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En el libro 'El Puerto de Santa María, a través de sus gentes, sus calles, sus tierras, sus playas, ...' de Juan Leiva Sánchez, dice que la calle Cruces, además de este nombre es nombrada  en otros tiempos por Monasterio, Monasterio Viejo, Horno Nuevo, Cruces Reales , Cruces Públicas y Cruz Real.

Deseo referirme a los años cincuenta del siglo pasado, de los cuales tengo los recuerdos más nítidos de mi vida. Siempre escuché que la calle Cruces o calle de las Cruces, se debía a la cantidad de cruces que había en algunas fachadas, porque en ellas, se hacía las distintas estaciones de penitencia que se organizaban los Viernes Santo. Recuerdo perfectamente el recorrido que hacía  el Vía Crucis, que salía de la Parroquia de San Joaquín con la imagen del Cristo del Amor, que de forma permanente estaba en el convento de las RR MM Capuchinas; convento que estaba situado en lo que hoy es el Hotel Monasterio San Miguel,  el recorrido que hacía por la calle Cruces, era el tramo comprendido desde Espelete a Santa Clara.

Esta calle, según el  estudioso portuense Hipólito Sancho,  (en la imagen de la izquierda) ya es nombrada en el año mil seiscientos como “núcleo central” de lo que entonces podía ser  El Puerto; era una entrada natural por la avenida de Sanlúcar, igualmente por las calles de San Sebastián y San Francisco, donde entraba el campesinado de Sanlúcar, Fuenterrabía y Rota a traer frutas y hortaliza al mercado que existían en las instalaciones que hoy tiene Telefónica, tiene esta calle forma de ángulo obtuso, empieza en la calle Santa Clara, hace vértice en la esquina con Espelete y termina en la plaza del Ave María. Quizás sea la calle del barrio alto más importante, calle como todas las calles del casco antiguo ‘trazadas a cordel’, la calle Cruces representaba una expresión risueña y campesina de otros tiempos, su luminosidad  y colorido, --¡no sé que tendrá la luz de mediodía  y el azul del cielo en esta ciudad !--, donde el blanco de la cal,  las jambas y dinteles de piedra de San Cristóbal  se llevan bien. Casas-patio de campesinos, donde todo el mundo se conocía, relacionaba y se saludaba, hoy conocemos en cualquier viaje o simplemente por Internet a cualquier persona y nos hacemos amigos para siempre, sin  embargo tenemos a vecinos al lado nuestro que no saludamos. En fin la vida..

Casapuerta o zaguán en la calle de las Cruces, con una bonito portón de acceso al patio principal.

LA CASAPUERTA.
En anteriores  nótulas en Gente del Puerto sobre el Barrio Alto, nunca he definido lo que representaba en las casas-patio la palabra zaguán. Zaguán o casapuerta, es una pieza de las casas de la baja Andalucía, un casa sin zaguán es una casa en la calle;  es una palabra como muchas derivadas del árabe, es una parte importante de las casa-patio, de vecinos o no; el zaguán  es la parte de la vivienda  que da acceso al patio desde la calle; es un espacio intermedio entre lo público y lo privado. Los visitantes o extraños que llegaban a las casa de vecinos o individuales no entraban directamente en los lugares íntimos de ella, sino que se recibían primero en el zaguán, una vez que el visitante era identificado se pasaba a la sala o no, estar en el zaguán era estar entre la casa y la calle.

Carro delante de la carbonería existente en la calle de las Cruces, en el Palacio de Purullena, con la calzada empedrada de chinos y las aceras con losa de Tarifa. /Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico.

TALLERES DE CARROS.
La calle de las Cruces, como casi todas las calles del Barrio Alto en aquellas fechas estaban pavimentadas de chinos de cantos rodados, colocados sobre tierra y eran lo suficientemente resistente para soportar el peso de carros, carretas y los escasos camiones que entonces circulaban. En El Puerto de aquel entonces existían dos talleres de fabricar carros y carretas, el primero  estaba en la calle Santa Clara, muy cerca de la calle Cruces en este lugar estuvo una bodega de González Rico Hermanos, después esta finca fue enajenada para hacer un grupo de viviendas, el otro taller de carros estuvo en la esquina de la calle Durango y Cruces, propiedad de la familia Palomo. El trasiego de granos, frutas, hortalizas, sal y vinos, demandaba una gran cantidad de carruajes de este tipo. Recuerdo la actividad fabril del taller de Santa Clara, la propietaria creo que se llamaba Rosalía. Como curioso que soy pasaba horas mirando como se hacían las ruedas y observando como se colocaban los aros metálicos en las mismas.

Exterior de la restaurada Ermita de Santa Clara, o Huerta de Palomeque.

