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José Mata Suárez se despide de Los Portales: «Si por mí fuera, no me jubilaría» #6.686

| Texto: José María Morillo

Después de 42 años en el restaurante y más de medio siglo en la hostelería, la edad de jubilación y los años, --que no es lo mismo--, obligan a Pepe Mata a dejar un oficio del que sigue enamorado. Ahora quiere recuperar tiempo con Carmen, su compañera de vida.

Pepe Mata es un camarero que conoce la carta de Los Portales de memoria y que, incluso, ha acabado formando parte de la memoria de este señero restaurante porteño. Durante 42 años ha sido uno de los rostros más entrañables del establecimiento de Paco Custodio al que llegó con 23 años y del que ahora se despide, recién cumplidos los 65, habiéndose convertido en la persona de confianza de la propiedad.

| Paco Custodio le entregó una placa en el homenaje de despedida que le dedicaron a Pepe, en el que incluso estuvo el programa de Canal Sur, Andalucía Directo.

No se marcha porque haya perdido el gusto por el oficio. Un problema de salud, con el que incluso ha seguido acudiendo al trabajo, le obliga a poner fin a unas jornadas exigentes como lo son las de la hostelería. «--Si por mí fuera, no me jubilaría», asegura. Le cuesta imaginar la vida diaria sin esos compañeros con los que ha compartido tantas horas y a los que considera amigos, familia. Hoy son 16 personas en plantilla.

| Una fotografía histórica, en la que aparece Jesús Vela, el que fuera cocinero de Los Portales con un joven Pepe Mata.

Su historia detrás de una barra comenzó mucho antes de Los Portales. Tenía 11 años cuando empezó en el bar Pepito, en la calle Cervantes –conocida por todos como calle Lecherí--, junto a su casa: recuerdos que todavía conserva con especial cariño. Después pasó por La Lonja, en la Otra Banda, el Hotel Meliá Caballo Blanco y el chiringuito en la playa de La Colorá de Luis «El Moro», entre otros. Hasta que llegó a Los Portales y allí encontró el encauzamiento con el que ha llegado al final de su profesión en la hostelería.

| Pepe y Carmen, que estuvo presente en la despedida a su marido.

Dice que en Los Portales ha vivido los mejores años de su vida. También sabe lo que le ha exigido esa dedicación: horarios largos y tiempo que no siempre pudo dar a Carmen, con quien lleva 51 años y con quien tiene tres hijos. La jubilación abre para ambos la posibilidad de vivir, como el matrimonio desea, una segunda juventud.

Pepe habla de Los Portales como de una institución de El Puerto de Santa María. Su manera de explicarlo tiene la certeza de quien ha visto pasar generaciones de clientes, algunos muy señalados en el mundo de la política, los negocios, el arte o la realeza: «--Nadie debe irse de la Ciudad sin detenerse a probar alguna de sus elaboraciones», sostiene.

A partir de ahora podrá hacerlo al otro lado de la barra. Y será difícil que entre en Los Portales sin que alguien lo salude por su nombre.

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