Cuando el talento vuelve a hablar con acento portuense

La actriz portuense Lisi Linder --Elisabeth Mena en la vida real-- regresa a su tierra convertida en uno de los rostros más sólidos de la ficción española con Ella, maldita alma, un thriller rodado entre Conil, Zahara y otros escenarios gaditanos donde la realidad y la interpretación llegaron a confundirse. Esta ficción de Telecinco se emite los jueves y también se puede ver, la serie completa, en Movistar Plus+.
Texto: Medina Benítez
Lisi Linder es una actriz que habita los personajes que interpreta. En Ella, maldita alma , la nueva apuesta de Telecinco producida por Plano a Plano e inspirada en un relato de Manuel Rivas, su papel de Teresa no solo vive un embarazo dentro de la ficción; También lo hacía fuera del plato, en una circunstancia tan inesperada como reveladora, que dota al personaje de una verdad difícil de fabricar con cualquier método interpretativo.
Tras dejar su impronta en series tan populares como Mar de plástico o La Promesa, la actriz, nacida en El Puerto de Santa María de madre austríaca y padre andaluz, regresa ahora a la provincia que la vio crecer para protagonizar una historia donde Cádiz no funciona únicamente como escenario, sino como un auténtico personaje dramático.

Criada en El Puerto hasta los dieciocho años, cuando marchó a Sevilla para estudiar Comunicación Audiovisual antes de instalarse en Madrid, Linder reconoce que el regreso al Sur siempre posee un componente emocional difícil de explicar. Madrid —confiesa— es una ciudad exigente, intensa y absorbente, capaz de alimentar profesionalmente a cualquiera, aunque también obliga a renuncias personales. Por eso procura volver siempre que pueda, sin perder de vista sus raíces.
Ahora, además, lo hace con una nueva dimensión vital: la maternidad. Tras un año dedicado por completo a su bebé, siente que el cuerpo vuelve a reclamar los escenarios y los rodajes.
Y es que la vida escribe el mejor guion de una actriz”
Precisamente fue durante la preparación de Ella, maldita alma cuando la vida decidió escribir un guion paralelo . Linder quería ser madre, aceptó el papel de Teresa y, apenas dos meses después, descubrió que estaba embarazada. El equipo adaptó discretamente el vestuario conforme avanzaba la gestación, permitiéndole rodar hasta el séptimo mes sin alterar el desarrollo de la producción. Una coincidencia que termina impregnando de autenticidad a un personaje cuya maternidad constituye uno de los ejes emocionales de la serie.

Uno de los mayores placeres interpretativos para Lisi Linder ha sido, precisamente, dejar de interpretar un acento para recuperar el suyo. Aunque su nombre artístico haya sustituido al Elisabeth Mena con el que nació y su carrera la haya llevado a convertirse en una trianera en Héroes de barrio o en la Baronesa de Grazalema en La Promesa , volver a hablar como una gaditana ha supuesto, asegura, uno de los regalos más hermosos del proyecto.
La ficción devuelve a la guerra el lugar que pierde en los informativos”
Pero Ella, maldita alma no se limita al melodrama íntimo. También incorpora conflictos internacionales que permanecen demasiado tiempo relegados al olvido informativo. La guerra, recuerda la actriz, continúa existiendo, aunque desaparece de las portadas. Ucrania, Gaza y tantos otros escenarios siguen produciendo víctimas cuando los focos mediáticos ya apuntan hacia otro lugar. La ficción posee la capacidad de rescatar esas heridas colectivas y devolverlas al primer plano a través de personajes con los que el espectador puede empatizar. Linder mantiene contacto con ciudadanos ucranianos y conoce de primera mano unas penalidades que raramente ocupan hoy titulares.

Visualmente, la serie encuentra otro de sus grandes valores en la costa gaditana. Conil y Zahara de los Atunes ofrecen una fotografía casi imposible de igualar. Convertidos en el imaginario pueblo de La Isleta, ambos municipios aportan una identidad visual de enorme fuerza, reforzada por localizaciones tan reconocibles como la comisaría de Barbate o los juzgados de Jerez. Todo contribuye a que ese pueblo inventado resulte completamente creíble.
La producción apostó además por el talento de la provincia. Empresas gaditanas de figuración aportaron numerosos intérpretes y, a propuesta del propio equipo artístico, algunos actores aficionados de compañías locales pudieron asumir pequeños papeles. Para Linder, Andalucía posee un enorme potencial interpretativo que muchas veces queda invisibilizado porque no todos los artistas pueden permitirse abandonar su tierra para instalarse en Madrid. La profesión, recuerda con serenidad, obliga a convivir permanentemente con los castings, la incertidumbre y el rechazo. Aprender a aceptar el "no" forma parte del oficio.

Con una trayectoria que comenzó en el cine con Historias de Lavapiés , continuó con la nominación a los Premios Carmen por Héroes de barrio y se ha ampliado recientemente con el estreno de La bala , Lisi Linder mira ya hacia el teatro. Existe, sin embargo, una ilusión íntima especialmente: actuar por fin en casa.
El escenario pendiente de Lisi Linder está en casa”
La actriz sueña con subir algún día al escenario del Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca de El Puerto de Santa María y también al Gran Teatro Falla de Cádiz. Mientras desarrolla un nuevo montaje teatral previsto para 2027, mantiene intacta la esperanza de que ese regreso definitivo a los escenarios gaditanos complete un círculo iniciado hace años, cuando una joven portuense decidió marcharse para perseguir un sueño que, con el paso del tiempo, siempre termina encontrando el camino de vuelta.