ENTRE SANTA CLARA Y ESPELETE.
La calle Cruces comienza en la esquina de Santa Clara,  a continuación relaciono los propietarios del tramo comprendido entre las calles Santa Clara y Espelete, por la acera de la derecha: Ermita de Santa Clara o la Huerta de Palomeque, Casa de Cordones, Casa de Diego el conserje del cementerio, Casa de Baldomero, Tonelería de Luis Huerta, Casa de tres plantas de Luis Huerta, Casa de José Gutiérrez (después la vendió a Roberto Carmé). Por la acera de la izquierda: Solar de Penita (se entraba por calle Santa Clara), un colegio de niños (desconozco el propietario), Casa de los Olivos, Bodega de los Caracoles, Casa de las Cañas, Bodega de Manuel Quirós y Casa de Juan González Moresco  (este señor tenía una panadería en calle Ganado y era propietario de la pensión Frasquita).

Comedor de 'Sol y Vida', donde estaba la casa de Dolores 'la Gitana'.

ENTRE ESPELETE Y GANADO.
Con idea de no hacer demasiado larga la exposición de todos los propietarios de  fincas de esta calle, haré un recorrido por la misma haciendo algún que otro comentario que pueda ser motivo de interés. Empezando por el tramo de las calles Espelete a Ganado, en la acera de la derecha, donde se encuentra actualmente el comedor “Sol y Vida”, el nº 18, esta vivienda era una casa típicamente del barrio alto, casa-patio de gran superficie, tenía muchos vecinos, es una pena que no se construyera igual que fue. Allí vivió Dolores la gitana (esta señora vendía cigarrillos que ella misma liaba, tenía el “negocio” en calle Ganado junto a la tienda que existe actualmente de máquinas de coser). En la acera de la izquierda haciendo esquina con ganado estaba la tienda de ultramarinos de Eloy Eizaguirre que además tenía taberna por la calle Ganado.

Número 47 de la calle Cruces, una fachada convenientemente restaurada.

ENTRE GANADO Y ARENAS: EL CINE MODERNO.
En el tramo de las calles Ganado a Arenas o Arzobispo Vizarrón, destacaría el gran corral de cabras de mil setecientos metros cuadrados, con sus puertas pintadas de rojo, este corral lo adquirió Pedro López Serrano, propietario de las cines Moderno y Victoria, en este solar hizo un gran cine de verano, la película de estreno fue “El bandido generoso”. Este cine se dividió en dos, uno de verano y otro de invierno, la película de estreno del cine de invierno fue “La reina Luisa”. Por la izquierda destacaría el almacén de ultramarinos de Antonio Rodríguez Gil (Manila) que estaba situado en la esquina con calle Arenas.

Interior del desaparecido Cine Moderno en el Carnaval de 1986

ENTRE ARENAS Y SAN JUAN.
Siguiendo el tramo de las calles de Arena a San Juan, en la acera de la derecha cabe destacar por la antigüedad el almacén de ultramarinos de Manuel Leveque, con nótula núm. 097 en GdP (que aparece en la imagen de la izquierda), que hacía esquina con calle San Juan. Por la acera de la izquierda, recuerdo a mediado de la calle la barbería de Natera y además la casa los Terry, de las mallas de Terry, donde se recogía la seda y se entregaba las mallas de los famosos brandies de Fernando A. de Terry; esta finca que hacía esquina con San Juan y que era una preciosidad, fíjense bien la lamentable fachada que han dejado.

Número 62 de la calle de las Cruces, una bonita fachada que mejoraría mucho si estuviera restaurada.

El número 61 de la calle de las Cruces, puerta de zaguán con jambas y dintel con dovelas de piedra arenisca de San CristóbaL.

ENTRE SAN JUAN Y SAN SEBASTIÁN.
Siguiendo el tramo de las calles San Juan hasta San Sebastián, en la acera de la derecha, recuerdo la taberna de “El Golpe”, por cierto hay que felicitar a los propietarios de esta finca  nº 58,  por la fachada tan nuestra y el patio tan bonito; el nº 62, casa de fachada clásica, mantiene todavía  la fachada y patio que conocí siempre; el nº 74 la finca del Bar El Reloj, con el famoso reloj de sol, en esta casa vivieron siempre la numerosa familia de los González-Rodríguez.

Número 62 de la calle Cruces.

La casa del reloj de sol, en la esquina de Cruces con San Sebastián. Durante muchos años albergó al Bar 'El Reloj'.

En el tramo de la izquierda, había que destacar la finca esquina con Postigo, el almacén de ultramarinos, panadería, freidor de pescado y por último bar;  el nº 67, gran casa de tres plantas que  los propietarios conservan aún y mantienen a pesar de la que esta cayendo y la esquina con San Sebastián el almacén de ultramarinos de Antonio González Heredero, que tantos y agradables recuerdos me trae por sus bocadillos de atún, --que eran cosa seria-- cuando fui alumno San del Colegio de San Ignacio.

