De extremo izquierdo a empresario señero: la intensa vida de Yonete

| Texto: José María Morillo
Antonio Jiménez Serrano ‘Yonete’ (1930-2026) desarrolló una intensa trayectoria vital marcada por el fútbol, la empresa y su compromiso con El Puerto de Santa María. Tras jugar en equipos como el Toledo CF, Ceuta, Zamora CF, Balompédica Linense, Jerez CF y Racing Club Portuense, se estableció definitivamente en la Ciudad, donde formó su familia junto a Floreal Marcela ‘Cheli’ Díaz Jara. Finalizada su etapa deportiva, impulsó diversos negocios, desde el transporte vinculado a la cementera El Carmen hasta las conocidas Perfumerías Big-Ben. Fue además socio fundador y presidente de ACOCEN, así como impulsor y presidente de Tele Puerto. Yonete deja el recuerdo de un hombre emprendedor, cercano y profundamente unido a la vida social y comercial portuense.
1930
En año del nacimiento de nuestro protagonista, el censo de habitantes de El Puerto de Santa María sumaba 19.847 habitantes de derecho. Se producían aquel año relevo de alcaldes, siendo elegido el 26 de febrero José Luis de la Cuesta Aldaz y el 18 de marzo, Eduardo Ruiz Golluri.

Alfonso XIII visitaba las cuevas cantera de la Sierra de San Cristóbal. Se creaba el Instituto Colombino de El Puerto. El Castillo de San Marcos era declarado Monumento Nacional. Rafael Alberti publicaba su libro de poesías 'Sermones y Moradas'. Ese año se casaba con María Teresa León. El 6 de junio se desbordaba el río Guadalete por el temporal de lluvias, arrastrando millares de haces de trigo y cebada y muchos animales muertos. La Virgen del Carmen realizaba el 15 de agosto su primera procesión marítima. Durante el verano el novel equipo del Racing Club Portuense organizó una exitosa verbena en la calle José Navarrete --hoy Palacios--, donde tenía su sede social. A Pedro Muñoz Seca le dedicaban en Madrid un teatro con su nombre. El restaurador Juan Botaro daba a conocer ese año la autoría, por parte de Juan de Mesa, de la imagen del San Francisco Javier, custodiada en la iglesia de San Francisco. Se fundaba la Hermandad de la Misericordia y Ntra. Sra. de la Piedad.
Los años de infancia

Antonio Jiménez Serrano, conocido popularmente como Yonete, nació en Tarancón (Cuenca), el 8 de septiembre de 1930 en el seno de una familia numerosa formada por siete hermanos. Su niñez transcurrió en los difíciles años de la Guerra Civil Española, aunque siempre recordó aquella etapa sin especiales sobresaltos gracias al respeto y consideración que despertaba su familia entre los vecinos del pueblo.
Su padre trabajaba como representante de aparatos receptores de radio Philips en la provincia conquense, una actividad que se vio seriamente afectada durante la contienda. La mercancía le fue requisada y, terminada la guerra, tuvo que afrontar como pudo las pérdidas económicas derivadas de aquella situación.

El nacimiento de ‘Yonete’
El apodo de Yonete comenzó a acompañarle en la temporada 1949/50, cuando apenas contaba 19 años y despuntaba ya como futbolista. Gracias a un primo suyo que militaba en el Real Madrid, recibió la oportunidad de incorporarse al Toledo Club de Fútbol. Allí le ofrecieron alojamiento y la posibilidad de continuar estudiando en los Maristas, donde concluyó el séptimo curso.
Durante su estancia toledana conoció al torero Pablo Lozano, perteneciente a la conocida familia vinculada históricamente a la gestión de la Plaza de Toros de Madrid. Pero quizá una de las experiencias más decisivas de aquella etapa fue el contacto con la Escuela de Educación Física de Toledo, lugar de referencia para deportistas y atletas de la época. “La suerte de estar en Toledo fue que allí se encontraba la Escuela de Educación Física, a donde acudían profesionales del deporte y atletismo, y tuve la buena estrella de prepararme allí y obtener una buena base.”

