2.482. Alfonso Ruiz Fernández. Almacenero de corte fino en La Giralda.

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Alfonso Ruiz Fernández es de esas personas. Tiene 49 años, enjuto, que es la manera fina de decir que alguien es bajito y delgado, pero de esos que se crece detrás del mostrador, del mostrador de La Giralda.

Un ultramarinos centenario que sigue brillando en la calle Luna esquina San Bartolomé, porque lo bueno de un almacén es que esté en una esquina, en un cruce de caminos, como las ventas, pero en urbano.

No sé si a ti te pasa pero yo veo un jamón y me pongo nervioso. Me pasaba igual cuando veía una morena de pelo rizao y ojos verdes… no sabía qué hacer. Por eso siempre he admirado a la gente que sabe qué hacer con un jamón, que sabe repartir felicidad ibérica en lonchas casi transparentes.

A Alfonso le gusta la palabra almacenero y también la de ultramarinos. Su jamón está expuesto casi al fondo del almacén. Se enfrenta a él con delantal oscuro, nada de vivos colores. Eso sí, en La Giralda hay que tener los ojos vivos, para no perder detalle. En uno de los escaparates un viejo peso de los de manecilla, que de los años, como las canas, ha dejado el color blanco por el nacarado. En las puertas carteles de esos de "Hay". Anuncian queso payoyo, sobaos pasiegos y bacalao de las Islas Feroe… tesoros anunciados a rotulador. Aquí no hay tres por dos.

11390131_117426815257515_3363389376083666719_nEl establecimiento conserva sus estanterías de madera del año… cualquiera sabe, dicen Alfonso y su hermana Angelita. Ambos regentan este universo de exquisiteces. En colores marrón oscuro y marrón clarito, con sus buenos repintaos, lucen laterío de melvas de almadraba de Tarifa, atunes en aceite de Barbate y alguna lata suelta de foigrá de Apis… que ahí también muero yo.

Sobre el mostrador, con tapa de mármol, una vieja colección de tarros de caramelos con tapaderas de latón. Una señora pide lentejas. "El otro día me salieron muy buenas, Angelita. No se les notaba el pellejo" argumenta una clienta que se lleva otro medio kilito. Son de "La Armuña" contesta la encargada. Comprar en los almacenes tiene plus de conversación.

lagiralda_trastienda1_puertosantamariaLas legumbres de La Giralda van empaquetadas en pequeños plásticos de a medio kilo. Todas son de buena familia: Lentejas de La Armuña, garbanzos de Fuentesaúco, alubias de La Bañeza, de las que saben comportarse en una olla y relacionarse bien con individuos salerosos como el chorizo rosario, la morcilla ibérica o el tocino entreverao. Las bolsitas de plástico, perfectamente ordenadas en la estantería, como rindiendo honores a unas botellas de amontillado de "Lustao" que están a su lado, van cerradas con unas pequeñas cintas amarillas, más que cerradas, van acunadas…¡No van a estar tiernas!

Me voy acercando al jamón. Tras él una vieja nevera. Ya estaba cuando Pepín, el padre de Alfonso y Angelita regentaba el establecimiento. Alfonso señala que se enfrenta al ibérico de bellota normalmente a cuchillo pero "en ocasiones también lo meto en el cortafiambres. Aquí tenemos personas que no compran por peso, que te piden "3 euros de jamón del bueno" para darle alegría a la cena. Se los corto con la máquina porque las lonchas salen más finas "y la cena resulta más lustrosa".

La Giralda tiene esquinita de confesiones, una pequeña sala para probar sus tesoros en conversación. Era una antigua "cesoría" de las que tenían los almacenes antiguos, un sitio donde los maríos iban a tomarse un copazo. Ahora la han reconvertido como pequeña sala de degustación.

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El rinconcito de La Giralda parece una capillita de iglesia, pero donde se veneran, sobre barriles de vino reciclados en mesa alta, los taquitos de queso, la caña de lomo y una latita de mejillones en escabeche por darle un toque marinero a la cosa. Las puertas, de madera, se parecen a las verjas de barrotes de las iglesias. Alfonso, el hombre enjuto que se crece detrás del mostrador, se acerca portando un papel parafinado. Me fijo en la loncha que tiene más tocinito. Como el amor, también existe el jamón a primera vista. Mientras le pego un lingotazo a la copita de fino, fino fresquito, un pensamiento se me viene a la cabeza: ¡Tes qui ya Carrefú! /Texto: Pepe Monforte.

Más de La Giralda en GdP. Nótula 043.

Un comentario en “2.482. Alfonso Ruiz Fernández. Almacenero de corte fino en La Giralda.

  1. Antonio Carbonell

    Vaya también desde aquí mi reconocimiento a Bartolo, Carolina y Beli, hijos de “Antonino” y a mi admirada Mariquita Artola, viuda de Bartolo Ruiz y madre de mi buen amigo Juan Antonio Ruiz Artola, por los años dedicados a la Giralda.

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