Cruces 67, gran casa de tres plantas donde hubo un taller de electrónica y televisión, ahora un despacho y Cruces, 82, Casa de la Hermandad de la Oración en El Huerto, fue tienda de venta de muebles y, anteriormente, bodega.

Cruces 89, bonito frente de fachada, rejas sencillas, bien restaurada.

ENTRE SAN SEBASTIÁN Y PZA. AVE MARÍA.
Por último el tramo comprendido desde San Sebastián hasta plaza del Ave María, en el tramo de la derecha,  el nº 82 considero acertado la adquisición de esta finca  por la Hermandad de la Oración en el Huerto, un colectivo de estas características puede cuidar bien esta casa-bodega;  en el nº 84 casa que conocí siempre así, vivieron la familia Letrán Leyva; el nº 86 donde estuvo el Colegio de Don José Luis Poullet Martínez de gratos recuerdos para todos los portuenses.

Palacio del Marqués de Villarreal y Purullena, recientemente restaurado /Foto: Javier Reina.

Después viene el Palacio del Marqués de Villarreal y Purullena con la carbonería y el baratillo del Portugués que tenía en las accesorias y que no me extiendo porque ha sido difundido suficientemente por GdP;  a continuación nº 98  casa de una planta muy hermosa, fachada sencilla, de siempre de Joaquín Lojo Espinosa, creo que el propietario actual es Juan Andrés Jiménez Rodríguez;  el nº 100 actual, quizás sea la casa más bonita, a mi juicio, de toda la calle Cruces, creo que en esa vivió don Agustín del Toro Gómez.

Cruces, 100, a juicio del autor la casa más bonita de la calle Cruces. Al final, la vivienda propiedad de Roberto Romero Laffite, donde vivió desterrado el General Queipo de Llano.

A continuación casa nº 102, creo que los propietarios eran  la familia de la esposa del profesor Don Enrique Bartolomé López- Somoza;  a continuación casa nº 92 donde vivió algún  tiempo el General Queipo de Llano, actualmente esta casa es propiedad de Roberto Romero Laffite y finalmente termina la acera de la derecha, con casa-bodega de la firma Luis Caballero SA. Por la acera de la izquierda cabe destacar la esquina con Durango del taller de carros de la familia Palomo. Este taller estaba dividido en dos partes: una parte estaba en esta esquina y frente en lo que fue el Bar Palomo estuvo el resto del taller;  a continuación la calería de Antonio Orellana García; la casa de los Bononato de bonito frente de fachada con jambas y dintel formando dovelas de piedra caliza de San Cristóbal;

Cruces 103 actual, 73 antiguo. Casa que fue de Carmen 'La Roteña'. De la fachada... juzguen ustedes mismos.

El número 103 actual, es  hoy una aberración arquitectónica, yo entiendo como se pude permitir esa fachada; recuerdo esta casa que estaba junto a de mis abuelos, tenía el nº 73 antiguo y le decía la casa de Carmen ‘la Roteña’, señora de pelo blanco peinada con rodete, era muy buena persona, vivía en la planta alta y vendía frutas y hortalizas; casa clásica de dos plantas, dos ventanas a los lados en planta baja, zaguán al centro que daba a un patio interior, dos ventanas en fachada de la planta alta y balcón en el centro; zaguán y patio de losas de Tarifa y escalera al fondo del patio a la izquierda que desembocaba en un pasillo volado sobre el patio que daba acceso a las viviendas; eran inquilinos de esta casa, entre otros, la familia Bernal-Márquez.

Cruces 105, 75 antiguo, la que fue casa de mis abuelo: sigan juzgando...

Y termino con la casa nº 105 moderno y 75 antiguo, fue la casa de mis abuelos paternos Francisco Bollullos Sánchez y Juana López Ruiz, esta casa era otra clásica del barrio alto, de una planta con zaguán y patio interior con helechos jazmines y aspidistras, que daba una aspecto de frescor en verano;  corral  interior, azotea a la andaluza y desván encima del zaguán al que tenía acceso por la azotea, muy bonita;  si ustedes se fijan en la fachada , nada que ver con el entorno, las ménsulas de balcones y ventanas, entrantes y salientes, no parecen fachadas típicamente portuenses, no sé si el arquitecto se daría un paseo por esta calle antes de proyectar la fachada.

Por circunstancias que no vienen al caso, viví una temporada con mi abuela y le tenía un cariño especial al entorno de la plaza del Ave María y calle Cruces porque allí pasé parte de mi naciente juventud y me sentí feliz. Para mi ha sido motivación suficiente para tener el atrevimiento de hacer esta nótula. (Texto y fotos: Francisco Bollullos Estepa).

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