria del cronista puesto que en noticias posteriores comprobamos que las flores arrojadas fueron donadas a la Virgen de los Milagros y las palomas regaladas a una dama.

| Caricatura del portuense Javier de Burgos realizada por  Delétang

Por estas fechas se estrenó en Cádiz la obra “Trafalgar” de la que es autor el comediógrafo portuense Javier de Burgos, estreno al que fue invitado Isaac Peral. Y aprovechando el tirón y la expectativa de la presencia del inventor, se acercó por estos lares el profesor Enrique Onofroff, celebre hipnotizador que aprovechó la ocasión para realizar varias sesiones de su espectáculo, ejemplos ambos que nos pueden aproximar a la popularidad real de este malogrado personaje.

| Enrique Onofroff, estuvo con su espectáculo de hipnopsis en El Puerto aquellos días.

Desde el balcón del primer piso del restaurante y fonda de López Hermanos, en la calle Larga, (esta fonda estaba situada en la esquina de calle Larga y Descalzos, prácticamente frente a la plaza ajardinada que lleva su nombre: plaza de Isaac Peral, actual sede de Unicaja el candidato Peral se dirigió al público, presidiendo posteriormente “un banquete al que asistieron más de setenta personas, entre ellas varios representantes de periódicos... durante el banquete no cesaron de aclamar al candidato la inmensa concurrencia en los alrededores de la Fonda.”

Después del ágape debía visitar las sedes sociales de tres entidades: el círculo Liga de Cazadores, Circulo de Arrumbadores y Casino Portuense. En la primera de estas tres asociaciones, “entre las aclamaciones de los socios que no cesaban de vitorearle, fue llevado a un saloncito, en donde tomó café, servido por don Emilio Morante y don Francisco Lucuix. La coral cantó preciosas jotas durante el tiempo que permaneció en el local.”

No acabó bien el día, sin embargo, ya que, al visitar la tercera de las sociedades previstas, el Casino, alarmadas las autoridades por el peregrinaje fervoroso de los seguidores de Peral, que habían ido aumentando en número a medida que pasaban las horas, enviaron a la Guardia Civil para disolver a los simpatizantes, los cuales accedieron sin problemas, al parecer, estando todo tranquilo antes de las diez de la noche.

| Federico Laviña y Laviña, diputado por la demarcación de el Puerto de Santa Maria y Vicepresidente segundo del Congreso de los Diputados.

Este último incidente será el preámbulo de un amargo desenlace: la pérdida de las elecciones, a manos del candidato ministerial, Federico Laviña, calificado como “político de camarilla” por sus rivales en la Revista Portuense que defiende a ultranza la candidatura de Peral, aún después de celebradas las elecciones y visto un recurso de impugnación de las mismas celebrado en las Cortes el 16 de abril de 1893, con resultado todavía incierto, la defensa numantina, reflejada en un editorial que ha hecho historia en el periodismo local titulado: El distrito de El Puerto de Santa María no reconoce por su diputado más que a don Isaac Peral Caballero

Suponemos que este genial inventor, acostumbrado ya a tantos reveses y sinsabores, injusticias y todos los “in” que quieran o puedan imaginar que se sucedieron a lo largo de su corta existencia, gran parte de la cual estuvo vinculado a la Armada, encajaría este nuevo revés, en este caso en el proceloso mundo de la política al que intentó acceder, sin duda, para promocionar su invento desde la esfera civil, a la que se había integrado desde que, en 1891, se licenció de la Marina. En este campo, considerando el escaso tiempo de que pudo disponer antes de su desaparición, realizó numerosos trabajos para empresas privadas y fundó el Centro Industrial y de Consultas Electro-Técnicas Isaac Peral, empresa matriz de otras muchas que proliferaron en el país, entre ellas la local: Electra Peral Portuense.

| Electra Peral Portuense, en la calle Larga.

Isaac Peral Ingresó con 14 años en la Escuela Naval de la Armada, graduándose como alférez de navío a los 21. Tres años después ejercía de instructor de guardiamarinas, interviniendo en acciones militares tanto en Cuba como en las guerras carlistas. Destinado a Filipinas en 1781, ostentando el grado de teniente de navío de 2ª clase, contrajo el cólera, siendo repatriado y, una vez recuperado, ejerció como profesor de Física Matemática del Observatorio Astronómico de San Fernando, iniciando en esta época sus investigaciones sobre la navegación submarina que culminaría el 20 de abril de 1887, fecha en que se aprueba la construcción del buque.

La cábala el día de su descanso final en Cartagena

En su trayectoria militar obtuvo las cruces Roja y Blanca de 1ª Clase al Mérito Naval, esta última por sus estudios sobre los huracanes. Padre de familia numerosa –estaba casado con María del Carmen Cencio- falleció en Berlín, después de una delicada operación, en la primavera de1895, contando 43 años de edad, siendo enterrado en Madrid. Es posible que alguien eligiese con sentido cabalístico la fecha de la exhumación de sus restos para trasladarlo a Cartagena, su ciudad natal, donde se encuentran desde el 11 de noviembre de 1911, fecha que contiene siete veces el número uno, precisamente lo que simbólicamente representó este personaje para muchos de sus contemporáneos en el campo técnico científico, incluyendo entre ellos a los entusiastas seguidores portuenses.

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