Extremo izquierdo del Toledo CF, entonces en Tercera División, participó en las eliminatorias de ascenso a Segunda, llegando el conjunto manchego a proclamarse campeón de grupo. Eran tiempos en los que el fútbol llenaba estadios modestos y todavía no existía la televisión como entretenimiento doméstico. Más adelante, tras disputar un amistoso frente al Atlético de Madrid en el antiguo Metropolitano, el club rojiblanco le ofreció una ficha de semi-profesional.
Ceuta, Zamora y la dureza del fútbol de posguerra
Poco después, durante un desplazamiento a Ceuta, el club septense intentó incorporarlo a sus filas. Antonio, reacio inicialmente a vivir fuera de la península, trató de evitar el fichaje solicitando una cifra que consideraba inasumible para la época: 100.000 pesetas, pero que le aceptaron. La cantidad resultaba desorbitada en 1950, especialmente teniendo en cuenta que un familiar suyo en el Real Madrid percibía unas 20.000 pesetas por temporada. Jugó durante la temporada 1950/51
Incluso llegó a escaparse a la semana de haber firmado para regresar a su casa. Con el tiempo, aquella huida juvenil terminó siendo interpretada como una simple “chiquillada”, y acabó plenamente integrado tanto en el equipo como en la sociedad ceutí, donde mantuvo amistades durante toda su vida.

Posteriormente regresó a la península para jugar cedido en el Atlético de Zamora en la temporada 1951/52 . Aquella experiencia en los campos del norte peninsular dejó en él recuerdos de enorme dureza. Evocaba especialmente un encuentro en Santiago de Compostela bajo un barrizal imposible, donde las botas terminaban pesando más de dos kilos por el barro acumulado. Nunca consideró especialmente brillante aquella temporada, condicionada por los pésimos terrenos de juego y la contundencia física de muchos rivales.
La Balompédica Linense, el Jerez y el Portuense
Cuando llegó el momento de realizar el Servicio Militar, el destino le situó inicialmente en un campamento de Cataluña. Sin embargo, gracias a varias amistades, recaló finalmente en la Balompédica Linense (temporadas 1952/54), lo que le permitió hacer la mili en San Roque mientras jugaba en Segunda División.
Prácticamente apenas pasaba por el cuartel. La influencia del club facilitó que evitara buena parte de las obligaciones militares habituales. En La Línea sí logró realizar una gran campaña deportiva, además de conservar entrañables amistades.

Más tarde llegaría su etapa en el Jerez CF, truncada en parte por una lesión importante que limitó su permanencia a una sola temporada. Después aterrizaría en el Racing Club Portuense, donde permaneció dos temporadas, entre 1958 y 1960. Recordaba Yonete que su debut no fue precisamente esperanzador, tras caer el equipo por 3-0 frente al Algeciras, aunque finalmente aquella plantilla terminó completando una buena temporada.
El Puerto y la familia
Fue precisamente en El Puerto de Santa María donde Antonio encontró estabilidad personal y afectiva. Conoció a quien sería su esposa, la madrileña Floreal Marcela ‘Cheli’ Díaz Jara, en una academia de idiomas: él estudiaba inglés y ella francés.

Al año y medio de conocerse, en 1957, Yone —como le llamaban familiarmente— contrajo matrimonio con Cheli en la capilla de la Virgen de los Milagros. Formaron una familia con cuatro hijas —Rosa, Marian, Concha y Paloma— y cinco nietos.
En 2007 celebraron sus bodas de oro rodeados de toda la familia, incluida una hija residente en Buenos Aires y un amigo especialmente cercano: el compositor Manuel Alejandro. La muerte de Cheli, en abril de 2018, supuso uno de los golpes más duros para Antonio.

DYJA y los primeros pasos empresariales
Tras abandonar el fútbol profesional, comenzó una nueva etapa ligada al mundo empresarial. Su suegro era propietario de la tienda de recambios de automóviles DYJA, primero ubicada en la calle Luna y posteriormente en la calle Misericordia, en el lugar donde hoy se encuentra el Mesón del Asador.
Antonio y Cheli terminaron adquiriendo el negocio familiar, que se convirtió en su primer proyecto empresarial serio. Allí trabajó también Paco Lerdo Jiménez de Tejada.

La cementera y la gran flota de camiones
Con el paso de los años vendió el establecimiento de repuestos para asumir un nuevo reto profesional. El director de la Cementos El Carmen, S.A. (Molienda), amigo suyo, le propuso hacerse cargo del transporte de la producción de la fábrica.
Aquella aventura empresarial llegó a convertirse en una importante flota de unos treinta camiones. Entre los trabajos más destacados figuró el suministro de cemento para las obras de la autopista Sevilla-Cádiz, actual autovía, en jornadas que se prolongaban día y noche.

Posteriormente la cementera pasaría a manos de Cementera del Sur y más tarde de Cementos Asland. Antonio permaneció vinculado al sector cerca de dieciocho años, desplazándose constantemente entre El Puerto y Niebla.
Cuando se planteó la posibilidad de trasladar definitivamente a la familia a la localidad onubense, prefirió mantenerse en El Puerto para no alterar la vida social y educativa de sus hijas, optando finalmente por vender el negocio de transportes a uno de sus hermanos.
El fenómeno de Perfumerías Big-Ben
El gran giro empresarial llegó en 1977 impulsado principalmente por su esposa y sus hijas. Nacía así Perfumerías Big-Ben, negocio que acabaría contando con cuatro establecimientos, almacén logístico y cabinas de tratamientos de belleza. Antonio colaboraba activamente mientras simultaneaba la promoción de viviendas unifamiliares y chalets en distintos puntos de El Puerto.

La primera tienda abrió sus puertas en la calle Larga, frente a la plaza de Isaac Peral, junto al Bar Manolo. Posteriormente llegarían nuevos establecimientos en la calle Palacios, el Centro Comercial Vistahermosa, la avenida del Ejército y el Centro Comercial El Paseo.
Ya en el año 2000 regresaron nuevamente a la calle Larga, en el número 108, instalando cabinas de estética y una boutique denominada ‘Extreme’, especializados siempre en perfumes selectivos y de alta gama, alejándose deliberadamente de productos considerados “de consumo”.

En 2015 únicamente permanecían abiertas las tiendas del centro y Vistahermosa, --habían cerrado poco antes la de la avenida del Ejército y El Paseo-- muy afectadas por la competencia de las grandes cadenas, los centros comerciales y las primeras compras por internet. La crisis económica terminó precipitando el cierre definitivo tras 38 años de actividad comercial.
Incluso recibieron propuestas para expandirse fuera de El Puerto, concretamente a un gran centro comercial de Jerez, iniciativa que rechazaron al conocer la fuerte competencia que grandes cadenas de perfumería compartiría espacio con ellos.


ACOCEN y Tele Puerto
Antonio Jiménez Serrano también dejó una profunda huella en el tejido asociativo y mediático de la ciudad. Fue socio fundador de ACOCEN, la Asociación de Comerciantes del Centro, creada en 1984 y que llegó a reunir cerca de 200 asociados. Aquella unión permitió fortalecer la defensa del comercio tradicional del casco histórico ante instituciones como el Ayuntamiento o la Junta de Andalucía, donde se sintieron muy bien atendidos.

Ocupó la presidencia de la entidad en dos etapas distintas y posteriormente fue nombrado presidente de honor, reconocimiento al papel desempeñado en el impulso del asociacionismo comercial portuense.
Igualmente formó parte del grupo fundador de Tele Puerto, la televisión local más longeva que ha conocido la ciudad. Presidió su consejo de administración entre 1993 y 2005.

La iniciativa surgió, en gran medida, del mismo núcleo de empresarios y comerciantes vinculados a ACOCEN porque, como él mismo explicaba, “creíamos también en aquellos momentos que era necesario en El Puerto de Santa María una televisión local”. La emisora terminó desapareciendo en 2010, incapaz de superar la transición digital y la falta de respaldo institucional y accionarial.

En una entrevista concedida a Paco Lambea para la propia Tele Puerto, ya fuera de la presidencia del medio, Antonio resumía así su trayectoria vital: “Gracias a Dios, yo he tenido mucha suerte en esta vida, en todos los aspectos, en mi trabajo, en mi familia, sobre todo con mi familia. Mi familia me ha apoyado mucho. Hemos sido una familia muy unida”.

Antonio Jiménez Serrano ‘Yonete’ fallecía el 12 de abril de 2026 a los 95 años de edad, dejando tras de sí una intensa biografía ligada al deporte, la empresa y la vida social de El Puerto de Santa María. Descanse en paz.
| Con nuestro agradecimiento a Marian Jiménez.
