Saltar al contenido

La viñeta de Alberto Castrelo. Patrimonio de boquilla, desinterés en ejercicio #6.550

| Viñeta y texto: Alberto Castrelo.
En esta ciudad el patrimonio se invoca mucho porque no hace falta tener vergüenza para hacerlo. Se nombra con mucha solemnidad delante de las cámaras, se agita un poquito en los discursos y se utiliza con enorme facilidad para posar, inaugurar o hacerse la foto de rigor. La pena mía, y de más de cuatro, es que cuando toca cuidarlo de verdad, la cosa cambia. Ahí ya no hay tanta prisa ni tanto interés.

El pasado sábado, impulsada por la Asociación de Amigos de la Sierra de San Cristóbal y su presidente, Fran Hurtado, se organizó una visita a las canteras, concretamente a la Cantera de la Mujer. Fui invitado y, por supuesto, asistí. Allí acudieron arqueólogos, arquitectos, docentes, investigadores, medios de comunicación y representantes políticos. Estaban todos los colores, todas las siglas y todos los discursos.Todos, menos el PP. Y no deja de tener su ironía, porque la escena fue reveladora: quien tiene la responsabilidad institucional y puede tomar decisiones para proteger dicho patrimonio no aparece.

| Foto: Castrelo

No se trata de un hecho anecdótico, sino de un síntoma que refuerza una percepción cada vez más extendida: la distancia entre el discurso sobre patrimonio y la voluntad real de actuar sobre él.

La cantera de la Mujer llevaba veinte años sin visitas reales. Veinte. No es una exageración, ni retórica ni una cifra puesta para impresionar. Veinte años es tiempo suficiente para que se deterioren los espacios, se empobrezca la memoria y se acostumbre uno al abandono como si fuera el estado natural de las cosas. También es tiempo suficiente para entender el valor que tenía y la oportunidad que suponía volver a entrar en este espacio.

Tan solo el año pasado, con motivo de una visita de la Universidad de Granada, se abrió una puerta en la losa de hormigón para que pudiésemos entrar con los estudiantes.

Esta ha sido la segunda visita; la primera para portuenses después de dos décadas de silencio.

La convocatoria se comunicó con tiempo más que suficiente. Más de una vez, además. La primera fecha tuvo que aplazarse por la lluvia. Se volvió a avisar, se volvió a fijar, se insistió. Y, aun así, el resultado fue el mismo: interés por parte de los mismos y desinterés por parte del mismo.

| Visita a la Cueva de la Mujer. 11.04.26 | Foto: Fito Carreto

Después se ofenden si se les dice que hacen política de escaparate en materia de patrimonio, identidad y cultura. Pero cuesta no pensarlo cuando la presencia aparece solo si hay foco. Presencia que, en muchas ocasiones, dura lo que el obturador de la cámara tarda en cerrarse. Hay mucha sensibilidad en los titulares, pero bastante menos en el terreno.

Y el problema no acaba ahí. Lo de San Cristóbal no es una excepción, sino un síntoma. Se repite con otros elementos de la ciudad que se van perdiendo entre la indiferencia general y la administración de la resignación: el acueducto de la Piedad, las bodegas históricas, el yacimiento de Doña Blanca, el Campo de Guía… Tantos elementos del patrimonio urbano y simbólico que parecen condenados a sobrevivir solo como recuerdo, como anécdota o como excusa para una declaración solemne.

Y no me vengan con que hay activos y patrimonio que está en manos privadas; la administración tiene fórmulas y herramientas, formas de hacer, deshacer y colaborar, pudiendo satisfacer a todas las partes.

Junto al desinterés institucional hay otro fenómeno igual de preocupante: la costumbre ciudadana de mirar hacia otro lado. Lo grave no es solo que se pierda el patrimonio; lo grave es que empiece a parecer normal, que nadie se escandalice y que la ruina se asuma como paisaje. Qué torpeza la de confundir el abandono con inutilidad. Cuando eso ocurre, ya ha ganado algo mucho peor: la rendición moral, ya sea por ignorancia o por resignación.

Conservar, integrar, adaptar, rehabilitar e incorporar son decisiones, como reventar, perder, sustituir y borrar sin criterio ni conciencia. ¿Qué clase de ciudad queremos ser?

 Foto: Marisa García L

Si seguimos andando en el segundo escenario, el resultado está a la vista: ciudades cada vez más homogéneas, más planas, más intercambiables. Lugares que podrían estar aquí, en otra provincia o en cualquier no-lugar sin memoria, pero con costa, bares y chiringuitos. Lugares sin espesor, sin relato, sin carácter. Muy modernos, sí; muy prescindibles también.

Trabajo en turismo desde hace veinte años y estoy harto de verlo: la pérdida del patrimonio no solo empobrece el paisaje; empobrece la inteligencia colectiva y el sentido de pertenencia a un lugar. Un pueblo que renuncia a lo que lo hace distinto termina perdiendo también la capacidad de explicarse a sí mismo. Y luego nos preguntaremos por qué todo parece igual, por qué todo se banaliza y por qué cuesta tanto defenderlo cuando ya es demasiado tarde.

Por eso, este debate no va de cuatro piedras: va de algo mucho más serio, de la capacidad de una ciudad para reconocerse en su historia sin convertirla en casa para el ajeno y ajena para el local. El patrimonio y nuestro pasado no estorban al futuro, sino que le dan sentido, contexto y valor.

Y ahora mismo, en esta gran ciudad para unas cosas y pueblo profundo para otras, hay demasiados que siguen hablando de patrimonio con la boca y actuando en su contra con la mano.

La ciudad no necesita más propaganda sobre identidad ni fotos de promesas. Necesita menos desprecio por su pasado y más vergüenza.

1 comentario en “La viñeta de Alberto Castrelo. Patrimonio de boquilla, desinterés en ejercicio #6.550

  1. MariA Claudia González Meis

    Creo que es justo en discurso que se necesita en diversas áreas de esta Ciudad. No solo a título político, administración y sus empleados, también a la ciudadana que parece estar anestesiada, "Dame Pan y dime Tonto" La ciudad en la que vivimos y la que visitan personas de otros lugares es un Diamante en bruto pero nadie de los que han gobernando y gobiernan lo pulen, porqué?? Claro es más fácil llenar los bolsillos con obras gigantes (aparcamientos, puentes). Está obras no tienen ningún sentido para la Ciudad si previamente no se genera Ciudad, es como empezar la casa por el tejado. Saludos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

- Al enviar este comentario estoy aceptando la totalidad de las codiciones de la POLITICA DE PRIVACIDAD Y AVISO LEGAL.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies